ARTÍCULOS OPINIÓN

REINVENTAR JUNTOS LA EDUCACIÓN. UN NUEVO PACTO SOCIAL

Las noticias que nos llegan en estos últimos días de un caluroso mayo nos hablan de la persistente guerra en Ucrania, de los levantamientos entre israelíes y palestinos, de la creciente ola de violencia entre los menores y los asaltos y asesinatos que sufren las mujeres, de la violencia en el deporte, de la corrupción… hechos que nos hacen pensar en la educación, en los valores que se transmiten, que faltan o se rompen, en el porqué de tanta violencia: ¿está fallando algo en la educación? Y ante esta pregunta nos alegramos de una buena noticia, el tercer informe sobre educación de la UNESCO, Reimaginar juntos los futuros. Un nuevo pacto social por la educación, que nos habla del deseo de un querer construir nuestro convulso mundo de una forma distinta, reinventando la educación. 

Dicho informe fue presentado en España el 17 de mayo, en Caixa Fórum, y ha sido elaborado por más de un millón de personas de 45 países. Informe al que precedieron el Informe Faure, de 1972, y el Informe Delors, de 1996, y que quiere ampliar el diálogo “sobre filosofías y principios necesarios que guíen la educación para mejorar la existencia de todos los seres vivos”, en palabras de Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO y cuyo principal objetivo “es generar una agenda para el debate, la investigación y la educación global en un mundo como el de hoy, de creciente incertidumbre y precariedad” en la declaración de Noah W. Sobe, redactor principal del informe, en su presentación.

Este tercer informe analiza las circunstancias críticas en las que vivimos y parte del convencimiento de que el conocimiento y el aprendizaje son fundamentales para la transformación de la sociedad, pero el contexto que nos rodea nos habla de la necesidad de replantearnos por qué no conseguimos ese futuro pacífico, justo y sostenible que anhelamos y ante esto cabe replantearse ¿por qué?, ¿dónde?, ¿cómo y cuándo aprendemos? ¿Por qué la educación no nos está ayudando a conseguirlo?

Los altos niveles de vida coexisten con profundas desigualdades y aunque es intensa la participación civil, sin embargo, detectamos que el tejido de esa sociedad civil y la democracia se están debilitando y pierde firmeza en muchos lugares del mundo.

El informe denuncia cómo los cambios tecnológicos transforman nuestras vidas, pero esas innovaciones no se orientan a la equidad, inclusión y participación democrática y plantea la obligación que todos tenemos de lograr un mundo de abundancia para todos porque no todos disfrutan de los mismos derechos humanos.

Pero en el informe también se anuncian motivos para la esperanza, porque como especie-se reseña- nos encontramos en el mejor momento de nuestra historia colectiva, tenemos más acceso que nunca al conocimiento y a las herramientas colaborativas y a la posibilidad de construir juntos futuros mejores donde la educación pueda dar forma a nuestro mundo común y nuestro futuro compartido de cara al 2050.

Las propuestas que ofrece son el resultado de un proceso mundial de participación y creación conjunta que ha durado dos años y que ha demostrado que un gran número de personas son conscientes de que estamos conectados y de que podemos trabajar juntos.

El informe replantea el espacio de aprendizaje, la descolonización de los planes de estudios, la importancia del aprendizaje social y emocional e investiga los miedos crecientes y reales en relación con el cambio climático, las crisis pandémicas como la Covid–19, las noticias falsas y la brecha digital, entre otras y, aunque conoce que hasta el momento la educación ha sido el gran agente de transformación social, es consciente de que para forjar futuros pacíficos, justos y sostenibles es necesario transformar la educación. Por ello, plantea un nuevo contrato social sobre ella y, para esto, parte de una visión común de los fines públicos de la educación e insiste en que hay que reinventarla para que nos ayude a afrontar los retos comunes y ello significa trabajar juntos para crear futuros que sean compartidos e interdependientes, futuros sostenibles y pacíficos para todos, basados en la justicia social, económica y ambiental.

El informe plantea los principios sobre los que construir la educación y las propuestas para renovarla y el establecimiento de un nuevo contrato social para la educación dónde se hace un llamamiento a la investigación e innovación, a la solidaridad mundial y a la cooperación internacional y a la contribución de todos para forjar los futuros de la educación.

El debate se abre y ahí debemos de estar todos.

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