TEATRO

¿EL ARTISTA TEATRAL, NACE O SE HACE?

En la historia de la cultura en general y del arte dramático en particular son eternas las preguntas que giran en torno a si es posible o no la enseñanza artística o es un don que los dioses otorgan a los elegidos.  Por otro lado, y en el caso de que aceptemos que la enseñanza del arte es posible, las modas y costumbres van modificando todos los sistemas de enseñanza donde se puede imponer la razón histórica a la razón natural. Es decir, estudiar hoy poéticas y tratados de otros tiempos a algunos le puede parecer fundamental y a otros por el contrario le puede parecer anacrónico, anteponiendo siempre por encima su carácter práctico.

Antes de adentrarnos en el terreno de la formación no sólo del actor, sino del director, dramaturgo y escenógrafo, recorramos escuetamente la historia de los antecedentes de las Escuelas de Arte Dramático. La Reina María Cristina, gran aficionada a la música y al teatro lírico, crea en Madrid el Conservatorio de Música en 1830. Un año después se incorpora el estudio del teatro en verso, dando lugar en 1831 al Real Conservatorio de Música y Declamación. Las asignaturas que perviven después de los recortes de 1838 son Declamación y Esgrima. De esas dos asignaturas del inicio de estos estudios, enfocados sólo al actor, hemos pasado en la actualidad a tener varias especialidades que no todas las escuelas ofertan, pero sí muchas de ellas. Como ejemplo expondremos las existentes en la Resad (Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid): Dirección Escénica y Dramaturgia, con dos itinerarios, Dirección Escénica y Dramaturgia, en ellos se forman directores y dramaturgos; Interpretación, en donde el futuro actor podrá optar entre tres recorridos: Interpretación Textual, Gestual y Musical;  y Escenografía. Todas las especialidades tienen siete materias comunes: Literatura Dramática, Dramaturgia, Historia de las Artes del Espectáculo, Pedagogía, Teoría del Espectáculo y la Comunicación, Producción y Gestión y Escenificación. Además de estas materias comunes, cada especialidad tiene aproximadamente unas ocho materias específicas con sus correspondientes asignaturas siendo las troncales de cada especialidad las siguientes: Dirección, Escritura, Interpretación y Espacio Escénico.

Enseñanzas Superiores

Conviene antes de proseguir, situar estas enseñanzas dentro del Sistema Educativo.  El año 1992 es clave, pues la Logse las ubicó dentro de la Educación Superior, reconociéndole el título de licenciatura, “equivalente a todos los efectos”, a la titulación de Grado. Años después, el proceso legislativo europeo que impulsó la declaración de Bolonia, reconoció su completa equivalencia a los grados europeos aplicando para las Enseñanzas Artísticas el sistema de créditos, los Erasmus, las prácticas curriculares, el Trabajo Fin de Estudios y los Másteres de Enseñanzas Artísticas que son algunas de las señas de identidad de la Educación Superior.

Este crecimiento de especialidades, materias y asignaturas tiene muchos defensores, pues creen que supone un avance en el aprendizaje general o cultural y además las sitúan en el marco superior y es en estas materias más teóricas y en el campo de la investigación donde las universidades, especialmente las privadas, que ahora están incluyendo en su oferta las artes escénicas, se están especializando, dejando a un lado la enseñanza más práctica.  También tiene detractores que creen que todo este aumento va en detrimento del aprendizaje más práctico y profesional.

Las enseñanzas en las Escuelas de Arte Dramático son verdaderamente prácticas y todas las asignaturas teóricas están enfocadas a esa fundamentación práctica. Estas enseñanzas se desarrollan con profesores y recursos adaptados a un modelo que ha incorporado del medio profesional los procedimientos prácticos y ha aprendido en estos largos años de docencia la sistematización pedagógica. De ahí que nuestra ratio sea muy diferente a la de las universidades, mucho más baja, pues ellos, los alumnos, son sujetos y a la vez objetos del proceso de enseñanza aprendizaje. Ellos tienen que trabajar con sus emociones, con su cuerpo, con su pensamiento y nosotros, los profesores, estamos ahí asistiendo al alumbramiento, enseñándoles la técnica aprendida a través del estudio con los grandes maestros y también en la profesión y por tanto en los escenarios. Siempre puede haber un artista que nace ya con el talento, pero incluso ese mejora enormemente con el aprendizaje de la técnica.

Los profesores, profesionales del teatro

Es fundamental esta experiencia profesional y es lo que distingue a estas Escuelas de las Universidades cuyos profesores no suelen tener esta experiencia directa del escenario Los profesores, en general, compaginan su trabajo docente con el profesional en los  múltiples ámbitos: directores, escenógrafos, iluminadores, asesores de verso, asesores de interpretación, creadores de ámbitos sonoros etc…. Por poner un ejemplo solo citaremos que el director de la CDN (Centro Dramático Nacional) es un profesor en excedencia de la Resad y muchos de los actores profesionales que están hoy en los escenarios españoles se han formado en las escuelas de Arte Dramático.  Como vimos al principio, los orígenes de estas enseñanzas fueron prácticos y ahí radica su singularidad y su excelencia, pero el rango de enseñanza superior ha hecho que el curriculum de estas enseñanzas contemple  también una formación muy exacta de las ciencias teatrales, especialmente todas aquellas que giran en torno al análisis y a la comprensión profunda de un texto, tan esencial para todos aquellos que trabajamos en el teatro.  En estos momentos la Resad tiene ya reconocido por las autoridades competentes la impartición de un máster de Teatro Clásico Español que se centrará, sobre todo, en el aprendizaje de cómo decir el verso. Por tanto y como hemos dicho, los profesores de estas escuelas tienen una gran experiencia pedagógica en la practicidad, siendo estas enseñanzas, según mi punto de vista, muy adecuadas para un futuro profesional del teatro, pues contienen toda la excelencia de la enseñanza práctica individualizada y a la vez, los alumnos salen con una formación en las ciencias teatrales muy completas. También hay muchas escuelas de interpretación privadas de gran nivel, pero se centran en el actor y no tocan toda esa formación de la que hemos hablado que hacen que sean de rango superior y que obligan a nuestros alumnos a un régimen de estudio muy intenso y a una selección muy específica y dura, por poner un ejemplo, diremos que en nuestras pruebas específicas de selectividad se suelen presentar alrededor de trescientos aspirantes para ser actor y solo han de entrar 28.

Tal vez una de las realidades en las que hay que incidir es en la salida profesional de nuestros alumnos, que participan, al igual que otros titulados, de un panorama complicado en lo que a las ofertas de trabajo se refiere. Es cierto que el sector teatral español no puede absorber el número de alumnos licenciados que salen en cada promoción y es aquí donde queda aún mucho trabajo por hacer, según mi punto de vista. En estos últimos años las escuelas se han preocupado especialmente por establecer convenios con muchas y muy diversas entidades, sobre todo para que los alumnos realicen sus Prácticas Externas y están muy atentas a facilitar esos primeros pasos profesionales del recién egresado, pero la realidad es que el trabajo sigue siendo muy precario, y más inseguro, si cabe, que en cualquier otra profesión. En estos momentos la Resad tiene convenio con el Museo Reina Sofía, con el de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Madrid, con la Compañía Nacional del Teatro Clásico con el Centro de Documentación Teatral, Con el teatro de la Abadía, etc… pero hemos de seguir trabajando en esta línea para facilitar lo más posible el acceso a la profesionalidad.

Comments

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *