LITERATURA

RAFAEL SOLER: SUS PALABRAS SON IMPRESCINDIBLES EN LA POESÍA DE HOY

Nacido en Valencia, Rafael Soler reside en Madrid, donde ha trabajado como profesor titular en la Universidad Politécnica. Poeta y novelista, en los años ochenta tuvo una intensa producción literaria, que fue recibida como una de las más interesantes de la nueva literatura española, y que inició con la publicación en 1979 de su novela El grito, y el libro de poemas Los sitios interiores en 1980, a los que siguieron títulos como El corazón del lobo, El sueño de Torba o Barranco, última de sus publicaciones en Cátedra en 1985, así como dos libros de relatos. Vino luego un largo silencio editorial, que decidió romper en 2009 con la publicación del libro de poemas Maneras de volver, al que siguió en 2011 Las cartas que debía y en 2012 La vida en un puño, antología publicada en Paraguay, y Pie de página, publicada también en 2012 por la Institución Alfons El Magnànim. En enero de 2014 publicó el libro de poemas Ácido almíbar y en octubre de 2016 No eres nadie hasta que te disparan.

Ha participado en Festivales poéticos y encuentros celebrados en Europa, Hispanoamérica y Asia. Su obra ha sido traducida y publicada en francés, inglés, italiano, húngaro y japonés.

Asomándome a alguna de sus entrevistas he podido oír de sus labios los temas que le obsesionan: la muerte, el amor, la inocencia, la ética, la mirada del perdedor…

La vida es para él un riesgo, “porque siempre vivir te costará la vida”. Sus poemas son brochazos en el camino de la vida, como él mismo nos dice “nos nacen y nos mueren” y entre uno y otro momento pasa la vida, combatimos el tedio y luego hay un momento en el que intuimos que va quedando menos y surge la palabra, una palabra que es luz pero “quédate a los títulos de crédito”, apura hasta el final esto que te brindo porque “en un sueño caben todas las palabras/que nunca pronunciaste/y el decoro de haberlas olvidado/cuando se hizo la luz…tú a la espera…

Sí, sus palabras son imprescindibles en la poesía de hoy. Una palabra que mantiene el nexo entre narrativa y poesía, que introduce la perspectiva cinematográfica en muchos de sus poemas. Su poesía nos permite reflexionar sobre la voz de la literatura y los personajes que hablan en sus libros porque  testaruda y sabia/su pluma inicia cada noche/una huelga de tinta perdurable/se desviste sin  apagar la luz ni preguntar por los vecinos/ y me abandona como si fuera un lunes/el folio en blanco/la música en voz baja/y tú brotando perezosa en mi almohada.

 

LA POESÍA

La Poesía es un espacio sagrado, y el poeta debe transitarlo con humildad, atento a cuanto venga y sin buscar nunca nada, pues solo así podrá encontrar, dictado arrebatadamente al oído, un poema con vocación de perdurar. Comparto con Joaquín Pérez Azaústre y con Jon Andión el amor por la palabra, y el compromiso asumido de dar lo mejor de nuestro hondón, con exigencia, con riesgo, con verdad, Jon desde su poesía intensa donde el destello manda, Joaquín desde su inconfundible voz comprometida. Escribir es lo que importa, y mis poemas nacen del imperioso deseo de trascender lo cotidiano para hacerlo universal, que dicho así suena ambicioso, y lo es. “Vivir es una experiencia personal”, tengo escrito, y desde esa convicción, desde la vida bien bebida –bibir es beber con los que viven– escribo. RAFAEL SOLER

 

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