LITERATURA

¿QUIÉN ES WAJDI MOUAWAD?

Desde un primer punto de vista, es un escritor: dramaturgo, guionista, novelista, director de escena, de casi 50. Nacido en el Líbano, cerca de Beirut, exiliado con su familia cristiano-maronita, a raíz de las revueltas de los años 70, primero a Francia, luego a Québec, donde se nacionalizó y comenzó su carrera creativa.

Autor de más de una docena de obras de teatro y más de media docena de narraciones y novelas. Premiado en Canadá y Francia. Frecuente, como autor y director, en toda Europa. En el Festival de Avignon, en el año 2009, fue el artista asociado y presentó, en unas densas 11 horas, tres de sus obras más emblemáticas.

Es patente que nos encontramos con un autor vivo y muy activo. Siempre gran noticia teatral en el final y principio de siglo. De Wajdi Mouawad se han podido ver, tanto en Madrid como en Barcelona (nuestras plazas fuertes teatrales) hasta seis de sus obras. Con un especial recuerdo, ahora, a la inmensa tetralogía La sangre de las promesas.

El orden de escritura de la tetralogía es: Litoral. Incendios. Bosques. Cielos. El orden de llegada a los escenarios no ha sido el mismo, en los distintos escenarios y ciudades. La última, que he visto en Barcelona, ha sido Bosques. Además de la tetralogía, también se han podido ver Solos. Camino, teatro y pinturas, (2008), interpretada por el autor en el Teatre Lliure de Barcelona en la temporada 2013-14. Y Soeurs (en francés, subtitulada) dentro del Festival de Verano de Barcelona, GREC 2015, dirigida por el autor.

También ha escrito y publicado novelas, su primera opción como escritor y a la que ha vuelto últimamente. Entre ellas Anima (2012) y Un obús en el corazón (2007), que hemos visto esta temporada convertido en monólogo dramático.

Pero volvamos a esa inmensa tetralogía que llama la atención y asombra a nuestro mundo teatral, La sangre de las promesas. El mismo título hace que la cabeza se detenga e intente desentrañar las dos palabras clave y el orden en que se presentan y la frase que construyen. Sí, hay promesas que nacen y/o llevan a la sangre. Y hay sangre que late en ellas y se derrama dando vida o arrebatándola. Todo ello a través de unos personajes que, en su mayoría, hacen el viaje de vuelta del exilio del autor: hacia el Líbano de su origen.

En Litoral, la promesa es la que el espectro del padre (al que no ha conocido en vida) arranca a Wilfrid: que lo entierre en Beirut. En Incendios es la promesa que Nawal hace al hijo que arrancan de sus brazos nada más nacer: “Ocurra lo que ocurra, te amaré siempre”. En Bosques es la forzada trayectoria de la adolescente Loup hacia el pasado de las mujeres que la precedieron, buscando la razón de la enfermedad y muerte de su madre. Forzada promesa que le arranca el cariño hacia su padre. En Cielos es el empeño del equipo, su compromiso por rastrear, descubrir y detener a través de la red informática, la preparación de un grave atentado terrorista a nivel mundial.

Y está la sangre, como raíz, camino y consecuencia de todos estos empeños, voluntarios o forzados, por cumplir el compromiso. En Litoral es la de un muerto que no encuentra lugar en los cementerios de Beirut y sus pueblos, porque rebosan de muertos de la larga guerra. Y es, descubriéndola a través de su peregrinar, la sangre de las ciudades borradas del mapa y la de las personas masacradas que se resisten a que se olviden sus nombres. En Incendios es la de Nawal, una madre que permaneció muda ante sus hijos en los últimos años, la que a través de su testamento y legado habla ahora. Desde el cuaderno, entregado a su hijo, narra la historia de su familia y su pueblo, para que no se pierda. Desde los sobres entregados a su hija e hijo, los gemelos encargados de encontrar a un padre que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Una historia que avanza y retrocede al pulso de la sangre de la guerra y de los nacimientos.

En Bosques es la búsqueda de Loup, ante el dolor y el deseo de su padre de hallar respuestas, de averiguar a través de la línea de sangre de ocho mujeres. A través de dos guerras mundiales y más atrás, a partir de las rupturas y violencias familiares en el marco de la guerra franco-prusiana en el siglo anterior. Un viaje alucinante que desvela el despego, el odio y el amor. En Cielos en cuanto a su desarrollo, localización y tratamiento, parece que la historia se despega de las anteriores. Pero en la tensa investigación, que transcurre en un solo lugar físico, aunque abierto virtualmente al mundo a través de los grandes montajes informáticos, se produce un suicidio inesperado y la duda irrumpe en el equipo. La investigación del hecho, mientras avanza el rastreo de las amenazas mundiales, rompe la aparente integración de todos. Se enrarecen los acuerdos, surgen los intereses, problemas y ambiciones personales… Se intenta detener la sangre que las consignas terroristas prometen. Pero no se podrá detener la masacre que se producirá entre las mezquinas rivalidades y la estupidez de los poderes políticos que no aceptan, por impopulares, las medidas a tomar.

Y así, mientras Litoral es una decidida ruta hacia adelante que quiere encontrar al menos en la muerte la vuelta a casa, Incendios es una búsqueda de sentido que busca hallar en el pasado, en la redención del pasado, un encuentro posible. Y mientras Bosques es una exploración hacia el pasado para iluminar y sanear el presente, Cielos es un doloroso intento de detener un futuro, que se nos escapará siempre, mientras la sangre de los más jóvenes siga siendo el precio de la ambición y las ideas del poder. Tal vez no sea esta la única, ni la mejor síntesis pero es la que he encontrado mental y emocionalmente, una vez completada la recepción de todo este bloque dramatúrgico.

Recepción que reconozco deber al buen hacer de los teatros Romea de Barcelona, en el montaje de Incendios dirigido por Oriol Broggi en 2012 y de Litoral, dirigido por Raimon Molins en 2013. Y de la Biblioteca de Catalunya, sede habitual de la compañía La Perla 29, en los montajes de Cielos en 2014 y Bosques en 2017, dirigidos los dos por Oriol Broggi. Este es el orden en que los he podido ver y disfrutar.

A modo de información: Litoral ha pasado al cine en 2004, producida por su autor. Incendios dirigida por Denis Villeneuve en 2010, compitió por el Oscar a la mejor película extranjera en la edición de 2011.

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