OPINIÓN

NADIE ABANDONA SU HOGAR A MENOS QUE SEA LA BOCA DE UN TIBURÓN

Un fragmento del blog África no es un país sobre la inmigración ilegal recoge la noticia de la llegada de inmigrantes a un puerto:

“La noticia resuena en Telecinco con el mismo impacto de siempre. Dos pateras con 78 inmigrantes procedentes de África acaban de naufragar en las costas españolas. Siguen las inevitables imágenes tomadas en plena noche, horizonte oscuro, rostros extenuados, miradas confusas, casi implorando. El hacinamiento colinda inevitablemente con las temperaturas extremas y unas condiciones de viaje aterradoras. Las mantas son el primer consuelo de un viaje que no sabemos cómo se inició y tampoco cómo terminará”. (1)

El artículo, que recoge la noticia del jueves 3 de abril de 2015, es sImilar al que recogen los telediarios o cadenas de radio de este mes de junio de 2018 donde hemos visto la llegada de estos inmigrantes al puerto de Valencia, tras ser rechazados por el gobierno italiano en sus costas. Pero a estas llegadas sucedían otras no tan mediáticas en las costas andaluzas y Canarias. Estos son algunos de los titulares de estos días:

  • Rescatan a 769 inmigrantes este sábado frente a las costas de Andalucía y Canarias.
  • Un total de 640 personas de origen subsahariano y magrebí han sido rescatadas en lo que va de jornada por Salvamento Marítimo en aguas del Estrecho y del mar de Alborán cuando intentaban llegar a las costas andaluzas a bordo de 24 pateras.
  • Según los datos facilitados por Salvamento marítimo, hasta las 17.00 horas de hoy se han rescatado en el mar de Alborán a 342 personas en siete pateras. Tres de ellas fueron localizadas por la embarcación Guardamar Polimnia con 169 inmigrantes.

Y así en un continuo fluir nos llegan  las que hablan de los encuentros de los dirigentes europeos para buscar soluciones humanitarias y dignas a este problema.

Nadie habla de los sentimientos que pueden alojarse en la otra cara, la interior, de estos rostros extenuados por el viaje, por el exilio, por la cercanía de la muerte, por el abandono de su hogar. Una refugiada somalí, Warsan Shire (2) , comparte su experiencia en un terrible poema:

“Nadie abandona su hogar, / a menos que su hogar sea la boca de un tiburón.

Solo corres hacia la frontera / cuando ves que toda la ciudad también lo hace.

Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre en sus gargantas.

El niño con el que fuiste a la escuela, / que te besó hasta el vértigo

detrás de la fábrica, / sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Solo abandonas tu hogar / cuando tu hogar no te permite quedarte.

Nadie deja su hogar / a menos que su hogar le persiga,

fuego bajo los pies, / sangre hirviendo en el vientre.

Jamás pensaste en hacer algo así, / hasta que sentiste el hierro ardiente,

amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,

rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,

sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver

que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera,

a menos que el agua sea más segura que la tierra.

Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los vagones,

nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión,

alimentándose de hojas de periódico, a menos que

los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las verjas, nadie quiere recibir los golpes ni dar lástima.

Nadie escoge los campos de refugiados

o el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.

Nadie elige la prisión, pero la prisión es más segura que una ciudad en llamas,

y un carcelero en la noche es preferible

a un camión cargado de hombres con el aspecto de tu padre.

Nadie podría soportarlo, nadie tendría las agallas,

nadie tendría la piel suficientemente dura.

Los: “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,

“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”,

“negros pedigüeños”, “huelen raro”, “salvajes”,

“destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”.

¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque estos golpes son más suaves

que el dolor de un miembro arrancado.

Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas

que catorce hombres entre tus piernas.

Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el escombro,

que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón.

Mi casa es un barril de pólvora,

y nadie dejaría su casa a menos que su casa le persiguiera hasta la costa,

a menos que tu casa te dijera que aprietes el paso,

que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto,

que navegues por los océanos,

“naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida el orgullo,

tu vida es más importante”.

Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta

en una voz sudorosa en tu oído diciendo:

“Vete, corre lejos de mí ahora.

No sé en qué me he convertido, pero sé

que cualquier lugar es más seguro que éste”.

Estos versos recogen la cara interior de estos rostros macilentos, sus sentimientos, las causas de su salida,  mejor que lo puedan hacer los cronistas de sus viajes y nos hablan por la experiencia que transmiten de que es posible superar este exilio que les obliga a huir. Mirarlos es mirarnos a nosotros mismos y tender la mano para que la vida fluya y se haga arte, poesía, cine, música, compromiso.

Una mirada al interior nos capacita para reconocer la riqueza de un continente que se desgarra en la salida de los que se ven obligados a salir para sobrevivir, como expresan también los versos de Viola Allo (Camerun):

Pero, ¿dónde está el guardián de la puerta? Estoy arrastrando el flujo de

los africanos, personas cuyas antiguas historias y miembros se debilitan

mientras salen del vientre perforado de África.

(Poema Dejar Bamenda)

Saludamos con agradecimiento los esfuerzos en la acogida y las iniciativas que se suceden en la construcción y desarrollo de la identidad africana en España.

BIBLIOGRAFÍA

1. Gautier Carmona, Joari África y las inclemencias de un periodismo apresurado en línea https://elpais.com/elpais/2015/04/17/africa_no_es_un_pais/1429248600_142924.html.

Consulta hecha el 23 de junio de 2018.

2. Sus poemas han sido publicados en Wasafiri, Magma y Poetry Review, y en la antología The Salt Book of Younger Poets (Salt, 2011). Su obra ha sido traducidas al italiano, al castellano y al portugués. Ha ganado el Premio de la Universidad de Brunel de Poesía Africana en el 2013.

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