CULTURA

AUSCHWITZ, NO HACE MUCHO. NO MUY LEJOS

El visitante experimenta un impacto emocional muy fuerte al pasar por las salas de esta exposición, viendo videos en los que los supervivientes del horror cuentan sus terribles experiencias, andando por pasillos rodeado por fotos de tantas víctimas del odio y mirando los más de 500 objetos expuestos, incluyendo los uniformes de rayas llevados por los presos y sus posesiones personales. La ropa de los bebés y niños que, junto con sus madres, fueron asesinados nada más llegar al campo, es especialmente emotiva.

Aparte de provocar fuertes emociones de horror ante la indecible maldad humana que representa Auschwitz y pena y compasión hacia los más de un millón de personas humanas exterminadas en este campo de concentración, incluyendo polacos, gitanos, prisioneros de guerra rusos y, sobre todo, judíos, esta exposición nos hace reflexionar sobre el peligro de que algo parecido pueda volver a ocurrir si no permanecemos vigilantes. Como dijo Primo Levi, uno de los supervivientes del infierno de Auschwitz: “Ocurrió. En consecuencia, puede volver a ocurrir: esta es la esencia de lo que tenemos que decir.  Puede ocurrir, y puede ocurrir en cualquier lugar”. Es importante recordar que la barbarie nazi no nació en algún rincón oscuro del planeta, ni en un país con un nivel de educación muy baja o con una cultura poco desarrollada, sino en el corazón de Europa, en uno de los países más cultos del mundo.

En su obra de teatro La Resistible Ascensión de Arturo Ui, una sátira sobre la llegada al poder de Adolf Hitler, Bertold Brecht nos advierte sobre el siempre presente peligro de una repetición de la pesadilla nazi. Al final de la pieza, un personaje se acerca al público y dice “quitad las sonrisas tontas de nuestras caras confiadas, la hembra que le parió está en celo otra vez”. Visto el aumento del antisemitismo en el mundo en nuestros días, habría que preguntarnos ¿efectivamente, existe el riesgo de una repetición de Auschwitz o de otro horror parecido?

La primera parte de la exposición explica muy bien el trasfondo histórico detrás del ascenso de los nazis al poder. Unas ideas racistas muy peligrosas basadas en una pseudociencia y un creciente odio hacia los judíos, un odio que es quizá el odio más antiguo y persistente de la historia humana, junto con el impacto psicológico de la derrota alemana en la primera guerra mundial y los efectos devastadores de una terrible crisis económica abonaron el terreno. Este abono hizo posible que una figura ridícula que fue durante muchos años el hazmerreír de Alemania, Adolf Hitler, llegara al poder, con resultados catastróficos para Alemania y para el mundo entero. La resistencia de unas ideologías basadas en el odio o en la supuesta superioridad de un grupo concreto de personas a los argumentos racionales es elocuentemente ilustrada en la exposición. Los alemanes culparon a los judíos de la crisis económica, un prejuicio sin fundamento. Esta creencia irracional persistió incluso después de que un ministro de economía judío pusiera en marchas las medidas económicas que precisamente resolvieron la crisis.

Hoy en día estamos viendo un aumento alarmante del antisemitismo en el mundo occidental. Alguien ha dicho que el antisemitismo es como el canario en la mina. Antes, los mineros solían llevar un canario con ellos al bajar a la mina porque los canarios son más sensibles que los seres humanos a los gases nocivos que a veces acumulan en las minas. La muerte repentina del canario avisó a los mineros del peligro, permitiendo que pudieran escapar a tiempo y ponerse a salvo. Del mismo modo, al antisemitismo, cuando aumenta en una sociedad, indica que dicha sociedad está gravemente enferma y nos avisa de un peligro inminente que podemos estar a tiempo de evitar si tomamos las medidas apropiadas.  La ascensión de partidos políticos de extrema derecha y extrema izquierda en Europa, los resultados preocupantes de algunas elecciones y plebiscitos recientes y la creciente radicalización de algunos grupos religiosos sugieren que quizás debamos tomar muy en serio la advertencia del canario del antisemitismo.  A veces parece que las palabras del poeta irlandés, Yeats, en su poema La Segunda Venida están describiendo nuestra situación actual: “Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores/Están llenos de apasionada intensidad”.

Una de las importantes lecciones de esta exposición es que no podemos permitir que algunos políticos irresponsables juegen con el fuego, fomentando divisiones y odios por razones mezquinas o porque están cegados por unas ideas fanáticas y peligrosas. Tenemos que poner en marcha todas las armas que poseen las democracias, sobre todo la educación, para prevenir a nuestras sociedades contra el odio. Una visita a la exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos podría demostrar de una manera impactante e inolvidable a todos, jóvenes y mayores, hasta donde el odio puede llegar.

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