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Donald Trump: lo nunca visto

Las peores pesadillas de los que votaron en contra de Trump sobre lo que sería la presidencia parecen cumplirse, mientras que los mejores sueños de muchos de los que votaron por Trump parecen derrumbarse. A cada día ya no le basta su afán, porque siempre hay un nuevo sobresalto mientras que los sobresaltos anteriores no se han resuelto aún. La letanía es larga y compleja: Corea, inmigración, sanidad, ISIS, terrorismo, trabajo, conflictos de ética, la nube de la moción de censura, la interferencia de Rusia en las elecciones, los más cercanos colaboradores que renuncian o son renunciados, el racismo desatado y las protestas violentas… y, para colmo, la Madre naturaleza enviando huracanes devastadores.

Pero el problema mayor parece ser que, en algún momento de todo este proceso, ciertos elementos del país de todo el espectro político parecen haber recibido un permiso especial para perder el alma. El slogan Make America Great Again (Hagamos a América Grande de Nuevo) parece haber tenido el efecto contrario en la interpretación de muchos. MAGA ha podido significar para algunos hacer a América Blanca de Nuevo (¿de nuevo? ¡Nunca fue blanca del todo!); o permitir cualquier medio por encima de la política para la división  el enfrentamiento de ideas. Si de algo se preciaba el sistema político americano era de mantener los buenos modos y ser capaces de negociar, de pelear,  de estar en desacuerdo, y de entrar en acuerdos desde un marco civil y humano. Pero el percibir al Presidente Trump no como político, sino como negociante, no como negociador, sino como impositor, no como persona reflexiva que se deja guiar por sus colaboradores, sino como autócrata impulsivo y poco maduro, ha dado permiso primero al pueblo y luego a los políticos también a no ser reflexivos, ni negociadores, ni diplomáticos, ni a escuchar, sino a pelear primero y a gritar. El discurso político ha pasado a ser desaforado y cruel.  La aparición de los grupos Alt-left (alternativa de izquierda radical) y Alt-right (alternativa de derecha radical de supremacía blanca) públicos, ruidosos e incluso violentos,  es un fenómeno inusitado. Nunca han dejado de estar ahí, pero su trabajo era más sutil y mucho más insidioso. Ahora es vociferante y muy alarmante.

De muestra basta un botón. La tormenta en la taza de té

Además de la nube de duda ética que cae sobre el Presidente en la investigación sobre la intervención de  Rusia en las elecciones, del posible conflicto de intereses entre sus negocios y su presidencia, de la continua amenaza de una moción de censura, y aparte del aparente nepotismo dentro de la Casa Blanca, con la presencia de Ivanka y su esposo en puestos no definidos, pero indudablemente de gran influencia, periódicamente se desatan tormentas dentro del propio personal más cercano. El primero en caer fue Comey, director del FBI. Parece que a Trump no le gustó que no le prometiera lealtad personal, cosa que por otro lado le era imposible, ya que su primera obligación es con el país,  y no con una persona.

En unos pocos días, salió Sean Spicer, secretario de prensa, en protesta por el nombramiento de Anthony Scaramucci como director de comunicaciones. Scaramucci inmediatamente sacó a Mark Short, asistente en jefe de Spicer, y a Reince Priebus, jefe de personal, forzado a renunciar y reemplazado por Kelly. A la semana, Scaramucci fue destituido fulminantemente. El portavoz del equipo legal de Rump, Mark Corallo, renunció como consecuencia de la crítica de Trump a Mueller, el investigador principal de toda la maraña de las intervenciones e irregularidades electorales. Al poco tiempo, renuncia (forzada al parecer) de Bannon, el estratega en jefe de la Presidencia, que ahora está hablando claramente sobre su experiencia dentro de la Casa Blanca…y nada halagüeñamente para el Presidente.

Muchas voces republicanas se han unido a las críticas y han expresado su desconcierto ante los acontecimientos y lo cierto es que el presidente está perdiendo apoyo notoriamente, incluso de sus propios votantes.

Para los defensores de Trump (y todavía hay muchos) el problema es que entre la prensa y la oposición de los políticos y de muchos grupos (nunca se habían visto tantas manifestaciones a favor, en contra, de miles de temas) es que no le dejan gobernar. Y el consuelo es que, secretamente, se han ido cumpliendo varias de las promesas electorales de Trump… lo cual es buena noticia para los defensores, y mala para los opositores, pero, al ser menos pública y no salir tanto en los medios, ni unos ni otros tienen mucha noticia de la extensión (del bien o el mal, según quién lo mire) que está llevando a cabo la administración.  El caso es que el llamado gobierno en la sombra, está reconstruyendo el sistema penal, reescribiendo las normas del medio ambiente, con el rechazo del Acuerdo de París, y el desmantelamiento del plan de energías limpias de Obama, una política dirigida a reducir las emisiones de efecto invernadero, así como la regla del agua, que protegía cuerpos de agua pequeños del mismo modo en que se hace para los grandes. Además, Obama había prohibido la excavación de gas en el Ártico y partes del Atlántico, y la administración de Trump se ha esforzado por eliminar esa prohibición.

 

También se han reformado las políticas de administración de terrenos públicos, y se ha dado luz verde a grandes proyectos de infraestructura. Calladamente, está colocando en puestos de poder a personas que puedan garantizar el triunfo de la visión ideológica de Trump por muchas décadas.  Está también (sin tanto ruido como la construcción del muro, o la promesa de desbancar la protección a jóvenes llegados a Estados Unidos de muy pequeños sin documentos (lo que se conoce por DACA—Deferred Action for Child Arrivals), el hecho de que la Administración, calladamente, ha logrado disminuir considerablemente el número de entradas sin autorización.  Y que las deportaciones (que ya eran alarmantes en tiempos de Obama) han ido en aumento también.

Otras muchas promesas electorales se están encontrando con tan fuerte oposición de dentro y de fuera, que no tienen visos de avanzar (al menos tan rápidamente como se esperaba). Por ejemplo, no se ha logrado llegar a un acuerdo sobre el Obamacare, que se prometía eliminar o reformar inmediatamente. Las propuestas del propio gabinete de Trump, les parecen a los demócratas (y a algunos republicanos) muy restrictivas y dañinas para los millones de personas que se benefician del plan de Obama en la actualidad, y demasiado abiertas para algunos republicanos más radicales. El Senado y el Congreso están retomando en esta semana los temas que quedaron pendientes antes de las vacaciones…Pero los huracanes Harvey en Texas, e Irma en Puerto Rico y Florida, se han encargado de que la atención (y los fondos) estén enfocados en la reconstrucción y ayuda a la reconstrucción, especialmente de Houston y Beaumont  en Texas, y de los Cayos de la costa de Florida.  Curiosamente, Trump en este aspecto se ha aliado con los demócratas para levantar el techo de deuda y así poder proporcionar los fondos necesarios para la reconstrucción.

Los huracanes, además, han puesto un freno a las deportaciones masivas anunciadas… y es que ahora la mano de obra de los inmigrantes es urgente e indispensable, precisamente para la reconstrucción… lo cual, lógicamente, suena algo inmoral, pero conveniente.  En el campo de la inmigración, la construcción de un muro (y lógicamente, el pago del mismo por México) está en este momento muy lejos en el horizonte. Por otro lado, Trump siempre había dicho que tenía una gran simpatía por los jóvenes DACA y que sus reglas serían compasivas y por el bien de los 800,000 jóvenes que están estudiando, trabajando y contribuyendo con sus impuestos y su poder intelectual, a la construcción del país. Y sin embargo, repentinamente anuncia la eliminación del programa en seis meses…. Y el poner la pelota en el lado del Congreso para que elaboren un plan mejor. Es una salida airosa de su propia retórica de deshacer lo realizado por Obama y al mismo tiempo aparecer como defensor de los jóvenes. El caso es que la deportación voluntaria o forzosa de los jóvenes DACA reduciría los ingresos de Hacienda en trillones…Y crearía una crisis enorme en compañías como Google, que cuentan con el trabajo y la presencia de esta fuerza laboral. Así que, mientras que Trump afirma que la legislación de Obama era anticonstitucional, está tratando de buscar una solución favorable (a los jóvenes y más que nada a la economía)

Y la prohibición de viaje desde países musulmanes ha sido repetidamente frenada por las cortes estatales y federales.  Añadido a todo esto, está  lucha y tensión entre las ciudades que se han declarado santuario (es decir, las que no utilizarán policía u otros medios que no sean las autoridades de inmigración para identificar e iniciar procesos de deportación de inmigrantes indocumentados) y el gobierno federal, pero ahora con menos atención del  presidente, por asuntos mucho mayores en qué pensar…

Como por ejemplo, Corea…

Decir que el asunto de Corea es el desafío más grande planteado a la Presidencia de Trump es muy poco. Es algo heredado y no creado por él, pero que definirá gran parte de su presidencia.  La alarma provocada por las provocaciones coreanas sube en la opinión pública a causa de los pronunciamientos de Trump de buscar la opción militar. En realidad, como comentaba un artículo en la revista Atlantic Monthly, existen solamente cuatro opciones y las cuatro malas, con la menos violenta aparentemente cada vez más remota.

La primera es la prevención, es decir, atacar antes de que ataquen, lo cual no estaría bien visto por la comunidad internacional, que lo interpretaría como provocación injustificada, que además podría causar muchas víctimas civiles… La segunda sería apretar las tuercas, es decir, poner más y más sanciones económicas sobre el régimen de Corea, que es la opción que las Naciones Unidas está persiguiendo… con la oposición de Rusia y el efecto de irritar más al gobierno coreano y darle más incentivos para seguir adelante con sus bravuconadas, ataques y pruebas… La tercera opción sería la decapitación, es decir, un ataque enfocado y dirigido a sacar a Kim Jung de en medio, cosa que podría provocar que los allegados y el pueblo (adoctrinados durante tantos años) iniciaran su propio contraataque. Y la última opción por medio de la negociación es aceptar los hechos y dejar que Corea continúe con su plan delirante, porque no está nada claro que Corea vaya a cumplir cualquier acuerdo imaginable.  Nada convence, pero alguna decisión habrá que tomar si se quiere (más bien es absolutamente indispensable) prevenir una gran destrucción.

No se puede dudar de que algunas cosas de las que dijo y dice Trump están en el corazón de las personas: detener ISIS, mejorar las condiciones de los trabajadores, frenar a Maduro y los conflictos de Venezuela y frenar a Corea… Solamente que los gritos a veces en lugar de conseguir resultados, consiguen reacciones contrarias.

La esperanza en el nuevo jefe de personal de la Casa Blanca

El desafío de Kelly ha sido poner un poco de orden en el aparente caos que reinaba en la Casa Blanca. Ha logrado que todo el personal le responda a él  y no directamente al Presidente, lo que incluye a la propia Ivanka  Trump. Otras acciones dirigidas a lo mismo han sido tratar de controlar los tweets del presidente, confinar a los ayudantes a sus oficinas sin andar por los pasillos tratando de hablar con Trump… ¿Cuánto durará? No se sabe. Trump se aburre de la gente rápido y tiene un largo record de culpar a sus ayudantes de sus propios errores. Ni siquiera Kelly es inmune a eso.

Pero también es posible que Trump sepa (si es que le importa) que su presidencia, e incluso el país, se la están jugando, y que quizá la única manera de salvarlo sea por la colaboración de militares como Kelly.

Hay demasiados problemas, muchas incertidumbres sobre el futuro y muchos sobresaltos diarios. Y nadie tiene una idea clara de por dónde va a continuar esta Administración. Es una presidencia muy poco común y nunca se había visto algo parecido.

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