ENTREVISTAS

“NUESTRA MISIÓN ES QUE LA UNIVERSIDAD DE LA MÍSTICA CONTRIBUYA A LA SANACIÓN DE UN MUNDO QUE VIVE EN LA RUPTURA Y LA OSCURIDAD”

Javier Sancho es burgalés, de amplia sonrisa y gran acogida. Su figura irradia sencillez y agudeza. Es sacerdote de la Orden del Carmelo Descalzo. Estudió Filosofía y Teología en Burgos, Roma y Alemania. Becado por el Instituto de Historia de Europa (Maguncia-Alemania). Doctor en Teología en el Teresianum de Roma. Actualmente es Director del CITeS – Universidad de la Mística y Presidente de la Fundación CITeS. También es Profesor de teología y espiritualidad en Avila y Burgos. También fue profesor en el Teresianum de Roma y Co-director de la Cátedra de Santa Teresa de la Universidad Pontificia de Salamanca. Director de la Colección Claves de la Ed. Monte Carmelo. Director de la Colección Caminos de Desclée de Brouwer. Co-director de la colección Estudios teresiano-sanjuanista del CITeS y fue asesor de la Colección Clásicos de la Espiritualidad de la BAC. Publicaciones: Traductor de diversos libros del alemán y del francés. Traducción y co-dirección de las Obras Completas de Edith Stein. Ha publicado más de 30 libros entre los que destacan: Edith Stein Modelo y maestra de espiritualidad con cuatro ediciones; Edith Stein, modelo de mujer cristiana, con cuatro reimpresiones; La meditación teresiana; La Biblia con ojos de mujer; El cielo en la tierra: Orar con Edith Stein, Orar con Santa Teresa. Varios de sus libros han sido traducidos al alemán, italiano, polaco, portugués, catalán y japonés. Ha escrito más de un centenar de artículos relacionados con la mística en diferentes revistas nacionales e internacionales. Profesor y conferenciante por todo el mundo, sobre temas de espiritualidad y mística carmelita.

Carmen Azaústre:  ¿Qué te llevó a dedicar tanto tiempo de tu vida a una mujer, Edith Stein?

Javier. Sancho: Todo nació con un flechazo. Prácticamente, cuando ya estaba concluyendo mi noviciado me topé con un libro de ella (su autobiografía) que me caló profundamente. Desde entonces tuve el afán por conocerla mejor, pero en esos tiempos apenas se habían traducido algunos escritos al español. Con el tiempo y los estudios en otros países se fueron abriendo frentes de acceso, hasta que tuve la oportunidad de aprender alemán e irme a Alemania para seguir sus huellas y leer sus escritos originales, muchos de ellos ni siquiera habían sido publicados al alemán.  Y la fascinación cada vez se fue haciendo mayor. Se convirtió en maestra y compañera de camino.

C. A.: ¿Qué rasgos de su personalidad, humana y creyente, destacarías para la mujer y hombre de hoy?

J. S.: Es algo difícil de sintetizar. Empezaría subrayando su talante de mujer buscadora e inconformista: en todo necesita encontrar un sentido y un valor. No se deja arrastrar ni por formalismos sociales, ni culturales, ni de pensamiento. Le preocupa profundamente la dignidad del ser humano, tanto de la mujer (por la que luchó activamente), como del hombre en general. Nunca cayó en la tentación de enjuiciar a los otros, por muy diferentes que fuesen, y se mantuvo en una actitud de acogida, de diálogo y de ayuda a los otros. Su fe es un modelo evidente del verdadero sentido de abandono y confianza en Dios.

C. A.: Otra de tus místicas preferidas es Teresa de Jesús ¿cómo relacionas la vida y compromiso de Teresa de Jesús y Edith Stein, separadas por cuatro siglos de existencia?

J. S.: He de decir que Edith me ayudó a comprender mucho más profundamente a Teresa. Quizás por su actualidad y cercanía, por su lenguaje. Ambas mujeres son para mí como dos almas gemelas, con la misma fuerte personalidad de mujeres luchadoras y auténticas. Buscadoras y amantes de Dios, pero del Dios auténtico, sin maquillajes desfiguradores, y amantes del ser humano en su belleza radical, que no se cansan de seguir anunciando aún hoy en día.

C. A.: Una de tus actividades centrales es la dirección del Centro Internacional Teresiano Sanjuanista-Cites-, conocido como Universidad de la Mística, ¿Cuándo se creó y por qué?

J. S.: La trayectoria del centro en cuanto tal ya tiene más de 30 años. Nació en 1986 como un proyecto de la Orden para formar especialistas en Juan de la Cruz y Teresa de Jesús. Se pensó casi como algo provisional y dirigido exclusivamente a los frailes de la Orden.

Pero con el paso de los años se fue tomando conciencia de la demanda de espiritualidad, especialmente del testimonio cualificado de ambos doctores. Esto fue llevando lentamente a un replanteamiento del centro y la necesidad de responder a la demanda y necesidad de la mística. Y a tomar conciencia de la responsabilidad carismática con la sociedad. Se tuvieron que afrontar muchas dificultades de todo tipo, pero finalmente el capítulo general del 2003 nos encomendó activar el proyecto de la creación de la Universidad de la Mística.  Y en el 2008 ya era una realidad.

C. A.: En los folletos que lo muestran aparece una frase La belleza de lo interior y, junto a esta Más que una universidad ¿Qué nos queréis transmitir a los que nos acercamos a él?

J. S.: La belleza de lo interior hace alusión a otra frase más directa que forma parte de nuestro programa de actividades, especialmente de la Escuela CreEs (Crecimiento Espiritual): Descubre tu belleza interior. Con esa frase pretendemos sintetizar lo que queremos favorecer en todas aquellas personas que participan de algún mudo en los cursos o actividades: que ello les ayude a ir descubriendo ese mundo interior que cada uno llevamos dentro, y que, sin duda, es lo más bello y grande que tiene cada persona.

Y decir Más que una universidad es evidenciar que no se trata tanto del estudio, cuanto de la recuperación del sentido originario de lo que era la universidad: un lugar de encuentro universal, de experiencia, de intercambio, pero también de rigor y seriedad en la profundización. Como diría Teresa: “De devociones a bobas nos libre Dios”.

C. A.: El edificio que lo alberga tiene un diseño singular, ¿Quién y por qué se creó así?

J. S.: Deseábamos que el edificio no fuese simplemente un lugar o espacio, sino algo que en sí mismo significase y favoreciese su peculiaridad. Ello nos llevó a convocar un concurso de ideas que finalmente ganó el arquitecto Andrés Perea. Junto con el estudio del terreno y la lectura de los místicos, ha sido capaz de crear un espacio arquitectónico que reproduce muy plásticamente lo que es el espacio de nuestra propia interioridad: simple y sin adornos, pero lleno de la belleza de las formas, de la luz, de la apertura a la naturaleza… Es decir, un lugar donde vivir, saboreando la libertad y la búsqueda, experimentando lo que significa caminar en el infinito son perderse. Es un edificio donde se vive a la par la sensación de libertad y amplitud, con la sensación de integración y acogida.

C. A.: ¿Por qué cuenta con un Espacio Joven? Todavía hoy les interesa a los jóvenes el fenómeno místico?

J. S.: La interioridad es algo que forma parte inherente del ser humano. Quizás no hemos sabido muchas veces potenciarlo desde la religión, y aún menos entre la juventud. El espacio joven es un reto que nos hemos puesto y que queremos sea un servicio a los propios jóvenes: un lugar, o mejor, una comunidad capaz de apoyar y orientar al joven en el descubrimiento y desarrollo de su propia interioridad. Nada de adoctrinamientos ni de dogmatismos. Queremos simplemente –como harían los místicos- facilitar esa experiencia interior que ayude al joven en su vida. Y si hay muchos jóvenes que se aventuran a ir a otras tierras buscando orientación, con mayor razón hemos de ofrecerles un camino más cercano y con todas las garantías que ofrecen los grandes testigos y maestros del Carmelo.

C. A.: ¿Cuáles son las actividades que ofrecéis en el Cites?

J. S.: De una u otra manera nuestro menú es muy variado, si bien siempre con un denominador común: la vida interior, la mística o la espiritualidad. Destaca, en primer lugar, el Master que ofrecemos en Mística y Ciencias Humanas, que dura un curso académico, si bien es posible participar en alguno de los módulos o cursos. Tenemos los cursos semi presenciales en Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. También el diplomado en educación de la vida interior, orientado a educadores principalmente, pero abierto a todos los interesados.

Tenemos la escuela, antes mencionada CreEs, que organiza cursos (de fin de semana y en períodos vacacionales) de diversos formatos y temáticas, orientados a apoyar el camino espiritual de la gente. La Escuela AcEs (Acompañamiento espiritual) que organiza durante el mes de julio la escuela de acompañamiento y mistagogía, donde se ofrece un diplomado de dos años que incluye coaching cognitivo, psicología, espiritualidad y doctrina experiencial de los místicos.

También se ofrecen cursos a la carta para grupos españoles o extranjeros, ejercicios espirituales y retiros… Y sin olvidar las cátedras, que son actividades académicas, normalmente desarrolladas como congresos o cursos intensivos de fin de semana, que ponen a la mística en diálogo con otras realidades y que están a cargo de diversas instituciones (psicología y mística, mística y laicado, mística eclesial, mística y diálogo interreligioso, mística y salud mental, mística y educación, mística y cultura, mística y comunicación, etc…).

A ello se añaden conferencias, ciclos de música mística, conciertos, exposiciones, etc… Y próximamente esperamos ofrecer la licenciatura en teología mística.No es todo, pero sí lo más importante.

C. A.: A lo largo de estos últimos años habéis realizado numerosos congresos sobre el acercamiento a la obra de Teresa de Jesús en la celebración del V Centenario de su nacimiento, ¿tenéis proyectado algún ciclo sobre otros autores? ¿Cuáles?

J. S.: Acabamos de iniciar un ciclo de congresos mundiales sobre la figura y la obra de Juan de la Cruz. Pero también hemos hecho ya algún congreso sobre Edith Stein e Isabel de la Trinidad. El tiempo irá favoreciendo la inclusión de otros autores.

C. A.: ¿Qué otras temáticas proponéis?

J. S.: Desde hace siete años tenemos un congreso anual en el que se unen antropología, psicología y espiritualidad para abordar temas de interés general. También hemos abierto los encuentros mundiales interreligiosos, donde pretendemos acercarnos y dialogar con cada tradición religiosa. Se han hecho congresos sobre filosofía y mística, estética y mística, ciencia y mística…. Y esto abre un panorama de temas inmenso que queremos seguir abordando y profundizando.

C. A.: Además de los cursos y congresos que se celebran ¿Qué otras actividades integran la vida del centro?

J. S.: A lo señalado podríamos añadir la acogida de grupos o de personas individuales, la organización de Mundo Belén, que es un recorrido por las manifestaciones culturales de la Navidad en el mundo, la campaña Nadie solo en Navidad, donde abrimos las puertas a acoger a aquellas personas o que bien están solas, o que no tienen medios o que quieren vivir la Navidad en un ambiente diferente.

C. A.: ¿Es posible que la universidad de la mística contribuya a la sanación de un mundo que vive ruptura y oscuridad?

J. S.: Ese es nuestro deseo y nuestra misión, la razón última de todo lo que ofrecemos. Y estos años nos han ido enseñando que es posible; que cuando un corazón sana y descubre su grandeza, es capaz de contagiar en su ambiente esa misma experiencia. Podría mencionar muchos casos concretos, de cómo gente que busca, encuentra; y de cómo personas que han llegado muy rotas y heridas por dentro, han encontrado el aliciente y las fuerzas para retomar su vida y transmitir a otros este descubrimiento interior que les abre a un encuentro personal y gozoso con Dios. Sin duda, es lo más grande que podemos favorecer con nuestro quehacer cotidiano.

C. A.: ¿Cómo planteáis la apertura a lo diferente?

J. S.:. Desde la sencillez, la naturalidad, la acogida y la libertad. Cada persona es acogida en lo que es. Porque todo ser humano es una riqueza única para los demás. Y porque Dios, que nos ama infinitamente, anhela y desea encontrarse con cada uno para manifestarle su amor. Y para un Padre o una Madre, no hay distinción. Cada hijo/a es único e insustituible. Nosotros queremos ser simplemente cauces de ese amor, aún en medio de nuestra debilidad y limitación.

C. A.: ¿Cómo creáis ese ambiente de familia y estar en casa que se percibe cuando nos acercamos al Cites?

J. S.: Quizás por lo mismo que he dicho antes: deseamos que cada persona sea ella misma, que se sienta en libertad. Y porque ponemos al centro lo más esencial: descubrirnos y descubrir al Dios que nos ama. Forma parte de esa sencillez, hospitalidad y fraternidad que nos inculcó Teresa de Jesús. Es decir, no hacemos nada especial: vivir y favorecer la vida, poniéndolo todo en las manos de Dios, y que cada uno se manifieste desde lo que es, sin condicionantes y en el máximo respeto mutuo.

C. A.: Javier, creo que tienes un amigo muy peculiar al que cuidas con cariño y con el que tienes una especial relación de amistad. A veces habla solo para ti, te espera y te cuida. Ese loro tan especial ¿qué significa para ti?

J. S.:. Juan, así se llama el loro yaco que tenemos, llegó por casualidad, como un regalo de una comunidad de Carmelitas Descalzas. Curiosamente ocupa su lugar en la comunidad y la casa: es punto de atención y atracción, incluso de recreación conjunta. Contar con una criatura tan especial y con una inteligencia asombrosa, sirve para aprender a valorar aún más todo lo creado, y lo importante que son en la armonía de la vida humana los animales, las plantas… Lo espiritual nunca nos aleja de la realidad concreta, sino que nos sumerge más y más en su verdadero valor y significado. Y Juan nos ayuda a no olvidarlo.

Mística, acogida, sencillez, ternura, sabiduría, cercanía, verdad, espiritualidad, tolerancia, son las palabras que podrían definir la figura de Francisco Javier  Sancho Fermín, director del Centro Internacional Teresiano Sanjuanista.

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