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EL ASOMBROSO ASCENSO DE ÁNGELA MERKEL

En su último discurso como Canciller el día de celebración nacional de la Unidad de Alemania (2021), la alemana oriental Angela Merkel hizo una reverencia verbal ante aquellas personas que forzaron la revolución pacífica y lucharon por la democracia en la DDR (Alemania oriental), hace 32 años: “Debemos mucho a quienes han arriesgado tanto”, dijo Merkel durante el acto festivo en Halle, recordando que las  manifestaciones hubieron podido ser reprimidas con violencia: “Jamás debemos olvidar que las cosas hubieran podido terminar de otra manera.” Solamente una verdadera valentía hizo posible la unificación alemana.

Con inesperada libertad, Merkel habló de sus experiencias personales trazando un puente  hacia la defensa de los valores de la democracia, a los que hay que defender hoy de manera especial. Para ella personalmente, que había sido espiada y había experimentado el miedo, las represalias y la falta de libertad, la democracia tiene un gran valor. Y exhorta a los ciudadanos, a abrir las puertas y mirar lo que hay detrás. “Nos hace falta un gran respeto ante la vida y las experiencias y ante la democracia”.

La era Merkel: flash lights de una Canciller 

ο Entonces: el 22  de noviembre de 2005, 15 años después de la unificación alemana, Angela Merkel, como primera mujer de la DDR,  juró el cargo de canciller de la República Federal. Su credo, se resumía en creer en el progreso histórico, en un mundo cada vez mejor y más democrático. 

ο Hoy: la era Merkel se termina después de 16 años. Casi nadie hubiera pensado que ella, la escaladora política del Este, pudiera marcar la vida de Alemania durante tanto tiempo y conducir al país a través de tantas crisis. Una y otra vez, Merkel ha sido reconocida como “la mujer más poderosa del mundo” (Magazin Forbes S.8).

Al ser la primera mujer canciller ha hecho  historia, aunque esa no fuera su intención. Ella, la doctora en Física, proveniente de una parroquia protestante, ha querido convencer por su trabajo y no por su género. Y la mayoría de los alemanes han confiado en ella debido fundamentalmente al modo de manejar las crisis sin inmutarse. 

Los primeros años de su trabajo como canciller se la miraba con enorme asombro, observando estrictamente cada uno de sus pasos. Enseguida se oyeron eslóganes del tipo de “la Mutti (madre) ya lo arreglará”. Pero Merkel seguía entonces siendo la chica de Kohl,  única mujer en un dominio de varones.

Algunos comentarios sobre su “cancillería”

“Se podría observar el pensamiento de Angela Merkel   que la haría bella”, fantasea   Martin Walser, un famoso novelista alemán de 94 años y fan de Merkel: “La señora Merkel es un punto luminoso (…) Me atrevo a esperar que su etapa de gobierno sea conocida por su nombre. Y puedo decir por experiencia: es una suerte en la historia alemana, que exista Angela Merkel”.

Y hasta Luise Neubauer, la cara verde de  Fridays for future, admite que “es fácil encontrarla simpática”. Jean-Claude Juncker, un ferviente europeo, afirma: “¡Ella siempre piensa las cosas desde el final!” y alaba su modo científico de proceder, todo lo que ha conseguido para la Unión Europea… ¡y su humor!

También Mary Beard, la feminista británica alaba su buen hacer. “Merkel maneja ambas  partes: dureza y agilidad” dice Volker Kauder, ex-jefe de la CDU y afirma que la política exterior ha sido el fuerte de Merkel.

La crisis de los refugiados; el gran desafío de su gobierno

La ola de refugiados hacia Europa que apareció inesperadamente en 2015 llegó a ser uno de los más grandes desafíos de su tercer mandato y se convirtió en el tema dominante en Europa.

El miedo al futuro, y un sentimiento subjetivo de inseguridad, provocaron críticas crecientes sobre la política de acogida, y dieron auge a los movimientos de la extrema derecha, como AFD y Pegida.

La decisión humanitaria del gobierno alemán a principios de 2015, de permitir a los refugiados bloqueados en Budapest y en la frontera de Hungría /Austria entrar en Alemania, le aportó a Merkel  un gran respeto fuera y dentro de su país, pero también una creciente crítica, en su propio partido. 

La fuerza de las imágenes

La Canciller ha tenido siempre en cuenta las consecuencias para Europa al intentar  solucionar las crisis de los refugiados: la protección de las fronteras exteriores europeas, la lucha contra las causas que provocan la emigración, una aceleración de los “procedimientos de acogida de refugiados” y una política de integración más consecuente.

Se ha notado una considerable disminución de la llegada de refugiados a partir de la lucha de Merkel por conseguir el Convenio de la EU con Turquía, pagando grandes sumas por la acogida de refugiados en Grecia y el cierre de la ruta de los refugiados en el Egeo.

Merkel, la manager de las crisis con mano templada

En situaciones de crisis, la Canciller aparece de forma silenciosa y tranquila, con gesto corporal casi meditativo“, pero detrás se esconde una aguda inteligencia y la capacidad de sopesar toda la información. Su gran fuerza es su capacidad de controlar sus emociones y dar la primacía a la razón. 

Independiente de toda crítica, Merkel ha llegado a afirmar: “¡Nosotros lo vamos a conseguir!  Si tenemos que pedir perdón porque  mostramos una cara amable en situaciones de necesidad, entonces este ya no es mi país”.

Muchísimos pequeños Merkels

En admiración por la Canciller, algunas familias de los refugiados de Siria, Afganistan, Camerún, Nigeria o del Irak, han dado a sus hijos nacidos en Alemania el nombre de Angela, o Merkel, o los dos nombres. “Yo quisiera, que mi hija llegue a ser como la señora Merkel“, escribió el padre de una familia de Afghanistan, que ahora vive en Treveris (Alemania).

¿Qué  quedará de Angela Merkel?

Solamente en el correr de los años se ensanchará la mirada sobre Merkel, para relativizar y comparar. Una mirada a los países vecinos ayudará a estimar la singularidad de esta Canciller, distinguiendola del mainstream.

Merkel se despidió en Roma del Papa y de Draghi

La canciller muestra una gran sintonía con ambos líderes, con quienes comparte la agenda en medioambiente, inmigración y política económica.

Angela Merkel ha visitado recientemente Roma por última vez como canciller alemana, ya en funciones. Un viaje con altas dosis simbólicas que ponía fin a una relación de cariño intermitente entre ambos países. 

Draghi utilizó la conferencia de prensa para despedirse de la canciller y destacar “el papel decisivo que ha desempeñado en la configuración del futuro de Europa durante los últimos 16 años.  Desde 2005, Europa se ha enfrentado a la gran recesión, la crisis del euro, la pandemia de la covid-19. La canciller ha sabido dirigir a Alemania y la Unión Europea con calma, determinación y sincero europeísmo”, subrayó. 

La reunión con el Papa transcurrió también en la misma línea de cordialidad. Según informó el Vaticano en un comunicado de prensa, Merkel y el Pontífice debatieron “cuestiones de interés mutuo en los ámbitos internacional y regional, coincidiendo en la conveniencia de relanzar la cooperación para hacer frente a las numerosas crisis actuales, con especial referencia a las consecuencias de la emergencia sanitaria y la migración”.

España

En el monasterio de Yuste, en Cáceres, la canciller saliente alemana, Angela Merkel recibió de manos del rey el Premio Europeo Carlos V. Un galardón que reconoce su compromiso con Europa, quince años después de que su compatriota Helmut Kohl también recibiera este galardón. En su discurso de agradecimiento afirmó que “solo una Europa unida hacia dentro es fuerte hacia fuera”. El Rey entregó el galardón a la canciller alemana y elogió su capacidad para alcanzar consensos. 

Merkel no quiso utilizar su discurso para hacer un balance de su largo mandato al frente de la primera potencia económica de Europa; se centró en los retos a los que se enfrenta el proyecto europeo, las amenazas que le acechan y la necesidad de seguir tejiendo acuerdos en materias tan complejas como la inmigración, aunque, como ha subrayado ella misma, ya no podrá ser una de sus muñidoras. 

Angela Merkel, una científica superstar

En una entrevista de la superstar de la TV americana CNN, Christiane Amanpour, realizada en la Puerta de Brandenburgo, alaba a Merkel como una “mujer científica, que sigue creyendo en medio de un mundo postfáctico en el valor de los hechos; una mujer que lucha contra el nacionalismo y el cambio climático”. 

Merkel pasa por ser la gobernadora mas humilde del Oeste, y muchos coinciden que el legado de su gobierno es más difícilmente a calibrar que el de sus predesesores. De hecho, Merkel se ha acercado a los grandes de este mundo con suma y detallada preparación y el saber convincente de una mujer de formación científica. 

Tenía un cierto respeto a Putin y a su inteligencia fría. El Presidente ruso, antiguo oficial del KGB, se le quedaba distante, a pesar de sus conocimientos de alemán (y los conocimientos de ruso de Merkel). Pese a todo, Merkel vió su trato  como un desafío deportivo. Y tuvo la osadía de desafiarle más de una vez. De ahí su comentrario sobre Putin: “Es un hombre, que se aprovecha de cualquier debilidad del otro. Le somete a uno a un test constante. Si usted no se enfrenta, le hará cada vez más pequeño”.

“Tengo todavía mucho que hacer”, afirma Merkel, que todavía no ha tenido tiempo para reflexionar sobre su legado. Como primera mujer ha gobernado libre de escándalos durante 16 años. Cuando sale a la palestra, devuelve toda clase de ataques con la rutina de un jugador de ajedrez. Su gran fuerte es saber dividir cada problema dramático en pequeñas porciones nada dramáticas.

En mayo del 2018, el Presidente de Colombia  y Premio Nobel, Juan Manuel Santos, le entregó una Lámpara de la Paz explicando que Merkel “había mostrado con sus decisiones correctas, aunque no  siempre populares, lo que la solidaridad significa en la política”.

Medio año después, Rania, la Reina de Jordania, dijo en su laudatio en la entrega de la Victoria de Oro: “Desde su comienzo en el cargo, la Canciller Merkel se ha merecido la admiración y el respeto del mundo por su compromiso inquebrantable en la búsqueda de estabilidad, bienestar, libertad y paz”.

“¡La echaremos mucho en falta!” confiesa Herfried Münkler, famoso investigador sobre Maquiavello y científico de la Humboldt-Universidad de Berlin.

Yo no dudo unirme a su juicio sobre Angela Merkel.

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