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‘SERVICIOS VITALES’ O, MÁS BIEN, ¿OSCUROS NEGOCIOS?

David Daleiden es un joven periodista a quien se debe un notable escándalo que, por el momento, ha motivado dos resoluciones (del Congreso y del Senado de Estados Unidos), una dimisión del presidente de la cámara de representantes, un posible veto presidencial y varios litigios y denuncias, además de innumerables post en las redes y bastante repercusión en la prensa estadounidense si bien la mayoría de las emisoras y diarios (con excepción de la Fox) no se hicieron eco inicialmente.

Siendo adolescente Daleiden se adhirió al movimiento provida, muy activo en Estados Unidos. Según propia confesión, no fue la Iglesia Católica la que le llevó al movimiento, sino a la inversa: de activista contra el aborto pasó a la práctica de la religión en la que fue bautizado y a considerar que su vocación propia, lo que Dios quería de él, era dedicar todos sus esfuerzos a la defensa de la vida.

Creó así, en el año 2013, una fundación con un título bastante neutro Center for Medical Progress (supuestamente dedicado al seguimiento y estudio de los avances médicos y la ética profesional) e ideó una trama-trampa para sacar a la luz uno de los aspectos más oscuros de la muy poderosa organización Planned Parenthood.

“Planned Parenthood -leemos en su web en español- facilita servicios vitales de atención de la salud reproductiva, educación sexual e información a millones de mujeres, hombres y jóvenes en todo el mundo. Durante más de 95 años, Planned Parenthood ha fomentado un enfoque sensato hacia la salud y el bienestar de las mujeres, basándose en el respeto por el derecho de cada persona a tomar decisiones informadas e independientes sobre salud, sexo y planificación familiar”. En la práctica es la mayor red mundial de abortorios, curiosamente o no tan curiosamente abortorios situados en zonas de población afroamericana o inmigrante, y ha sido denunciada repetidamente por falsear sus datos sobre servicios de prevención de enfermedades que en la mayor parte de sus centros no se ofrecen, así como por facilitar el aborto a menores sin consentimiento paterno y promover una educación sexual que choca en demasiadas ocasiones con las convicciones de los padres.

Por su parte, las organizaciones provida, enfrentadas a los grupos llamados pro choice, es decir defensores de la llamada libertad de elección, llevan décadas librando sus batallas. Las Marchas por la vida que se iniciaron en Washington en enero de 2004, en torno al aniversario de la sentencia Rode vs Wade 1973 que despenalizó el aborto en el país, se celebran en distintas ciudades, no sólo estadounidenses, con asistencia de cientos de miles de ciudadanos y participación de numerosas organizaciones, muchas de ellas cristianas y de otras religiones. Human Life International, creada por Paul Marx, OSB en 1989, es una de las más combativas y últimamente ha respaldado la acción de Daleiden.

¿En qué ha consistido la trama de Daleiden? El uso de la cámara oculta no es nuevo. La habilidad de este joven periodista ha sido ponerse en contacto con responsables de Planned Parenthood sin despertar la menor sospecha, hacer una oferta de compra de órganos y tejidos fetales procedentes de abortos y grabar las conversaciones sobre precios y procedimientos.

El proyecto, denominado Capital Humano, requirió dos años y medio de trabajo para obtener 12 vídeos de los que se han difundido cinco. Los jueces paralizaron cautelarmente la difusión del resto a petición de la Federación Nacional del Aborto y de StemExpress, una de las compañías involucradas en la compra de restos humanos para experimentación. Planned Parenthood contraatacó intentando desacreditar el proyecto y denunciando el montaje en vídeos anteriores realizados por Daleiden que presentaban de forma dramática la realidad del aborto. Pero no han podido negar la evidencia de unos hechos constitutivos de delito. Altas ejecutivas de la multinacional aparecieron en las grabaciones negociando precios entre 35 y 100 dólares por especimen. Admitieron también que modifican los procedimientos sin importar el riesgo para las mujeres, para así obtener en buen estado los órganos. La Directora Ejecutiva de StemExpress, Cate Dyer, afirmó que la empresa había recibido fetos completamente intactos. Ahora bien, si para evitar el desmembramiento se utiliza un medio químico durante el aborto, el feto es inservible. Así que ha tenido que nacer vivo y ser eliminado mediante vivisección o por congelación o en tránsito. Podría tratarse de infanticidio y no sólo de tráfico de órganos, prohibido por la legislación estadounidense. Los vídeos están en la red, algunos subtitulados en español. Comenzaron a difundirse el 4 de agosto del pasado año. Y se desató la tormenta.

Un número considerable de los miembros y de los votantes del Partido demócrata, comenzando por el Presidente de la nación, Barak Obama se sitúan en la línea pro choice. Más de 150 legisladores del Partido Demócrata recibieron financiación de Planned Parenthood. El propio presidente de Estados Unidos, durante su campaña de reelección en 2012 recibió al menos 1,7 millones de dólares de la organización.

En el partido republicano aunque con alguna discrepancia, la mayoría es pro life, es decir contraria al aborto. Naturalmente el escándalo de la venta de tejidos y órganos fetales es una baza política que no se podía desaprovechar cuando comienzan ya a postularse candidatos de uno y otro partido. De modo que primero en el Senado, de mayoría demócrata y después en el Congreso, de mayoría republicana, se votó una moción para que la multinacional abortista deje de percibir los 540 millones de dólares anuales de fondos públicos al menos mientras dure la investigación sobre tráfico de fetos.

Esta batalla comenzó en agosto de 2015 y seguramente influyó en la decisión de renunciar llevada a cabo por John Boehner, presidente de la Cámara de representantes (Congreso) de Estados Unidos, poco después de la visita del Papa Francisco. Según Boehner, “sabía que prolongar la agitación que ha afectado a mi liderazgo haría un daño irreparable a la institución”.

Los congresistas republicanos habían advertido de que si el Gobierno estadounidense no renunciaba a cortar toda financiación a Planned Parenthood, la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, forzaría el cierre del gobierno federal. John Boehner, católico y activista pro-vida, es un firme partidario de retirar la financiación, pero se cree que el temor al cierre del gobierno federal le hizo perder fuerza a la hora de defender esta postura contra la multinacional abortista. Sin embargo, parece que este caso sólo ha sido el detonante de una situación de descontento dentro del Partido Republicano hacia su gestión.

La moción de la Cámara, aprobada en septiembre, fue bloqueada en el Senado tras el anuncio del Presidente Obama de ejercer su derecho a veto. Finalmente el 3 de diciembre el Senado la validó por 52 votos a favor y 47 en contra. En nueva votación, el pasado 7 de enero la Cámara de Representantes del Congreso aprobó, por 240 votos contra 181, un proyecto de ley que corta los fondos públicos para la multinacional del aborto Planned Parenthood Federation of America.

Una victoria relativa, ya que Obama no ha retirado su apoyo a la internacional abortista. Tras la votación de la Cámara de Representantes, la aprobación final del proyecto de ley dependerá del presidente de Estados Unidos. En un comunicado publicado el 21 de octubre de 2015, la Casa Blanca aseguró que se “opone fuertemente” a la propuesta legislativa contra Planned Parenthood, y advirtió que, de ser aprobada y remitida a la oficina de Obama, “él vetaría el proyecto de ley”.

En ese comunicado, la Casa Blanca acusó a los promotores del proyecto de ley en el Partido Republicano de “volver a librar viejas batallas políticas”. Su posición es bien conocida con declaraciones como su celebración del aniversario de la sentencia Rode vs Wade como un momento glorioso en la conquista de derechos para la mujer o su polémica reforma sanitaria (la famosa Medicare) que obliga a proveer de seguros para la anticoncepción y el aborto para el personal por parte de las empresas, incluidas las instituciones religiosas. Esto ha provocado numerosos litigios y demandas en nombre de la libertad de conciencia y de religión que se han solventado, en bastantes casos, con sentencias judiciales favorables al derecho a la objeción de conciencia. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos se ha pronunciado inequívocamente y con rotundidad sobre el tema en numerosas ocasiones.

En la defensa del pretendido derecho a abortar aún más lejos ha ido Hilary Clinton, probable candidata a la presidencia por parte del partido demócrata. Además de sus declaraciones bien explícitas y su admiración hacia Margaret Sanger, iniciadora en la primera década del s. XX del llamado Birth control y considerada fundadora de Planned Parenthood, Clinton se despachó no hace mucho con una sugerencia (¿exigencia?) verdaderamente asombrosa.

Durante una conferencia sobre feminismo en el Lincoln Center de Manhattan, literalmente afirmó: “Los códigos culturales profundamente enraizados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales”. Léanlo despacio y compartan conmigo el asombro y quizá un poco de miedo…

Planned Parenthood se ha apresurado a etiquetar las transacciones como costos de reembolso y que fueron hechas solo en una pequeña parte de las 700 clínicas afiliadas de la organización. Sin embargo, anunció que ya no aceptará ningún costo de reembolso en cualquiera de sus clínicas por la transferencia de tejidos fetales-muestras. En una carta a los Institutos Nacionales de la Salud, el presidente defendió su organización e insistió en que todas las transacciones hechas en el pasado eran legales. Pero dice que “se está adoptando un nuevo cambio en la política (…) para erradicar cualquier base que sea usada en una agenda política anti-aborto”. Daleiden ha respondido afirmando que el repentino cambio demuestra que admiten que él y sus vídeos estaban en lo cierto.

El pasado 13 de enero el presidente Obama pronunció su último discurso sobre el estado de la nación ante la cámara de representantes. Un discurso en el que destaca sus logros económicos, sus políticas sociales como la reforma sanitaria, sus esperanzas para un futuro glorioso y lo acertado (de verdad que lo dijo) de su política exterior. Es natural, tratándose de hacer balance de su mandato. Por supuesto, ni una mención al asunto que tratamos aquí. Y sin embargo, el debate sobre el aborto será crucial, según algunos analistas, en las próximas elecciones y el movimiento provida está ganando terreno en la sociedad norteamericana…

Los líderes del Partido Republicano anunciaron una nueva votación para el 22 de enero, para superar el posible veto de Barack Obama al proyecto de ley. En ese mismo día se celebrará la multitudinaria Marcha por la Vida en Washington D. C.

George Weigel, influyente analista social católico, miembro del Ethics and Public Policy Center, había publicado en la revista First Things “10 indicios de que a medio o largo plazo la victoria estará del lado provida”. Entre otros, un dato muy significativo: los provida cada vez son más jóvenes y son más entre los jóvenes, mientras los abortistas envejecen. La Marcha por la Vida de Washington reúne cada vez a más jóvenes año tras año, lo mismo pasa en las protestas locales, las asociaciones, los grupo provida universitarios, los grupos de médicos y enfermeras…

El movimiento provida –dice Weigel- en EEUU está en su momento más robusto y revitalizante y en las estadísticas se nota: en una encuesta Gallup de 2012 se indicaba que la mitad de los norteamericanos se autodefinen como provida.

Por VIRGINIA FERNÁNDEZ AGUINACO

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