Aprender a leer y escribir correctamente la lengua materna es sin duda alguna, la base del aprendizaje. Tiene diferentes etapas. La primera corresponde al desciframiento del código lingüístico. Se trata de asociar los sonidos a las letras, después se pasa a la fase de la asociación de sonidos formando sílabas y de las sílabas formando palabras; después a la formación consciente de frases. Para algunos niños es todo bastante fácil, sin embargo, para otros supone una grave dificultad y es fuente de sufrimiento. Antes de aprender a leer y escribir es necesario haber desarrollado técnicas de prelectura trabajando la expresión corporal y los sentidos. El desarrollo visual y auditivo, así como el control del movimiento corporal, son fundamentales. No podemos olvidar que el cerebro está enviando órdenes a velocidad vertiginosa para establecer asociaciones que suponen un aprendizaje, no son naturales.
La lengua materna se aprende de oído y luego hay que transformarla en un código escrito. Estos elementos a los que acabo de referirme tienen que ver con el aprendizaje inicial de la lecto-escritura, es decir, con una fase mecánica. A continuación, hay que desarrollar la fase comprensiva.
En esta fase de desarrollo de la comprensión lectora también hay etapas. Los textos con los que se trabaja inicialmente se corresponden con experiencias que cualquier niño conoce y vienen asociados a una ilustración que facilita la comprensión. El problema llega cuando se va subiendo de nivel en el aprendizaje y el tema de la comprensión ya se da por adquirido. Hay que trabajar la comprensión desde que se aprende a leer mecánicamente hasta finalizar la etapa escolar, sea en FP o Bachillerato. Los niveles de comprensión lectora tienen los mismos niveles que el sistema educativo: nivel inicial, primario, secundario y superior.
Habilidades esenciales para desarrollar la comprensión lectora:
1. Decodificación.
2. Fluidez.
3. Vocabulario.
4. Construcción de oraciones y cohesión.
5. Razonamiento y conocimiento previo.
6. Memoria funcional y atención.
Cuando se habla de estas habilidades, se catalogan en este orden, sin embargo, aquí vamos a empezar a hablar por la atención y la memoria funcional. La memoria es una facultad que poseemos desde que nacemos, si bien se pueden guardar recuerdos concretos a partir de los 3 ó 4 años. La memoria es necesaria para el aprendizaje. Crece con la edad y permite establecer relaciones cada vez más complejas y significativas. Se debe cultivar por medio de juegos y canciones. Recordar las instrucciones necesarias para participar en el juego o las palabras y frases de una canción es algo muy significativo. Todo ello, requiere atención y la atención requiere igualmente entrenamiento.
Lo mismo en casa que en la escuela es indispensable crear ambientes de tranquilidad y silencio para poder asimilar lo que se pretende aprender. En un mundo cada vez más ruidoso e hiperactivo, es importante cultivar su contrario. Del mismo modo que es importante el trabajo manual, la manipulación de objetos y la práctica del ejercicio físico.
Puede parecer que esto no tiene que ver con la lectura y la escritura, pero es fundamental. Es igualmente importante que un niño aprenda a estar solo, no descuidado, pero solo en el sentido de que debe estar a su aire mientras que los adultos realizan sus tareas. Si la madre o el padre están haciendo la comida o corrigiendo exámenes, el niño deberá estar jugando cerca y a la vista con sus cosas, es decir, no tenemos que estar entreteniéndolo 24 horas sobre 24, sino que debe aprender a entretenerse solo.
La soledad es una honda experiencia inherente al ser humano. Podemos estar rodeados de gente y sentirnos solos y podemos estar completamente solos y no sentir la soledad como destructiva, sino como compañera de uno mismo, que permite desarrollar actividades creativas y descubrir personalmente el sentido de la vida. Se trata de cultivar la faceta que llamaríamos espiritual, no religiosa, sin la cual el ser humano está vacío. La hiperconexión a la que nos acostumbran las redes sociales es agotadora y suele crear ansiedad. Si los adultos percibimos esto, imaginemos fácilmente lo que supone para un cerebro que se está configurando.
Hacer silencio es importante; mantenerlo también. Está muy bien aprender a trabajar en equipo, pero muchas tareas se realizan en solitario. La creatividad se desarrolla individualmente. Un pintor, un músico, un escritor, un deportista de élite, un bailarín, necesitan horas individuales de entrenamiento, aunque después vayan a trabajar en equipo como los jugadores de fútbol o baloncesto o los miembros de una orquesta. El desarrollo de las habilidades y facultades individuales son necesarias en cualquiera de los casos.
Decodificación
Etapa inicial de lecto-escritura, tanto para los niños que aprenden la lengua materna como para los jóvenes o adultos que aprendan una nueva lengua, con un código diferente al suyo, por ejemplo, un español que aprende griego tiene que descifrar un nuevo código. De ahí que se diga que aprender un nuevo idioma es hacerse niño, incluso si se utiliza el mismo código lingüístico o alfabético. Los maestros conocen las diferentes técnicas y los padres ven con facilidad cómo sus hijos leen sin saber leer porque reconocen los logos e imágenes. Cualquier niño lee Coca-Cola, Cola Cao o El Corte Inglés.
Después de la decodificación vendrá la fluidez. Para adquirirla son valiosos los deletreos, los trabalenguas y las adivinanzas. El juego más simple de todos ellos es Veo, veo. Facilitará el deletreo el tener escritos los nombres propios de los niños en el pupitre y decir el nombre primero y a continuación deletrearlo. ¿Quién lo hace más rápido? Será un juego de estimulación. Después se hará deletreando el nombre de otro compañero, hasta que se haga de forma ágil. Luego se pasará a deletrear palabras escritas en tarjetas de colores que elegirán al azar.
Vocabulario
Los niños que viven rodeados de adultos que manejan bien el idioma, hablan mejor que los que viven en ambientes desfavorecidos, lo cual lleva a la escuela la responsabilidad absoluta de su formación y preparación para el futuro. Se trata de que a lo largo de años de aprendizaje escolar cada individuo haya mejorado todas sus habilidades y competencias, incluso las que no sabía que poseía. Es un error y una grave irresponsabilidad no hacer que mejoren, sino dejarlos en el estadio en que se encontraban al llegar.
Con esto quiero decir que una de las cuestiones a trabajar es la del vocabulario. Es necesario ampliarlo, no reducirlo. Un buen maestro o profesor no puede conformarse con “es que ellos hablan así”, tiene que hacer que suban peldaños en el conocimiento. Esto es igualmente competencia de las editoriales. Es asombroso ver cómo se pone una nota a pie de página para explicar azabache en algunas ediciones de Platero para Secundaria o Bachillerato. Si no se conoce el azabache, la palabra y su significado, hay que dejar que o bien lo averigüen por el contexto, lo pregunten o lo busquen ellos personalmente en el diccionario.
El vocabulario se enriquecerá en la medida en que se lea y se utilice con precisión. En el aula no cabe la estrechez de miras ni la facilitación continua, en el aula existe una escalera que hay que enseñar y ayudar a subir, la del conocimiento. El diccionario es un recurso eficaz, que da seguridad, pero que hay que saber utilizar. Es otro de los retos del profesor de lengua, no prescindir de él y no convertirse en él. Si el uso es manual requiere el aprendizaje del alfabeto sin el menor titubeo. Otro de los pequeños pasos en el desarrollo de la fluidez. Si el uso es digital, será más fácil. Lo del alfabeto parece una tontería, pero a base de usar los diccionarios digitales, se olvida y convierte en tediosa una actividad como organizar una bibliografía alfabéticamente en los trabajos de Fin de Grado y de Máster.
Esto se une con la construcción correcta de frases y la cohesión estructural, formal y significativa. ¡Cuántas veces los profesores de matemáticas se quejan al de lengua de que los alumnos no entiendan el enunciado de los problemas! El profesor de lengua no es el único que tiene que resolver la cuestión y desde luego no tiene una varita mágica para ello. La mejora de la comprensión de los textos es una tarea interdisciplinar.
Creo que lo vemos no sólo en las evaluaciones de la OCDE, sino a diario en televisión. Cualquier forma de expresarse y cualquier opinión se da por válida con tal de distraer a la audiencia.
Para desarrollar el lenguaje hay juegos enriquecedores como el Scrabble, al que se puede dedicar una sesión al mes. El razonamiento se desarrolla igualmente a través del vocabulario y de la utilización precisa del idioma, lo cual requiere el dominio de la sintaxis. No se trata de explicar únicamente cómo está construido el texto, sino de saberlo construir. La teoría sintáctica debe desembocar en ejercicios de lectura y escritura. Se pueden presentar frases troceadas y hacer que las reconstruyan, puede ser un trabajo en equipo. Después, organizarlas y formar un texto. ¿Tiene sentido el texto elaborado? ¿Si cambiamos el orden de las frases varía el significado?
Recapitulación
Los distintos tipos de habilidades lectoras a desarrollar son:
I-Neuropsicológicas
⊕ Desarrollo perceptual y sensorio motriz.
-Percepción visual y auditiva, estructuración rítmica e integración audiovisual.
⊕ Lateralidad y esquema corporal.
⊕ Estructuración espacio-temporal y control viso motriz.
II-Lingüísticas
⊕ Competencia lingüística: comprensión y expresión oral: valoración funcional y comunicación simbólica.
⊕ Conocimiento metalingüístico.
III-Intelectuales
⊕ Inteligencia general y auditiva.
⊕ Procesamiento secuencial (decodificación).
⊕ Pensamiento convergente-divergente-crítico (relación ideovisual).
⊕ Memoria y atención.
⊕ Imaginación y creatividad.
IV-Socioambientales
⊕ Estimulación familiar y social
⊕ Integración en el entorno
V-Emocionales
⊕ Personalidad.
⊕ Control y estabilidad emocional.
Forma de evaluar estas habilidades
Se llevará a cabo de una forma fácil, anotando fechas para ver la progresión en su consecución.
Ejemplo de evaluación
El profesor establecerá su propio código de forma simplificada: + * –
+ Adquisición plena
* En proceso de adquisición
– Dificultad manifiesta
Esto facilitará el conocimiento de la evolución del alumnado y se verá dónde y con quién se debe poner más atención para que la adquisición de cada habilidad sea plena.
Las habilidades también se secuenciarán. No se puede evaluar continuamente todo.
¿Cómo comprobar que se mejora en comprensión lectora?
La respuesta es muy simple: leyendo en voz alta. Solamente cuando un lector comprende, el auditorio le sigue sin tener el texto delante. Su comprensión irá ligada a la respiración y a los signos de puntuación que marcará asimismo con dicha respiración.
Los ejercicios de lectura en voz alta son imprescindibles desde que se aprende a leer y escribir, desarrollándose en cursos superiores, en los que aumentará la complejidad del texto.
Es un ejercicio que se realiza en los exámenes de solfeo, donde se da al alumno una partitura que desconoce y que debe interpretar cantándola, minutos después de leerla por primera vez. En lectura deberíamos hacer ejercicios como este. Dar un texto unos minutos, dos o tres, dependiendo de su extensión y a renglón seguido leerlo en voz alta.
Todo lo dicho anteriormente está comprobado en el aula; espero simplemente que sirva de orientación. Vamos con tanta prisa que a veces damos por supuesto cosas y actividades que nos parecen elementales y se nos olvida realizarlas. Lo mismo ocurre con el desarrollo de habilidades como la memoria, que puede realizarse a través de algo tan atrayente como el teatro.
En la interpretación teatral se desarrolla no solo la comprensión del texto, sino también la psicomotricidad, la atención, el silencio, la escucha atenta y se profundiza espontáneamente en las emociones y sentimientos. Es una actividad muy completa porque supone hacer un esfuerzo para interpretar realmente lo que dice el texto.
