ENTREVISTAS

ROBERTO BRASERO: “NO ESTÁ DE MÁS QUE ESPECIALISTAS EN COMUNICAR ABORDEMOS LA METEREOLOGÍA”

En la cafetería de Atres Media nos encontramos con el periodista Roberto Brasero. Su simpatía nos conquista desde el inicio de la entrevista.  Es un hombre apasionado por la meteorología y dirige y presenta, desde el 2005, el programa Tu tiempo de Antena3TV. También ofrece el tiempo en Onda Cero, desde 2008. Compagina estas actividades con su blog Las historias del brasero, orientado a fenómenos meteorológicos. En 2015 recibió el Premio Nacional a la singularidad e innovación en Televisión en los galardones La Alcazaba y ha recibido la Antena de oro por su innovación a la hora de contar el tiempo. Es vicepresidente de la AME (Asociación Meteorológica de España).

Carmen Azaustre: Roberto, muchas gracias por entregarnos un poco de tu tiempo, de ese tiempo del que hablas con fuerza apasionante. Te podemos ver cada día en el programa Tu tiempo de Antena3TV y te podemos escuchar en Onda Cero o navegar por tu blog Las historias del brasero. Tu pasión y simpatía han conseguido conquistar a muchos telespectadores y escuchantes que cambian su cadena o dial para saber ¿Qué me pongo mañana? ¿Lloverá el fin de semana?

Eres periodista de formación y vocación, ¿cómo fue tu paso del periodismo a la meteorología, a esta ventana de mapas y líneas isobaras que nos muestras cada día en pantalla?

Roberto Brasero: Pues mira, pienso que no he pasado del periodismo a la meteorología. Yo pienso que lo que hago ahora también forma parte del periodismo, es decir, que se trata de contar, de contar lo que ha ocurrido o, en mi caso, de contar lo que va a ocurrir con las previsiones. Y esa rama quizá es verdad que estaba más adscrita a gente que venía del mundo de la ciencia, sobre todo a físicos, que se dedicaban a contar el tiempo por la televisión. Pero creo que, como también se ha especializado tanto el mundo de la televisión, no está de más que especialistas en comunicar abordemos también esa rama de la ciencia que es la meteorología, y ese híbrido al final acaba siendo beneficioso para ambos y, además, se borran un poco las fronteras. Yo creo que al final somos los que estamos dando el tiempo, mujeres y hombres del tiempo, gente de ciencia que sabe comunicar o comunicadores que nos preocupamos por la ciencia.

C. A.: En un programa del Club de la comedia tú presentabas lo difícil que es ser hombre del tiempo ¿por qué? ¿No es fácil predecirlo?

R. B.: Esa fue una serie del Club de la comedia que una temporada se dedicó a gente que no era cómica para presentarla a través de monólogos. El hilo conductor de todos esos monólogos de personas que no éramos profesionales era: “qué difícil es ser tal”.  Entonces en mi caso fue “qué difícil es ser Roberto Brasero, hombre del tiempo”. Me acuerdo del día en que lo grabé. Estaba también Chenoa y contaba cosas de su vida. Fue una experiencia muy interesante. Había que probar, y qué difícil es probar a hacer un monólogo de humor en una sala vacía, porque el teatro estaba vacío. Primero, tú pruebas, haces el ensayo y ellos lo graban, porque luego lo usan como recurso por si después, en directo, te quedas en blanco. En la grabación meten eso. Primero haces un ensayo donde los profesionales guionistas te dan indicaciones del timing a seguir. Allí aprendí técnicas de comunicación de los monologuistas que tienen su propio código, sus pausas y su manera de hacernos reír a los demás con cosas muy ingeniosas. Yo lo intenté en la medida de lo posible, con cosas que eran verdad y otras exageradas. Ahí exagerábamos porque también el humor y los monólogos tienen esa parte de caricatura que es la exageración.

C. A.: ¿Cuáles son los recursos que te ayudan en la predicción del tiempo? Porque deben ser muchos y muy variados.

R. B.: A la hora de hacer una predicción yo cuento con el equipo de los que hacemos el programa, también con un meteorólogo que tenemos de apoyo, porque tenemos que tener un rigor. Aunque, finalmente, es cierto que a través de Internet, con las nuevas tecnologías, tienes acceso a las mismas fuentes que tienen los predictores de Aemet; es decir, si eres un aficionado, como hay muchísimos, puedes hacer tu propio pronóstico casi con los mismos elementos que están manejando los meteorólogos que hacen los pronósticos oficiales. Porque es así, porque ya, en internet, está libre el acceso a esos datos que son fundamentales a la hora de hacer un pronóstico. Yo manejo esa información, acudo a las mejores fuentes como cualquier periodista, por eso te decía al principio que está todo unido, que es una faceta más, acudo a las mejores fuentes que, en este caso, en lugar de a los jefes de prensa de los grupos políticos del Congreso, son modelos matemáticos de las universidades de Europa, y luego tenemos también nuestro meteorólogo que se encarga de darle una pátina de calidad a lo que hacemos, un control final, un control de calidad, porque también se producen situaciones de debate e incertidumbre, cuando ocurren cosas, como la que se ha producido esta semana con la borrasca Ana. La borrasca la tuvimos del domingo al lunes; el lunes anterior no aparecía esa borrasca en los mapas. Sin embargo, emergía algo, una modificación de la situación normal, que te indicaba que algo iba a pasar, pero podía ser una entrada del aire frío del norte de Europa, que trajera nevadas y cotas bajas, o una borrasca formada por ciclogénesis explosiva que te trajera viento como el que tuvimos por Alicante. Entonces, los mapas lo indican, cuando te vas aproximando hay más modelos de previsión y cada uno apuesta más por una cosa o por otra. Y ese control de calidad, ese debate es necesario. Es decir, esto ha pasado otras veces y cuando ha ocurrido al final aparecía una ciclogénesis, vamos a ver que dicen los británicos también. Todo eso es muy enriquecedor. Tenemos a un meteorólogo de guardia, pero todos nosotros tenemos conocimientos en meteorología y varias personas y el editor del programa también tiene esos conocimientos: es físico. Poseemos esa dualidad de trabajar en medios de comunicación y tener conocimientos científicos, en mayor o menor medida, pero todos tenemos esos conocimientos y la participación de todos en el producto final es enriquecedora, es lo que nos hace sumar.

C. A.: Algo que acabas de nombrar es la ciclogénesis Ana. Me ha llamado siempre la atención cómo se bautiza a estos fenómenos, ¿por qué unos se llaman Ana y otros se llaman Bruno, por ejemplo?

R. B.: Pues mira, Bruno será la próxima borrasca. Aún no ha nacido, pero ya sabemos su nombre, y la siguiente, Carmen y la siguiente, David. Te voy a explicar: eso por primera vez ocurre este año, antes otras ciclogénesis explosivas tenían nombre como Klaus, Xynthia, en el 2009 o 2013, pero esos no eran nombres oficiales. Eso eran nombres que tú te encontrabas por Internet e igual que tú lo encontraban los periodistas, y entonces ya tenían fácil ponerle nombre a la borrasca. Pero, en realidad, esos nombres surgen de una universidad que se llama Universidad Libre de Berlín, del departamento de Física, que tiene un programa que se llama Adopta una borrasca que es una manera de financiarse. Una campaña que hacían que tú pusieras un dinero y ponían el nombre a una borrasca. Ellos utilizaban ese dinero para la investigación. Pero era como si aquí en la Complutense a unos chavales se les ocurriese la idea. Tú pagabas entre 20 o 50 euros, creo que no era mucho, y tú ponías nombre a una borrasca o un anticiclón y te ponían en un listado. Y todas las borrascas tienen nombre, pero no se hacen famosos. De repente, en ese listado, alguna era especial, como las de la ciclogénesis explosiva y entonces los periodistas acudían a Internet y de algo anecdótico de esta universidad saltaba a Internet y de Internet a los medios. Y entonces los periodistas lo tenían muy fácil, en vez de titular “la ciclogénesis explosiva deja vientos de 149 km por hora…“,cogían el nombre de ahí y decían Klaud,  pero no era oficial. ¿Qué es lo que ha surgido a raíz de este año? Este año creo que las agencias de meteorología se han adaptado a lo que ha calado en la sociedad, y si la sociedad demanda ese nombre pues dicen vamos a regularlo y vamos a marcar nosotros, desde nuestra posición oficial, estos nombres. Y eso es lo que ha ocurrido.

Se han reunido Aemet, Meteofrance y la portuguesa, o sea, España, Francia y Portugal y sus agencias de meteorología y han dicho que cada borrasca o ciclogénesis explosiva, o cada borrasca profunda (que tiene una baja presión y cuanto más baja es la presión más vientos genera) que genere vientos de más de 100 km por hora en más del 10% de nuestro territorio tendrá derecho a nombre. Esos criterios tienen como objetivos, que están testados con encuestas, porque, cuando las borrascas tienen nombre, la ciudadanía hace más caso, cree que es algo más peligroso y entonces presta más atención y, por tanto, la seguridad se incrementa.  Esos nombres están elegidos siguiendo la metodología que usan los americanos con los huracanes: se suceden un nombre masculino y uno femenino y siguen el orden alfabético. Ya tenemos las borrascas de la A a la W siguiendo el orden alfabético para saber el orden: por ejemplo, ya tenemos Ana que es la primera, cuando llegue David sabremos que es la cuarta. Y se alterna un nombre masculino con otro femenino por la política de igualdad de género.

Ana, Bruno, Carmen, David, Enma, Felix, Gisele, Hugo, Irene, José, Katia, Leo, Marina, Nuno, Olivia, Pierre, Rosa, Samuel, Telma, Vasco y William. Estos son los nombres para esta temporada. Respecto a los huracanes, llevan poniendo nombres desde los años 50, ya en los 80 dejaron siete listas que ya están cerradas y son las mismas que se van alternando, los nombres que hemos tenido este año de huracanes son los mismos que los de la temporada del Katrina, 2005. Lo que ocurre es que, si viene alguno muy especial, entonces se cae de la lista, por ejemplo, Katrina lo modificaron y pusieron Katty, manteniendo la letra alfabética y el género.

C. A.: He leído en una entrevista que te hicieron que la Semana Santa es para ti casi una penitencia sin ser hermano cofrade de ninguna hermandad.

R. B.: No tengo cofradía, pero me conozco todas porque me llaman. A mí me han llegado a llamar Hermanos Mayores de las Cofradías de Córdoba, de Cabra, para saber si pueden salir. ¿Sabes por qué la Semana Santa es una penitencia? Primero, porque quieren saber el tiempo desde tres meses antes y, segundo, porque es la época del año donde tienes un menor plazo para hacer pronósticos. Ahora, en invierno o en verano, si se planta el anticiclón, sabes que los pronósticos de buen tiempo puedan ser más largos. Pero en primavera y en otoño son más cambiantes e incluso a tres días lo tienes un poco difícil. Entonces se juntan las dos cosas: es cuando más gente quiere saber el tiempo que va a hacer antes y cuando más difícil es dar un pronóstico con tanta antelación. Y por eso es una penitencia, y los hombres y mujeres del tiempo en Semana Santa llevamos una cruz.Por eso el hermano cofrade hace muy bien en llamar, porque en momentos como abril el pronóstico más certero es el más inmediato y yo lo que hago es que muchas veces no miro al cielo, sino que miro el radar. El radar meteorológico es la herramienta más óptima para poder hacer un pronóstico de la Semana Santa porque es el que te dice si puede salir o no la procesión, pero, no sirve para que te hayas reservado o no el apartamento en la playa.

C. A.: Publicaste en 2013 el libro Entender el tiempo para torpes, en uno de sus capítulos afirmas que el frío no existe. ¿Cómo puede ser así?

R. B.: Porque eso lo decía Mariano Medina y las leyes de la física: el frío no existe, existe ausencia de calor. Y entonces cuando el aire es más frío es porque se le ha robado la energía al aire y al perder la energía pierde el calor y se enfría. Pero, desde luego, también yo tenía un profe de física y decía lo mismo, y se lo escuché a él antes que a Mariano Medina. El libro pertenece a una colección que dibuja Forges y el nexo que une la colección es el para torpes: El inglés para torpes,, Adelgazar para torpes,… Entonces cuando me comunicaron que iban a ser los dibujos de Forges dije: adelante; y cuando presentamos el libro vino Forges a pesar de que no le gustan las presentaciones.

C. A.: Acabas casi de publicar, en el inicio del pasado verano otro libro sobre un tema que nos apasiona y al que titulas La influencia silenciosa. Cómo el clima ha condicionado la historia. ¿Qué pretendes decirnos con tu estudio? ¿Es el clima quien nos condiciona o el hombre, la mujer, la persona que somos, la que está condicionando el planeta?

R. B.: La mayor parte de los científicos, aunque hay disidentes en este amplio consenso, opinan que por primera vez en la historia de la tierra el hombre es capaz de condicionar el clima y no al revés. Porque lo que ha ocurrido hasta ahora es primero que el clima condicionó la propia evolución de la tierra al generarse la atmósfera y al permitir la vida. La vida en la tierra es posible porque tenemos atmósfera y la atmósfera retiene el calor que llega del sol, el efecto invernadero. El efecto invernadero es fabuloso, pero en lugar de un techo de cristal lo que tenemos es una capa de gases. El aire tiene la facultad física de que deja atravesar la luz del sol porque la luz llega en onda corta, si en la tierra no tuviéramos atmósfera y no tuviéramos efecto invernadero, la temperatura media sería de –16 grados y ahora la temperatura media es de 15 o 16 en positivo y eso permite la vida. El calor del sol nos llega en forma de luz y la luz nos llega en onda corta; cuando calienta el suelo y se irradia, esa irradiación es onda larga y esa energía se queda acumulada y es lo que aumenta la temperatura. Eso es buenísimo porque es lo que permite la vida; hay vida en este planeta gracias al vapor de agua, al CO2 y al metano, los gases de efecto invernadero. El problema es cuando el CO2 y el metano aumentan en un ritmo que nunca ha conocido nuestro planeta. Sí, ha conocido aumentos de CO2 mayores que ahora pero no vivían humanos, sino los dinosaurios. Hace 200 millones de años había tres veces más de CO2 y la temperatura era tres veces más alta, pero era un CO2 de origen natural, de las explosiones volcánicas, y el metano era el producido por pantanos, arrozales, etc., eran causas naturales y eran cambios que se producían a lo largo de miles de años y a la tierra le daba tiempo a adaptarse. Ahora ese ritmo se ha acelerado como fruto de la actividad humana, sobre todo por la quema de combustibles fósiles que en la época de los dinosaurios era cuando se iban creando. Estamos devolviendo aceleradamente a la atmósfera un carbono que se fue depositando durante millones de años y ahora en apenas unas décadas se le devuelve a la atmósfera. Y ese aumento del CO2, de esos gases de efecto invernadero, es un proceso que se está acelerando; con más gases de efecto invernadero mayor es el efecto invernadero y mayor es el calentamiento. ¿Qué podemos hacer? Aquí en mi libro lo trato en la última pregunta y tampoco tiene mucho espacio. El primer capítulo, la primera parte, lo dedico a ver cómo ha sido la influencia decisiva del clima, en la primera parte todo esto de los dinosaurios; el segundo es cómo ha influido en los hombres y en esta historia nuestra en episodios muy llamativos, pero de una manera más indirecta, más silenciosa; y, el tercero es la influencia humana, cómo influimos ahora. Y en el último capítulo de esta tercera parte apunto soluciones por parte de las ingenierías para fomentar las energías limpias, para limpiar las energías de combustibles fósiles, o para otras cosas imaginativas que ni siquiera nos planteamos, como árboles artificiales que realicen la fotosíntesis, por ejemplo. Pero, sobre todo, creo que la mejor manera es la de la información, la del conocimiento. Conocer esto que te acabo de contar, conocer la gravedad del problema y el segundo paso, si somos inteligentes, y se supone que nuestra especie lo es, es actuar en consecuencia. Pero sin esa toma de conciencia primera, difícilmente llegará la segunda o la tercera.

C. A.: Creo de verdad, Roberto, que, después de haberlos leído, y me han gustado mucho, que tu reflexión contribuye a una toma de conciencia muy importante. Me parece que son un medio importante de conocimiento que nos viene a través de una escritura ágil, atractiva, simpática y amena.

R. B.: Lo pasé mal porque me costó. Llegaba y decía si esto es un ladrillo y volvía a reescribirlo. Muchas gracias Carmen.

C. A.: Ahora solo queda darte las gracias por hacernos gozar de algo que es importante, y es que tú has imprimido un carácter al tiempo y lo has dotado de una belleza en imágenes que es una preciosidad, que luego se ha extendido a otras cadenas. Te ruego que lo sigas haciendo así porque tienes muchos seguidores y seguidoras. 

R. B.: Muchas gracias, y con comentarios como esos lo seguiremos haciendo. Porque eso que dices también tiene que ver con los que consideramos el espacio del tiempo como un programa de televisión y en televisión tienes que tener imágenes y aprovechar ese vídeo de YouTube o poner imágenes bonitas.

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