ALZAD LA MIRADA

Con este lema, tomado del evangelio de san Juan 4.35, se nos invitaba a preparar y recibir al Papa levantando nuestros ojos de los teléfonos móviles y de nosotros mismos para ver lo que nos rodea y a los que nos rodean; era una llamada a la solidaridad, a ver lo que antes no se veía. La frase evangélica continua y termina diciendo: “Contemplad los campos que ya están dorados para la siega”. Sirvan estos párrafos, en parte anecdóticos, para revivir momentos que nos hicieron pensar, nos emocionaron, nos invitaron a ser mejores.

Por las vísperas se conocen las fiestas

Muchos se enteraron de la visita de León XIV a Madrid por sus consecuencias: imposible circular por la parte central de la capital, sobre todo por la ruta que va de norte a sur, por la Castellana. Tampoco esto inoportuna mucho al vecino madrileño, acostumbrado a ajustar sus caminos huyendo de manifestaciones autorizadas, prohibidas, silenciosas, gritonas y hasta peligrosas, o carreras a favor o en contra de algo para pequeños, mayores, hombres, mujeres… A cambio se podía tomar el autobús gratis, aunque ignorando por dónde te llevaría ni a dónde llegarías. El sábado, primer día de la estancia de León XIV, aprovechando el fresco de la mañana, se montaban los escenarios, se ponían flores, se probaban los altavoces y la iluminación, se levantaban las puertas de acceso (a la misma calle) mediante QR, etc. Ya estaban en sus sitios multitud de papeleras gigantes, muchas cabinas higiénicas, enormes palets con botellas de agua, un hospital de campaña, coches y furgonetas de la policía y del Samur, y sobre todo el elemento humano: muchos agentes, serios y conscientes de su trabajo, sanitarios dispuestos a atender emergencias y la bandada colorista de los voluntarios.

Lo que bien empieza…

Después de la recepción oficial, tan protocolaria, con la plaza de la Armería de testigo, custodiada por la vistosa guardia real, las salvas de pólvora, las bandas de música, la familia real…, empezó su estancia en Madrid León XIV visitando en Lucero, barrio obrero en el sur de la capital, un centro de Cáritas, CEDIA 24 HORAS. Allí nos emocionamos oyendo los testimonios de la cubana Niurka con sus mellizos, al senegalés Khadry, a los voluntarios, alguno de los cuales antes fue acogido allí. 49 años lleva CEDIA 24 HORAS recibiendo a personas sin hogar y procurando solucionar sus problemas.

“La caridad no admite demoras… No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo… Mirad a los ojos a los que sufren”. Niña Pastori terminó el acto cantando Incomparable adaptado para la ocasión: “Agua donde yo puedo beber… tú diste vida a mi ser, gracias por ser incomparable…”.

A quien madruga, Dios le ayuda

El sábado 6, el refrán no se cumplía del todo. Las personas madrugadoras, jóvenes en su mayoría, tomaron los mejores puestos pero Dios ayudó a todos porque el buen humor y la camaradería se hizo presente. Por fin, se divisa el papamóvil con su ocupante: gritos de alegría, corridas de un lado para otro y todos dispuestos a escuchar.

Según el guion, una joven pregunta al Papa por sus santos preferidos. Contestación: lógicamente, san Agustín, y después un desconocido: San Juan Crisóstomo, Juan Pico de Oro, diríamos hoy, que vivió en Antioquía en el siglo IV, amigo de los pobres y la pobreza y que fue desterrado gracias a su elocuencia al criticar la corrupción de la corte (¡qué actual!). Siguió con santo Tomás de Villanueva, agustino valenciano, confesor de Carlos I, también buen predicador y empeñado en terminar con la pobreza. Y por fin, el último, santo Toribio de Mogrovejo, español, profesor en Salamanca, misionero en Perú y defensor de los indígenas. Tres desconocidos que tienen mucho que decir.

El silencio es oro

¿Quién podría callar a medio millón de personas jóvenes, después de horas de cantar, reír, emocionarse? Pues, Jesucristo. La Castellana vivió unos minutos de silencio de los que nunca ha gozado. Silencio total, jóvenes rezando en su intimidad, rumiando ante Dios las palabras que había dicho el Papa: “Sed hombres y mujeres de carne y hueso, que buscan la justicia y que desean una vida honesta… buscad siempre la verdad… sed vosotros la chispa de una humanidad nueva”. Todos nos hemos quedado asombrados. ¡Esta es la juventud que nos da ejemplo!

La Cibeles va a misa

El domingo 7 la Iglesia celebra el Corpus Christi. Mañana radiante en Madrid que después se convirtió en muy calurosa. La Cibeles, tan retratada por turistas, se convierte en espectadora de una enorme multitud, millón y medio de personas que no se suben a sus leones ni escalan hasta su trono para ponerle pancartas. La calle, adornada hasta el suelo con flores amarillas y blancas. Dios se hace presente en la Eucaristía y pasea entre los espectadores. Crece la emoción en los creyentes y en los que no lo son pero aprecian la belleza de la liturgia, de los cantos, de la postura de todos.

Podemos hablar de cifras: en torno a un  millón y medio de personas de toda clase, condición e ideas, codo con codo, bajo en sol de justicia durante varias horas.

The winner is

“Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte” en el recinto del Movistar Arena. Sin duda el Goya de Honor se lo llevó Antonio Banderas que a sus 65 años sabe cautivar al auditorio como hace 30 o 40 años. “La Iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad… en todas las artes, Cristo como un icono de paz, amor y sacrificio”. Después de valorar la fe sencilla y emocionada de su madre y vecinas del barrio malagueño que le vio nacer ante las imágenes de la Semana Santa, nos declamó una impactante frase de san Agustín: “Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores” para terminar confesando que él había sido “víctima del hechizo de Dios”.

Medalla de oro para las deportistas Teresa Perales y Carolina Marín que hablaron de resiliencia, quién mejor que ellas, del adversario que no es un enemigo sino un compañero de viaje: “Competir es crecer con el otro, nunca contra el otro… mirar al rival con gratitud, reconociendo que su esfuerzo también da valor a nuestras victorias”.

Premio Nacional de Danza a Sara Baras y su compañía que habló con su arte, sus guitarras, su zapateado, la belleza de su cuerpo, sus manos, sus brazos… Sobresaliente cum laude y Mención de Honor a José María Coello de Portugal, vicerrector de la Universidad Complutense, que resaltó la importancia de la igualdad de oportunidades en esta era digital. Y otra mención muy especial para los representantes de los sindicatos y los empresarios: Tres hombres y una mujer bien hermanados cuando rara es la vez que hablan sin lanzarse dardos envenenados ni culpar al otro de los males del mundo laboral. Como broche final, Rozalén: “Y busqué, y busqué… y no hallé, y no hallé… la respuesta estaba dentro de mí”.

Y concluye el Papa: “¿Qué herencia estamos dejando al futuro y qué comunidad estamos construyendo?… En el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza, de verdad… Tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana que comporta que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; y que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio; que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz… Seamos constructores de esta nueva comunidad”.

¿Será un milagro?

Lunes 8, encuentro con los miembros del parlamento en el Congreso de los Diputados, lleno a rebosar; solo unos pocos se habían excluido. El espectador no sabía si lo que veía era real: senadores y diputados, correctamente trajeados, escuchaban atentos a León XIV durante unos treinta minutos, sin aspavientos, malas caras, pitos, abucheos ni tan siquiera aplausos. El Papa habló claramente sobre el aborto, la eutanasia, la emigración, la familia, la escuela… y otros temas controvertidos que distancian considerablemente a los partidos políticos. Pero los dirigentes de todos los partidos coinciden con lo que ha dicho (¿será un milagro del Papa?) aunque dos días antes se peleaban entre ellos, como lo seguirán haciéndo en cuanto se presente la ocasión. Tan entrañados estaban con la doctrina del Papa, de la Iglesia, que aplaudieron durante seis minutos; cierto que no todos con la misma intensidad.

Y una llamada al buen comportamiento rechazando el desprecio hacia el que opina distinto: “La paz no es solamente una realidad política o institucional. Nace allí donde el rencor, la indiferencia y el odio ceden espacio a la reconciliación. Por eso, se instaura y se protege también a través del lenguaje. Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para «desarmar el lenguaje». La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”.

Desbordamiento emocional

El desbordamiento emocional puede ser silencioso o atronador. Ejemplo del primero, lo vimos en la catedral madrileña donde el Papa obsequió a la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid, con la Rosa de Oro, símbolo del amor filial del pontífice a la Virgen María.

La Virgen de la Almudena apareció en 1085 al caerse una de las murallas del antiguo Madrid donde los cristianos de principios del siglo VIII la habían escondido ante la toma del lugar por los árabes. El papa León XIV recogió la tradición para animar a derribar las «murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan». En el estadio Santiago Bernabéu se han celebrado y se celebran no solo disputados partidos de fútbol sino también conciertos de muchas de los y las grandes cantantes mundiales; es decir, que está acostumbrado a gritos, pero no sé si a tantos como los que salían de las gradas llenas a rebosar –más de 70.000 personas, que antes de la llegada del Papa habían estado motivadas con música, bailes y testimonios personales-. Podemos suponer lo que pasó cuando el Papa afirmó: “Supongo que para un jugador de fútbol hacer un gol en este estadio es algo que les cambia un poco la vida, pero hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre”.

Su discurso tuvo un carácter pastoral, dirigido a fieles corrientes: “Esta velada es un gran himno de fe y me complace unir mi voz a la vuestra para alabar a Dios y fortalecer los lazos de una familia tan hermosa que está aprendiendo el arte de la polifonía, es decir, de la unidad en la diversidad”.

Con la bendición papal se pudo dar por clausurada la visita del Papa a Madrid con un deseo final: “Sed, para todos, como una Biblia abierta; que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios”.

Al agradecido, más de lo pedido

Es decir, que la generosidad se aumenta ante quien sabe valorarla. “Gracias de todo corazón” decía el Papa al despedirse de ellos en el aeropuerto dispuesto a volar a Barcelona al tiempo que les proponía “llevad al mundo la levadura de la gratuidad”, ahora en que todo tiene un precio.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, ante la llegada del Papa lanzó un bando en el que decía: “Madrileños, os invito a hacer sentir al Santo Padre la cercanía y el afecto que siempre han distinguido a esta ciudad acogedora y hospitalaria. Os animo igualmente a participar en los distintos actos y a contribuir, con vuestro civismo y generosidad a que la estancia en Madrid de los cientos de miles de peregrinos y visitantes venidos de toda España y de otros países sea una experiencia tan profunda como inolvidable. Que nuestras calles vuelvan a ser ejemplo de alegría, convivencia y respeto; y que esta visita de León XIV quede en la memoria de Madrid para siempre y constituya, como está llamado a ser, un acontecimiento de inmensa relevancia espiritual y humana para nuestra ciudad y para el conjunto de España”.

Deseo cumplido, señor alcalde, nos hemos portado como usted quería. “Gracias Madrid, gracias de corazón a los madrileños y a los empleados públicos… Hemos acogido al Papa como acogemos a cualquier persona que viene a Madrid, como un madrileño más y así se ha sentido. Madrid es una ciudad especial porque lo mejor que tiene son los madrileños”.

También los madrileños estamos agradecidos a todos los que visible o entre bambalinas han hecho posible que nos juntáramos tantas personas sin problemas, que nos sintiéramos no vigilados sino protegidos. A tantos visitantes que han llenado las calles dando escolta al Papa, a los no creyentes o no interesados que pacientemente han sobrellevado cortes de calles, dificultades de circulación y aglomeraciones. A todos los que han permitido que todo haya terminado asombrosamente bien.

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