CINE

FIGURAS OCULTAS

Se ha estrenado recientemente en España la película titulada Figuras ocultas, que narra la historia de tres mujeres de color cuyo papel fue decisivo en los cálculos matemáticos que acompañaron los primeros viajes espaciales pilotados por humanos: Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson. El guión del film está basado en el libro de la joven escritora norteamericana Margot Lee Shetterly Hidden Figures: The Story of the African-American Women Who Helped Win the Space Race  (2016); la película, rodada en Estados Unidos, es del mismo año, pues la autora vendió sus derechos antes de terminar el texto escrito. Su director, el neoyorkino Theodore Melfi, que es además, escritor y productor, encontró en el libro una historia que merecía ser contada.

En la elaboración del libro Margot Lee Shetterly, vinculada a la NASA por ser su padre un científico  de ese organismo, ha podido integrar abundante material primario, tomado de las propias científicas (muy longevas, por cierto) o de sus familiares, entrevistas a funcionarios de la investigación espacial y otros personajes cercanos a la historia.

El contexto histórico en el que tienen lugar los hechos es el provocado por la aceleración de la investigación espacial en Estados Unidos con motivo de los primeros éxitos logrados por Rusia (lanzamiento del Sputnik I); se necesitaban entonces los más exactos cálculos matemáticos para asegurar las trayectorias de los vuelos, y las tres protagonistas del film fueron las encargadas de llevarlos a cabo con los métodos más rudimentarios, normalmente lápiz y papel; esto les ha traído el apelativo adicional de Computer Women.

La película resulta muy ágil y dinámica con algunos pasajes de humor muy logrados, como el que da inicio al film, que ya desvela la astucia y capacidad resolutiva de las intérpretes. E incorpora imágenes de los vuelos espaciales con la expectación y miedo de los primeros ensayos. Un momento de suspense tiene lugar cuando parece fallar el vuelo que pilota John Glenn y él mismo pide que sea Katherine Johnson la que haga la comprobación matemática necesaria para su entrada en la órbita ya calculada por una de las primeras computadoras que se usaron en la NASA.

Hay que tener en cuenta que en esta historia se da una doble discriminación femenina, pues hablamos de mujeres matemáticas afroamericanas (mujeres y mujeres de color). Trabajan en la sombra, no pueden acceder a los debates científicos, ni tomar café como los demás; tienen que usar servicios higiénicos marcados con el despectivo: Colored Service, etc. Como en otros muchos casos de la historia de la ciencia, los trabajadores de la NASA querían mujeres relegadas a tareas repetitivas y mal pagadas. La película deja ver también la dificultad de combinar el trabajo con la vida familiar, otra fuente de conflictos que logran superar con su buen hacer y constancia.

Aunque las matemáticas aparecen en este film como personas educadas, resolutivas, bien presentadas, conscientes de su valía y preparación personal, que no se arredran ante los retos y demuestran trabajar con gusto y sin exigencias, el film no logra romper del todo el estereotipo de la mujer de ciencia arrastrado durante siglos. Y en la propuesta de Theodore Melfi la secuencia de la película resulta un poco lineal. Con todo, ellas salen airosas con su dinamismo y desenfado. Película divertida, ágil, buena música y escenas espaciales.

Las tres actrices hacen un papel excelente lleno de vivacidad. Frente a la frialdad con la que son acogidas por los investigadores del grupo de la NASA, destaca la sensibilidad de su Director, Al Harrison, interpretado por Kevin Costner, cuya actitud va cambiando con la eficacia de las mujeres al llevar a cabo sus trabajos, desarrollando un papel bastante humano y creíble en el conjunto del relato.

En el reparto aparecen: Taraji P. Henson como Katherine Johnson; Octavia Spencer como Dorothy Vaughan y Janelle Monáe como Mary Jackson. Las tres mujeres, consiguen convertirse en las primeras afroamericanas en alcanzar metas hasta entonces imposibles para ellas. Katherine Johnson hizo los cálculos de los primeros vuelos espaciales; Dorothy Vaughan consiguió ser la primera supervisora de los servicios de IBM en la Agencia espacial, y Mary Jackson se convirtió en la primera mujer ingeniera aeroespacial de Estados Unidos.

Las trayectorias de las personas no se improvisan y, en el caso de estas tres matemáticas, hubo una carrera de fondo y después una oportunidad. Estudiaron en la zona de Virginia, en las escuelas a donde podían acceder las mujeres de color y hasta donde podían llegar. En el caso de Katherine Jackson, la niña que lo contaba todo (tal era su atracción por los números), por consejo del Director del centro donde estudiaba, toda la familia tuvo que cambiarse de lugar para facilitar la continuidad de sus estudios. Las tres se dedicaron a la enseñanza hasta que, como consecuencia de la guerra fría, hubo un reclutamiento de talentos en USA y llegaron a la NASA.

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