ENTREVISTAS

“HAY QUE FORMAR A LOS PROFESORES EN COMPETENCIAS METODOLÓGICAS, TECNOLÓGICAS Y DIGITALES”

Entrevistas a María Dolores Peralta Ortiz, directora del Centro Universitario de Magisterio ESCUNI, una institución dedicada a la formación de maestros en Madrid.

Redacción: María Dolores, ¿Qué es ESCUNI y cómo definirías su misión?

Mª Dolores Peralta: ESCUNI es un Centro Universitario de Magisterio, en el que se imparten las titulaciones oficiales de Grado de Maestro en Educación Infantil y Grado de Maestro en Educación Primaria. Además, el próximo curso 2017-2018, impartiremos también el doble grado en Infantil y Primaria. Su nombre, ESCUNI, es una abreviatura de la expresión Escuelas Unidas y tiene su razón de ser en la historia de este Centro que fue creado en 1970 al unirse, en una sola institución, diversas Escuelas Normales de la Iglesia Católica. Actualmente, son 11 instituciones de la Iglesia y el Arzobispado de Madrid, las que unen sus esfuerzos en este proyecto común que está a punto de cumplir medio siglo, 50 años de experiencia en la tarea de formar a los futuros maestros. Me vienen a la cabeza los nombres de muchas personas que, a lo largo de estos años, han contribuido con su esfuerzo y dedicación a que ESCUNI sea hoy una oferta educativa consolidada y de calidad.

R.: Así pues, la misión de ESCUNI, en pocas palabras, es la formación de maestros…

Mª. D. P.: Sí, y creemos profundamente en esta tarea, en la necesidad de capacitar a los futuros maestros para que actúen, como buenos y competentes profesionales en el mundo de la educación, respondiendo a los nuevos y cambiantes desafíos que plantea la Escuela. Para llevarla a cabo nos parece imprescindible conjugar el rigor científico, la innovación educativa y la formación integral de nuestros alumnos. Nuestro empeño es hacer de este centro un auténtico ambiente de aprendizaje, un lugar en que el propio ambiente es un elemento formativo porque educa a quienes van a ser educadores. Y cuando digo ambiente me refiero a los espacios, a las relaciones interpersonales, a un clima que favorece la libertad y la creatividad, a los cauces que promueven la participación, etc. En un ambiente de aprendizaje se multiplican las posibilidades de llevar a cabo aprendizajes significativos y con sentido.

R.: ¿Cuál es la situación de ESCUNI en el momento actual? ¿En qué proyectos estáis embarcados?

Mª. D. P.: ESCUNI se define como un centro universitario privado, de iniciativa social, adscrito a la Universidad Complutense. Estamos situados en el sur de Madrid, en el barrio de Carabanchel, de donde proceden muchos de nuestros alumnos. Somos conscientes del esfuerzo que puede suponer para muchas familias, especialmente en estos años de crisis, el hecho de elegir este Centro porque quieren brindar a sus hijos una buena preparación, y sabemos también el que supone para no pocos alumnos que compaginan trabajo y estudio; digo esto porque, a la hora de “hacer números”, este es un aspecto que tenemos muy en cuenta. Actualmente, lo más significativo es el proceso de renovación metodológica que estamos llevando a cabo. Lo iniciamos el año pasado y en la actualidad ya estamos implicados todos los que formamos esta comunidad educativa. Hace unas semanas tuvimos las II Jornadas de Puertas Abiertas (solemos celebrar dos jornadas en cada curso lectivo), y los padres que acudieron se sorprendían al ver la disposición de las aulas, los diferentes espacios de trabajo abiertos, los horarios que contemplan franjas amplias para cada una de las asignaturas… Estos aspectos concretos no son sino medios al servicio de esta renovación que, en pocas palabras, tiene que ver con pasar de poner el acento en el contenido-que-se-aprende, a ponerlo en el proceso-de-aprendizaje; y que, en la práctica, implica que lo que acontece diariamente en las aulas tiene muy poco que ver con alumnos que asisten pasivamente a las tradicionales clases magistrales. Esta es un clave importante, porque, en el proceso de aprendizaje, el verdadero protagonista es el alumno y su capacidad de aprender a aprender, entendida como capacidad de auto-regular su propio proceso a partir de itinerarios personalizados y flexibles.

R.: Y en estos procesos, ¿qué función les corresponde a los profesores?

Mª. D. P.: Cada alumno, cada grupo de alumnos, cuenta con profesores que acompañan, tutorizan y supervisan dicho proceso. Es decir, este cambio metodológico implica que el profesor es fundamentalmente un facilitador del aprendizaje. Y, para ello, está atento a los diferentes estilos de aprendizaje; tiene en cuenta las inteligencias múltiples, estimula la creatividad a la hora de resolver problemas, brinda a los alumnos experiencias fuera del aula, diseña actividades, invierte sus clases (flipped classroom), embarca a los alumnos en la realización de proyectos, fomenta aprendizajes cooperativos, orienta acerca de cómo gestionar bien el tiempo… Como te digo, en esta renovación estamos. Hemos empezado haciendo. Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, y aprendiendo juntos de los errores. Por supuesto, hay que decir que no hemos partido de cero, y que contamos con el importante bagaje de buenas prácticas que hemos venido realizando en años anteriores. Pero sí es cierto que este proceso en el que nos hemos embarcado está suponiendo un esfuerzo serio de formación continua, que se concreta en tiempos y en espacios dedicados a la revisión y puesta a punto de nuestra organización y, sobre todo, de nuestras prácticas y metodologías docentes; un proceso que nos va configurando, cada vez más, como una comunidad de aprendizaje (en la que todos, profesores y alumnos estamos incluidos).

R.: ¿Cómo se contempla desde ESCUNI el perfil del maestro del mañana, qué competencias y que características requerirán para responder a los retos del futuro?

Mª. D. P.: Creo que en parte he respondido ya a esta pregunta, porque nuestra apuesta es que el modo en que los alumnos aprenden en ESCUNI, constituya para ellos un aprendizaje que les capacite para ser los maestros del futuro: maestros facilitadores de los procesos de aprendizaje; que combinan en su quehacer la acción y la reflexión, capaces de innovar y de crear entornos personales de aprendizaje, abiertos al entorno y con habilidades para trabajar con otros. Se dice que hoy, más que en la era de la información, estamos en la era del aprendizaje. Y es verdad: nunca paramos de aprender. Y este rasgo es absolutamente necesario tenerlo en cuenta en la formación de los futuros maestros. Necesitamos, cada vez más, maestros capacitados para afrontar el reto que supone enseñar a gestionar críticamente la enorme cantidad de información a la que los alumnos tienen acceso. Si tuviera que subrayar solo una, o dos, de las muchas competencias en las que tenemos que formar hoy a los maestros, señalaría la competencia metodológica y la competencia tecnológica y digital. Necesitamos maestros no sólo capaces de manejar las tecnologías (nuestros alumnos ya lo hacen), sino también de reflexionar críticamente acerca cuál sea la contribución auténticamente educativa que la introducción de lo digital y lo tecnológico aporta –y seguirá aportando- en los procesos educativos.

R.: Además de las tecnologías, el proceso de globalización exige el uso de diferentes idiomas. ¿Cómo os habéis planteado este aspecto en ESCUNI?

Mª. D. P.: Hemos hecho también una apuesta fuerte por introducir, desde el primer curso hasta que los alumnos acaban el Grado, el aprendizaje del inglés. Recientemente, hemos tenido ocasión de viajar a Finlandia junto a un grupo de expertos en educación para participar en una visita pedagógica organizada por el Instituto Escalae. La finalidad de dicha visita ha sido analizar el sistema, los centros y las facultades de educación de este país, que como es sabido, es el país europeo que arroja los resultados más exitosos en el campo educativo. Te puedo decir que, lo que hemos tenido ocasión de ver allí nos confirma en que estamos en la dirección adecuada y nos anima a continuar decididamente en este empeño.

R.: En la formación de profesionales, es cada vez más valorada la existencia en el curriculum de unos tiempos largos dedicados a la realización de prácticas. ¿Cómo está planteado este aspecto durante los años de permanencia de los alumnos en ESCUNI?

Mª. D. P.: En la formación de los futuros maestros, las prácticas de enseñanza son fundamentales. Para ello contamos con la contribución que, en este sentido, prestan diversos colegios que, con este fin, reciben a los futuros maestros. En ESCUNI cuidamos mucho tanto la relación con estos centros como el acompañamiento de los alumnos durante este periodo. En la medida de lo posible, priorizamos aquellos centros que pueden aportar a los alumnos experiencias y aprendizajes en la dirección que te acabo de comentar. Contamos con centros educativos tanto públicos como de otros cuyos titulares son instituciones educativas que tienen colegios con recorridos educativos de mucha calidad y que, a su vez, son instituciones que forman parte de la titularidad de ESCUNI. Este hecho facilita efectivamente, su contribución a la formación que pretendemos. Intentamos que haya cada vez más sinergias entre lo que pretendemos en ESCUNI, y lo que los centros de prácticas aportan, sean éstos de públicos, concertados o privados.

R.: Puesto que acabas de nombrar la Escuela Pública, una última pregunta ¿Qué hacen unos jóvenes que irán, muchos de ellos, a enseñar a la Escuela Pública, formándose en un Centro privado, de la Iglesia?

Mª. D. P.: Pues, así, y de forma rápida, me sale contestar que lo que hacen es eso, formarse; porque la formación rigurosa, competente y de calidad es lo que ofrecemos como un servicio que quiere ser público, en el sentido de abierto a todos –sin excluir a nadie por razones de credo o de ideología-, y que capacita para hacer una aportación competente y de calidad en el terreno público que es el terreno de lo educativo (bien esté gestionado este servicio por entidades privadas o estatales). Y me alegro de que me hagas esta pregunta porque tiene que ver con la identidad cristiana que atraviesa la oferta educativa que aquí brindamos, y que creemos que aporta sentido, profundidad y orientación a nuestro modo de entender la educación. Nuestra oferta tiene una identidad clara, que por estar inspirada en la fe y en los valores del Evangelio, concibe la educación como una educación transformadora, al servicio de la formación integral de las personas en todas sus dimensiones (intelectual, afectiva, social, espiritual…). Creemos que los valores del evangelio inspiran un modo de educar que busca capacitar a los alumnos a ser protagonistas y responsables de su existencia, sensibles y abiertos a la realidad, libres y críticos, capaces de optar por aquellos valores que contribuyan a generar sociedades más humanas, más justas y fraternas. Creemos, porque así lo constatamos, que este sentido y esta orientación está llamada a ser compartida por muchos jóvenes, creyentes o no, que sueñan con hacer de su futura tarea profesional una contribución significativa en la construcción de un mundo más justo y más humano. Creemos, en definitiva, que nuestra oferta, que contribuye al diálogo de la fe con la cultura, enriquece a los alumnos y les abre horizontes inspiradores de un modo de ser y de vivir la tarea educativa.

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