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MULTIPLICAR OPORTUNIDADES Y CAMINOS DE INTEGRACIÓN

Las consecuencias de tener un número elevado de jóvenes que ni estudian ni trabajan son tan negativas que debemos multiplicar las oportunidades y ampliar los itinerarios para reintegrar uno a uno a estos chicos y chicas que se desenganchan del sistema educativo y por consecuencia del empleo estable.

Belinda quiere seguir aprendiendo y conseguir un trabajo. A sus 20 años es ya madre de dos niñas y acaba de terminar la Educación Secundaria Obligatoria. Su caso es uno de los que se denominan abandono escolar temprano en las estadísticas. A mediados de agosto pasado, Eurostat ofrecía datos que muestran que entre los emigrantes se observa un incremento de casi el doble en los índices de abandono escolar temprano respecto a jóvenes nacionales de los países de la Unión Europea. Los jóvenes no europeos residentes en Europa tienen mayor riesgo de quedarse fuera tanto del sistema educativo como del mercado laboral.

Belinda, nombre supuesto de una persona real, es una joven que llegó a España con 12 años desde Ecuador cuando su madre había conseguido por fin una situación legal como emigrante trabajando de limpiadora. Al traerse a su hija pensó que le daría la educación gratuita que no disfrutaba en su país y otras oportunidades que le harían salir del círculo de empobrecimiento en el que ella había vivido y que le hizo emigrar. Nada de eso. Su hija no se adaptó a la escuela y buscó otros modos de integrarse, formando pandilla con otros chicos y chicas que, como ella, sentían que no formaban parte del sistema. Pocos años después, mientras su madre, llevada por la crisis económica, tomaba la decisión de retornar a Ecuador, Belinda prefería quedarse en España porque ya esperaba un hijo.

Muy diferente es el caso de David, de 18 años. La madre de David es maestra, su padre es un técnico electricista cualificado y en el contexto familiar siempre han apoyado los estudios. El fracaso escolar de David es por desmotivación, por desconexión con la escuela que según él no le aportaba nada. Infatigable, su padre intenta que el chico no esté vagueando y lo lleva a trabajar con él como electricista, aunque lo que le gusta a David es la cocina, y quiere ser chef, pero no hay plazas suficientes en centros de formación del entorno. David no parece preocupado, lleva un chandal y unas zapatillas caras, su melena bien cuidada, un móvil último modelo.

Podríamos seguir contando historias y casos de jóvenes que actualmente o durante varios años de sus vidas han formado parte de una bolsa poblacional que sociológicamente se ha dado en llamar ninis, jóvenes que ni estudian ni trabajan. Pero en esta categoría hay un verdadero mosaico de realidades: jóvenes que deliberadamente o por desmotivación abandonan el periodo formativo y están sin hacer nada productivo entre los 16 y los 24 años, que es lo que cubre la estadística; jóvenes que podrían considerarse víctimas de algún tipo de exclusión y han fracasado en la escuela; y otros jóvenes que han terminado sus estudios de FP o universitarios y no encuentran empleo.

Según Eurostat, entre la población de la Unión Europea de 15 a 24 años, un 20,6% de emigrantes y un 12,0% de ciudadanos nacionales no están formándose ni trabajando. Son datos generales publicados en agosto pasado, que muestran la magnitud del desafío que representa la educación hoy y el futuro incierto para un porcentaje muy alto de jóvenes.

En los indicadores generales sobre educación que publicaba Eurostat en abril, España sigue la primera de la lista de abandono escolar, con casi el 22% de la población entre 18 y 24 años situada en ese limbo de los que no estudian, ni se forman, ni trabajan. Con esta cifra, un año más nuestro país dobla la tasa media europea de abandono temprano.

Pero el dato no puede aislarse de un conjunto de circunstancias que nos ayudan a interpretarlo y que conviene tener en cuenta al buscar soluciones. Por comenzar con la otra cara de la moneda, hay que señalar que España se sobrevalora la educación terciaria y estamos por encima de la media europea en jóvenes con título universitario. Además, en el análisis en nuestro país se confunden el abandono escolar temprano y el fracaso escolar. Como señalan los expertos en evaluación educativa, el sistema no admite continuar ni graduarse a aquellos que no superan con éxito las pruebas de la ESO, mientras que en otros países la continuidad en el sistema está menos condicionada por los resultados concretos en cada asignatura. Hay países europeos donde se están cuestionando las notas como modo de evaluación para evitar una valoración simplista de competencias complejas que el alumnado ha de adquirir a un ritmo personalizado.

En el caso español otro factor determinante a la hora de dejar la escuela en la década precedente fue la demanda laboral generada por el auge de la construcción. Ahora, la crisis de ese modelo ha aumentado el número de adultos retornados a la educación, aunque los estudiantes mayores de 25 años pasan a otras estadísticas. No obstante, pese a la experiencia del boom del ladrillo, otras actividades estacionales, precarias y de poca cualificación, como la hostelería, la venta ambulante, o la agricultura, siguen sacando a jóvenes de los centros formativos.

Buscando soluciones. Tanto la LOE como la LOMCE han introducido modificaciones al itinerario educativo de modo que aquellos alumnos que no superen la ESO puedan continuar formándose. La LOE proponía ciclos formativos conocidos por sus siglas PCPI: Programas de Cualificación Profesional Inicial. En 2009 la Conferencia de Educación se propuso que ningún alumno abandonara la escuela sin la oportunidad de acceder a algún ciclo de este tipo. La LOMCE por su parte, apuesta por una FP Básica alternativa para aquellos que cumplidos los 15 años, no quieren o no pueden completar la ESO. La implantación, en el curso escolar 2014-2015, de esta modalidad formativa, que se ofertaba como una segunda oportunidad y un plan de choque contra el fracaso, ha atraído apenas a un 60% de la población a la que se dirigía, según señalaba Pilar Álvarez en El País (24-08-2015). Los alumnos que la han cursado no han obtenido los éxitos previstos pero aún queda el segundo curso de los dos que componen esta vía alternativa.

Revista Critica

Más éxito y buena acogida por parte de las empresas está teniendo la formación llamada dual en la que se conjugan las clases en un centro y las prácticas remuneradas en una empresa. La norma que regula esta modalidad formativa y los contratos de aprendizaje fue aprobada en noviembre de 2012 a propuesta de los ministros de Empleo y Seguridad Social, y de Educación, Cultura y Deporte. La Subdirección General de Orientación y Formación Profesional ha publicado ya un informe de seguimiento de esta modalidad formativa por comunidades autónomas en el que se muestra un incremento en la oferta y en la adhesión de empresas aunque también se observa que el mayor número de acciones se desarrollan en FP Superior a la que, nuevamente, no todos pueden acceder si no tienen el certificado de ESO.

En este comienzo de curso estrenamos otro desarrollo legislativo en materia de FP, la Ley 30/2015, de 9 de septiembre, por la que se regula el Sistema de Formación Profesional para el empleo en el ámbito laboral, que sigue al decreto-ley de 22 de marzo, en el que ya se modificaban aspectos de la formación impartida en el ámbito laboral. Introduce, entre otras cosas, más controles y auditorías para los fondos dedicados a la formación y normas para la formación online y no presencial.

Más allá de las normas, en cualquier caso convendrá reforzar los indicadores que demuestren que no todo está perdido a la hora de intentar recuperar y reintegrar jóvenes en el ámbito formativo y laboral. Y algunos proyectos demuestran que se puede si se aúnan voluntades.

Sara está trabajando desde hace un año y ahora ha firmado un contrato indefinido. Para ella ha sido decisivo un programa de formación y empleo al que accedió gracias a una Fundación. Había abandonado la escuela también antes de tiempo. En su caso porque el salto de un colegio, donde sí terminó la ESO, al Instituto de Bachillerato, fue demasiado brusco. “Habría seguido si mis padres hubieran podido pagarme clases particulares, afirma, pero eso era muy caro para ellos y fui abandonando por suspensos y desgana”. Tuvo intentos de vuelta, haciendo módulos y cursos subvencionados de FP de Grado Medio pero no encontraba un empleo estable. Gracias a un programa Acceder, ofrecido a mujeres, inmigrantes y población gitana, por la Fundación Secretariado Gitano en colaboración con empresas y entidades que aportan financiación hizo unas prácticas en una tienda y fue después contratada por tres meses. “Ahora un contrato indefinido me da más seguridad”. Consciente del entorno en que se mueve, quiere seguir formándose y asiste a clases de inglés para atención al cliente.

Ojalá Belinda tenga el mismo éxito. Ella no sabe bien cómo, pero quizá fue el día en que llevó a su hija a la escuela por primera vez. Pensó que podía volver a empezar y se informó. Encontró apoyo, algo que quizá le faltó como adolescente hace unos años… o quizá es que ella entonces no supo aceptarlo. Ha conseguido el preciado Graduado Escolar y quiere que la admitan en un programa Aprender trabajando que combina formación y prácticas de empleo en una empresa de hostelería. Ya no es la adolescente que llegó sin ganas y abandonó las oportunidades que se le brindaban, pero sin nuevas oportunidades su futuro y el de sus hijas tampoco sería diferente.

MEDIDAS PARA COMBATIR EL ABANDONO ESCOLAR PROPUESTAS POR LA CONFERENCIA DE EDUCACIÓN 2009

  • Aumento de la oferta de Programas de Cualificación Profesional Inicial, de modo que se garantice que ningún alumno abandone la Educación Secundaria Obligatoria sin haber tenido la oportunidad de acceder a alguno de ellos.
  • Aumento de la oferta educativa en las enseñanzas post-obligatorias de ciclos formativos de grado medio de formación profesional.
  • Planes especiales de acción sobre los colectivos en los que se producen mayores bolsas de abandono escolar temprano.
  • Promoción de programas y acciones de refuerzo dirigidos específicamente a incrementar el número de alumnos que obtienen el título de Educación Secundaria Obligatoria.
  • Promover la colaboración de las administraciones con las Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos para desarrollar actividades dirigidas a combatir el abandono escolar temprano.
  • Promover el reconocimiento del aprendizaje no formal.
  • Establecer un informe del grado de adquisición de competencias básicas.
  • Medidas dirigidas a compatibilizar formación y empleo.

Fuente: Revista de Educación, número extraordinario 2010, pp. 31-62. Roca Cobo, E. El abandono temprano de la educación y la formación en España.

Por Mª ROSARIO MARÍN MALAVÉ

 

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