ARTÍCULOS ENTREVISTAS

¿UN NUEVO CAFE COMERCIAL? ENTREVISTA A CALEB SOLER Y ALEX PÉREZ ALBURQUERQUE

El 27 de julio de 2015, el Café Comercial cerraba sus puertas en Madrid. Un histórico café, testigo de tertulias, conciertos y actos literarios, que, junto con el Café Gijón, la Fontana de Oro, del Príncipe, de la Montaña, el Suizo, el Fornos, el Central, el Levante, el Pombo, el Sevilla…, fueron lugares privilegiados de encuentros de políticos, artistas, escritores, periodistas y hasta punto de juego de ajedrecistas. Entre sus tertulianos se podía encontrar a Alfonso Paso, Ignacio Aldecoa, Berlanga o Antonio Machado.

En el discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el 13 de diciembre de 1987, Alfredo Bonet Correa habla de los cafés históricos como lugares de encuentro y expresa cómo historia y cafés caminan juntos, “Ágora y plaza Mayor cubierta”. Bonet hace un recorrido histórico por los cafés y cuando llega a los años cuarenta del pasado siglo, así describe al Comercial: “Café pionero de esta nueva etapa es el Comercial, en la Glorieta de Bilbao, esquina con la calle de Fuencarral. En chaflán, con una gran acera delante, este café de extenso mostrador en ángulo, salas de columnas y pilares con capiteles y un piso superior para jugadores de dominó, conserva aún el aire de los años veinte cuando era frecuentado por los periodistas de El Sol cuyo edificio en la vecina calle de Larra, número 14, fue, después de la Guerra Civil, sede de Arriba. César González Ruano cuando vivía en la calle Ríos Rosas número 54, se instalaba todas las mañanas en una de sus mesas, ojeaba los periódicos, escribía sin dejar de fumar sus dos o tres artículos cotidianos y a la cotidiana tertulia. En los años setenta el Comercial comenzó a ser punto de cita y reunión de jóvenes inconformistas y rebeldes”.

Carmen Azaústre: Este café que cerró sus puertas en julio de 2015 de nuevo las reabrió el 27 de marzo de 2017, según esta nota: “Son las 17 horas del 27 de marzo y el mítico Café Comercial está a punto de reabrir sus puertas”.  ¿Por qué se convierte de nuevo en lugar de encuentro? ¿Qué había sucedido para que este histórico café fundado en 1887, en la glorieta de Bilbao, de nuevo abriera sus puertas?

Caleb Soler: Bueno, primero contaros el por qué cerró en el 2015 y eso nos lleva a por qué abrimos… Realmente, después de más de 100 años de historia, el Café Comercial tuvo que cerrar sus puertas debido a la crisis económica que azotó el país y a que la gestión del Café Comercial dejó de ser rentable para sus dueños. Estaba el ambiente que aquí podían abrir una tienda de Apple, un banco, o una tienda Adidas; ninguno de nosotros queríamos que pasase eso… Entonces la propiedad hizo un concurso y nos invitó a un grupo de hostelería a que sacásemos una propuesta. Tuvimos apoyo del Ayuntamiento para que pudiésemos mantener una actividad hostelera y esa era la idea principal que quería tanto el Ayuntamiento, como la propiedad, como nosotros en este caso. Entonces hicimos un proyecto para mantener el Café Comercial y seguir conservando un poco ese sabor, ese poso, esa historia, y, al mismo tiempo, acompañarlo de una oferta un poco más gastronómica y un poco más actual para que se pueda sostener en el tiempo y podamos seguir hablando de este café dentro de cien años.

C. A.: ¿Quiénes os lanzasteis a hacer este proyecto? Porque es toda una osada aventura dentro del panorama económico que nos envolvía.

Alex Pérez Alburquerque: Somos nosotros, el Grupo de El Escondite. Caleb, Soler, yo, Pepe Rolls y luego una serie de socios que lo conforman.

Caleb Soler: El Grupo El Escondite se formó hace ya 15 años. Empezamos con unos restaurantes en el barrio Salamanca, fuimos ampliando nuestros locales y siempre hemos seguido en este cartel y entendimos que para este proyecto teníamos que contar con Pepe Rolls, que es nuestro jefe de cocina y es un poco el alma mater de toda la cocina y del grupo y decidimos empezar este proyecto con ganas, teniendo muy presente el tema culinario – gastronómico – castizo saliéndonos un poco de todo lo que sea cocina más moderna. Nosotros nos queríamos mantener más en la cocina tradicional, castiza, madrileña, de toda la vida.

C. A.: Sí, porque en la página web ponéis “original y castizo” queriendo respetar toda la tradición y enlazar con ese pasado.

C. S.: Ese es uno de nuestros mantras, si te das cuenta, la parte de abajo conserva un poco la esencia del Café Comercial, con sus espejos, sus lámparas, sus columnas, la barra…

A. P.: Está igual…

C. A.: ¿Cómo enlazáis con el pasado y qué permanece de él?

A. P: Realmente todo, porque como comentaba antes Caleb, el Café Comercial es un hecho insólito porque es un local que está protegido por Patrimonio, como la barra, o como las escaleras, los espejos, que no se pueden quitar… La parte de abajo realmente está igual, se han rehabilitado y reconstruido muchos elementos como pueden ser los suelos, pero todo pasado y aprobado siempre por Patrimonio. Entonces, está igual pero nuevo, no es que hayamos conservado parte, sino que hemos conservado todo, hasta las piscinas de la barra son las originales. Lo que sí que hicimos es modificar la parte alta que no estaba protegida; de hecho, es una parte que antes el público no usaba. Sí, lo hemos resuelto con un punto más contemporáneo, pero de tal manera que entre la parte de arriba y la de abajo haya una continuidad, por lo que se complementan. Es unir lo nuevo con lo antiguo. El claim que mencionabas antes de “original y castizo” es un guiño a unir lo que había antes con lo nuevo, todo el proyecto parte un poco de ese concepto.

C. S.: Es decir, la parte de arriba lo original y la parte de abajo lo castizo.

C. A.: ¿Habéis proyectado unos usos diferentes de la planta baja a la planta alta? ¿Qué actividades tenéis?

C. S.: Nosotros lo que hicimos es plantear un cambio de licencia, una modificación, porque antes era una cafetería y ahora se ha convertido en un bar restaurante. Entonces la parte de cafetería es exactamente igual, la parte de arriba nunca se usó de cafetería y eso sigue igual.  En los horarios de comidas y cenas las dos plantas tienen el mismo uso como restaurante, aunque se reserva la de arriba para eventos, actividades culturales, conciertos, etc. Al final, al tener dos plantas nos permite que la planta baja siga el curso del Café Comercial como siempre lo hemos conocido y que arriba a la vez ocurran cosas, haya eventos, haya presentaciones de libros, haya de todo.

C. A.: En la decoración del café hay unos textos que me han llamado mucho la atención porque además son textos con una tipografía que destaca sobre sus espejos: “Bibir es beber con los que viven”, “Para ser hay que estar” “Vivir es un asunto personal”… 

C. S.: Son guiños literarios que dan un poco de sabor a este café. Guiños literarios, frases de poetas para irlas rotando de vez en cuando y parece que tienen mucho éxito… a ver cuánto aguantan…

C. A.: Las crónicas del Comercial hablan de sus colecciones de bandurria, piano, violín, y chirria, incluso se dice que el propio Pablo Sorozábal formaba parte de un cuarteto de cuerda, y me pregunto ¿queda algo de esa actividad en el nuevo Café Comercial? ¿Tenéis conciertos? Porque en vuestra página web se habla de la música del Comercial…  ¿Qué hay para el futuro?

C. S.: Bueno, realmente tenemos varias cosas; precisamente ahora tenemos un ciclo de música clásica que son los segundos lunes de cada mes. Es un ciclo que arrancó en octubre y dura hasta mayo, vienen de la mano de La Fonoteca y precisamente es una manera un poquito más actual de que haya música clásica en el local, porque es muy raro escuchar música clásica en un local pequeño. Luego tenemos otros ciclos que se nos han ido terminando o hemos ido añadiendo que son de música más contemporánea; empezamos con jazz, pero ahora últimamente estamos mezclando jazz con blues, con pop, con rock que suelen ser los miércoles, pero no todos los miércoles, suelen ser dos miércoles al mes que siempre anunciamos en nuestra página web.

El tema de la música clásica dura hasta mayo y los ciclos de la contemporánea, en principio, van a durar hasta finales de junio. Estamos viendo si en julio hacemos uno, pero eso está todavía por cerrar, pero hasta el verano haremos algo. En septiembre arrancaremos otra vez. La idea es que la actividad musical no pare. Además, los jueves hay amenización musical en las cenas en la parte de arriba. Es decir, los jueves que vienes a cenar siempre hay un dúo o un trío tocando, en este caso, versiones de toda la vida de rock u otro estilo, pero siempre desde un punto de vista muy acústico y muy de amenización para que sea agradable la cena. No es un concierto.

C. A.: ¿Y cómo se accede a estos conciertos que tenéis? ¿Mediante la venta de entradas?

C. C.: Tanto los conciertos clásicos como los de jazz se pueden acceder a través de ticketbell que es una plataforma en línea de venta de entradas, a través de nuestra web y en el propio local también la gente puede comprar las entradas. Luego los conciertos de amenización son gratuitos, no tienen ningún coste. Si reservas para cenar en la planta de arriba, tienes música.

C. A.: El jueves cenas, pero con música.

C. S.: A la gente que llama para reserva se le pregunta si quiere música en directo. Casi siempre todo el mundo dice que sí, a no ser que sea una reunión o alguna cosa más corporativa que prefiere que no, y entonces lo de arriba se llena antes.

C. A.: ¿Hay que hacer con tiempo las reservas?

C. S.: Cuanto más cerca del fin de semana con más tiempo, jueves, viernes, o sábado.  Son los días fuertes.

C. A.: Un café tan visitado por escritores, ¿conserva algo de su paso por sus estancias?

A. P.: Sí, toda la parte de abajo está decorada con retratos. Es un homenaje a muchos personajes que pasaron por el café.

C. A.: Cuando el Comercial se cerró en 2015, me ha llamado la atención que cientos de mensajes cubrieron su exterior, en alguno de ellos se leía “con tus paredes de mármol soñaré”, “con qué derecho nos desahucian el alma”, “cuánta vida se podría escribir de sus poemas”, “con este cierre, adiós a la poesía”… Era un café inserto en el barrio.

C. S.: Sí, era patrimonio de todos. Todo el mundo tiene una historia del Café que hace suya, entra, te habla del Café como si fuese de su propiedad, lo cual es muy bonito, porque todo el mundo tiene una anécdota, conoció a su mujer, pidió matrimonio a su mujer,… todo el mundo tiene una anécdota.

C. A.: ¿Podríamos ahora decir que Madrid, el de las letras, ha vuelto a su centenaria casa; que lo sucedido, esa interrupción de casi dos años, ha sido un mal sueño para renacer ahora brillante y vibrante?

C. S.: Esa es la idea.

C. A.: ¿Qué querríais decir a los lectores de la Revista Crítica sobre vuestros sueños, además de todo lo comentado?

C. S.: Que en principio era una pena que se perdiese este gran café que ha sido patrimonio de todos los madrileños, sobre todo de los que somos de aquí, de Chamberí de toda la vida, y la idea era que se recuperase este café de las tertulias, de la literatura y la cultura y dárselo a los madrileños otra vez. Pero, sobre todo, que vengan. Antes comentabas que la gente puso esos post-it por ahí, pero ¿cuánta gente de esa viene o no viene? Porque si la gente viene mucho no se cierra. Debe venir, disfrutar de la programación que hay, sentir y vibrar con el nuevo Comercial…

C. A.: Creo que en esta tarea es importante darse a conocer porque es un lugar de cultura, de ocio, de comunicación, de encuentro de amistad o de “andén de la vida” como lo llamó Ramón Gómez de la Serna. Y ahí estamos y queremos “Bibirlo y beber la vida” que cada día se estrena entre lucientes espejos.

C. S.: Eso es lo más importante

C. A.: Alex y Caleb, muchísimas gracias. Espero que tengáis mucha suerte en este proyecto que habéis emprendido, uniendo lo original y lo castizo. Nos citamos en el Café Comercial.

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