EXPOSICIONES

HENRI CARTIER-BRESSON WATCH! WHACH! WATCH!

La Fundación Cartier-Bresson preguntó con qué debemos quedarnos de un fotógrafo de fotógrafos cuya obra ha sido analizada hasta la saciedad por generaciones posteriores con el foco sobre su extraordinaria combinación de forma y contenido. El comisario de la exposición, Ulrich Pohlmann subrayó tres aspectos: su condición de “fotógrafo activista”, su deseo de ver el mundo y su concepto de la autoría, como forma de valorar la autenticidad de su mirada.

Pintor, dibujante, cineasta, antropólogo, humanista, fotoperiodista, fotógrafo artístico y retratista, el longevo Henri Cartier-Bresson (Chanteloup-en-Brie, 1908 -Montjustin, 2004) no fue llamado El ojo del siglo XX porque sí.

Observador paciente, con su Leica compacta de 35 milímetros, desarrolló desde el documentalismo hasta fotografías intemporales bajo una técnica y un sentido artístico sin precedentes. Con su talento para capturar el momento decisivo, captó encuentros y situaciones espontáneas, convirtiéndose en uno de los representantes más importantes, no solo de la fotografía callejera, sino de los acontecimientos más trascendentales del siglo XX.

Hijo de una familia de empresarios textiles, Cartier-Bresson comenzó a dibujar desde muy pequeño, hasta que con 18 años se trasladó a París para estudiar en el taller del pintor André Lothe, en un momento en el que el movimiento surrealista estaba en pleno auge.

Desarrolló distintos estilos y abordó multitud de temas. Sus primeras obras, adoptaron las características esenciales del surrealismo y la corriente fotográfica de la Nueva Visión: texturas visuales y fragmentación de sujetos con grandes giros de perspectiva, inspiradas esencialmente en acontecimientos deportivos y manifestaciones o actos políticos.

Dirigió tres documentales sobre la guerra civil española y trabajó como fotorreportero para la prensa comunista francesa, pero en junio de 1940 interrumpe su actividad profesional al ser capturado por las tropas alemanas e internado en el campo de prisioneros de V-A de Ludwigsburg, prisión de la que consigue escapar para retomar de inmediato su actividad como fotógrafo.

Finalizada la guerra, Cartier-Bresson dejó de interesarse por la fotografía surrealista para volcarse en el fotoperiodismo. A través de su icónica agencia Magnum Photos, de la que fue cofundador, predefinió el fotoperiodismo y la fotografía documental con su enfoque humanista y su ojo infalible para la composición, con un estilo caracterizado por el uso del blanco y negro, una composición meticulosa y un respeto por la autenticidad del momento capturado.

Pero sin duda, lo que le catapultó a la fama, fueron sus famosas fotografías callejeras, muchas de ellas en carteles publicitarios y pasquines políticos, una particular mirada que, bajo el lema “pillar la vida en el momento”, situaba a las personas en yuxtaposición con la realidad de su entorno para crear escenas casi surrealistas.

En colaboración con el Bucerius Kunst Forum de Hamburgo y la Fundación Henri Cartier-Bresson de París, la Fundación MAPFRE, en su centro KBr de Barcelona, propone una amplia y profunda aproximación a la singular trayectoria de Cartier-Bresson, desde sus primeras fotografías y obras cinematográficas de influencia surrealista, a sus últimos trabajos centrados en escenas cotidianas, pasando por retratos de conocidos artistas y escritores.

240 copias originales de plata en gelatina -el autor prohibió que pudieran hacerse copias de sus imágenes tras su muerte- y una cuidada selección de publicaciones de revistas y libros divididas en diez apartados cronológicos y temáticos de los que de cada uno ellos podría escribirse un artículo: Nueva Visión y surrealismo, Horas Oscuras, instantes luminosos. Primeros reportajes políticos y testimonios de la guerra, India y China. Sociedades en transición, Comunismo y humanismo. En tiempos de guerra fría, América in passing, Hombre y máquina. Fotografías de trabajo industrial, Rituales de poder. Manifestaciones, Mundos urbanos. Fotografías callejeras, Retratos. Humanismo en el arte de disparar fotos y Reportajes de viaje.

El catálogo que acompaña la exposición reproduce todas las imágenes expuestas. Además, incluye varios ensayos de su comisario, que desgrana la vida y la obra de Cartier-Bresson en relación con su contexto histórico y social.