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LOS MUNDOS DE ALICIA

(Soñar el país de las maravillas)

Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll es no de los libros más conocidos en el mundo, se publicó en 1866 y se ha traducido a más de 170 idiomas. Forma parte del imaginario de casi todos y es un fenómeno cultural en alza. Pero ¿cuántos han leído realmente la obra original en versión íntegra? ¿Y Alicia a través del espejo? Si no lo habéis hecho, espero que este artículo os anime a hacerlo.

Es de todos sabido que Carroll escribió esta historia después de inventársela para entretener una tarde a las hermanas Liddell, la segunda de ellas era Alicia, de ocho años. Por tanto, la intencionalidad del autor está clara, era un texto para niños. Mejor dicho, fue un relato oral que sólo escribió para dar gusto a la pequeña Alicia. Nunca pensó tener éxito literario, cuyos beneficios en este caso fueron para las hermanas Liddell. Mucho menos pensaría tener influencia literaria y de pensamiento en el futuro.

El Nonsense

Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo, llevan a la cumbre al Nonsense o disparate. Género específicamente infantil, precursor del surrealismo y del absurdo. Esta influencia se ve muy bien en la Exposición Los mundos de Alicia (Soñar el País de las Maravillas), creada por el Victoria & Albert Museum y producida por la Fundación La Caixa, actualmente en el Caixa Fórum de Madrid. “Reúne obras de Salvador Dalí, Max Ernst, Paula Rego, Paul Whitehead, Tim Rollins & K.O.S /…/ En total, se incluyen 283 piezas, entre libros, objetos, obras de arte y montajes audiovisuales.” (Antonio Vila Bertrán, Director general de la Fundación La Caixa, en el Catálogo de la exposición).

”Son muchas las grandes figuras de las artes creativas que se han acercado a Alicia. Con sus poderosos temas (desde la identidad infantil y la psicología del desarrollo hasta la naturaleza de la justicia y el significado del tiempo), el País de las Maravillas puede encontrarse en cualquier lugar al que lleve la imaginación. La curiosidad creativa y la intrépida independencia de Alicia son rasgos a los que todos podemos aspirar” … (Tristam Hunt, Director del Victoria & Albert Museum, en el Catálogo de la exposición).

La característica principal de Alicia es la curiosidad, propia de los niños. Curiosidad que sólo se satisface preguntando. Alicia desafía la lógica con sus preguntas y obtiene respuestas disparatadas que la obligan a seguir caminando y a encontrar su lugar en el absurdo que la rodea. Carroll trata los diversos temas que encierra su obra por medio de extraordinarios juegos de palabras que hacen realmente difícil la traducción de esta obra. Es muy interesante el artículo de Juan Gabriel López Guix, Traducir Alicia en pp. 171-182 del Catálogo de la exposición.

El autor

Lewis Carroll, seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson, (1832-1898) fue estudiante y profesor en el Christ Church de Oxford. Era un matemático pionero de la fotografía, ilustrador y escritor. Un victoriano polifacético que sentía fascinación por los temas de historia natural, ciencia y exploración que se desarrollaban en la época. El libro fue aplaudido desde el principio, tanto el texto como las famosas ilustraciones de Tenniel, que trabajó codo a codo con el autor, leyendo el texto en voz alta e introduciendo las ilustraciones, que cambiaban con nuevas lecturas. Las partes más recordadas del libro son los poemas sinsentido que parodian poemas ingleses conocidos. Asomarse al texto en versión original merece la pena.

La obra y adaptaciones

Aunque el libro de Carroll no fue el primero del género Nonsense sin embargo, consolidó esta tradición que abarca desde Winnie-the-Pooh de A. A. Milne hasta Rolad Dalh.

Alicia en el País de las Maravillas es una metáfora del hecho de crecer y encontrarse a sí mismo. Alicia es el paradigma de la curiosidad, que quiere conocer nuevos espacios y personajes. Se debate con el tiempo y vive su aventura en un mundo onírico que habla de la necesidad de evasión que puede consolidarse con los sueños y ensoñaciones. Para crecer vive sus aventuras en soledad y así tiene que superar los obstáculos que se presentan. Otros temas que trata son la locura, la muerte y la vida, dos caras inseparables de una moneda.

Desde que se publicó, el libro ha despertado el interés de dramaturgos, guionistas y compositores, así como de escritores, escultores y políticos que han visto en ella la crítica aguda a la sociedad y sus gobernantes.

La primera obra teatral de Alicia en el País de las Maravillas se estrenó en el Teatro Príncipe de Gales de Londres en 1886 y su primera adaptación cinematográfica fue un corto mudo en blanco y negro en 1903.  En 1931 se estrenó la primera adaptación sonora de Alicia en el cine. Con motivo del Centenario de Carroll, en 1932 Alice Liddell recibió un título honorífico de la Universidad de Columbia. Aquella película no tuvo mucho éxito y Paramount enseguida hizo una nueva adaptación.

En 1933 Los estudios de Walt Disney se pusieron en marcha para adaptar la obra. En 1939 pararon a causa de la II Guerra Mundial. La obra se finalizó en 1951 y en ella habían participado Adolf Huxley y Salvador Dalí, cuya influencia se destaca en la producción final.

Las adaptaciones musicales se suceden en las décadas siguientes. La versión cinematográfica de Tim Burton (2010) es la que guardan en la retina los jóvenes. Lo importante en todos los casos es responder a la pregunta de Alicia ¿Quién soy?

Alicia y su influencia en el Arte

La influencia de Alicia en el Surrealismo fue poderosa hasta el punto de ser citada por André Breton en repetidas ocasiones. Esta influencia en la que la imaginación se desborda y da cauce al disparate propio de la ensoñación, se mantiene durante las décadas posteriores, destacando las pinturas de Edward Burra, Max Ernst, Dorothea Tanning y Leonora Carrington en los años 30 y 40.

La década de los 60, caracterizada por la experimentación y la revolución contracultural, sigue la influencia del Surrealismo y la editorial Random House encargó a Dalí la ilustración de una nueva edición de Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, publicado en 1969. A finales de los 60 Ralph Steadman da un giro y reinterpreta Alicia para un público contemporáneo y Peter Blake, padrino del Arte Pop, recrea una Alicia moderna arraigada en la cultura inglesa.

Los artistas psicodélicos del Reino Unido y Estados Unidos de los 60 también fijaron su atención en Alicia. Su percepción llama la atención en la exposición, así como los carteles pop.  En el mundo de la música John Lennon reconoce la influencia de Alicia en I Am the Walrus, éxito de 1967 y señala su afición por la literatura nonsense y el sentido del humor que contiene. Esta década imaginó la revolución digital que proporcionaría un nuevo País de las Maravillas.

Alicia a partir de los años 80

El personaje de Carroll, que pone en entredicho la percepción, se convirtió en fuente de inspiración para la elaboración de videojuegos. En los años 90 se lanzan las primeras gafas de realidad virtual, cuestión que conecta con el viaje de Alicia al otro lado del espejo. A los interesados en estos temas les invito a leer el artículo de Kate Bailey, comisaria de la exposición, en el catálogo de la misma, todo él interesantísimo. Su artículo titulado Reimaginar Alicia contiene un apartado que es Alicia cuántica y los países de las maravillas digitales (pp. 122-126), donde además, se señala la influencia de Alicia en el mundo de la ciencia.

Como vemos el tema de Alicia es inabarcable y muy extenso. Llama la atención en la exposición la influencia de Alicia en la moda. Puede verse cómo va cambiando la percepción del personaje con el paso del tiempo y se descubre que Alicia es fuente de inspiración para numerosos diseñadores del siglo XXI. La fiebre por Alicia es especialmente potente en Japón. Hay que señalar que Alicia a través del espejo se tradujo al japonés en 1899, antes que Alicia en el País de las Maravillas.

“En la actualidad, una generación joven ve a Alicia como una muchacha que tiene el mundo ante sí y está dispuesta a lanzarse a la vida. La Alicia de Carroll rechaza la realidad del entorno con su madre y con su hermana, y sueña con un mundo independiente. Tiene la capacidad de cambiarse a sí misma a lo largo de su viaje, y acaba por descubrir un lugar en el que “se convierte en reina”, y posee conocimiento, poder y autoridad”. (Kate Bailey: Reimaginar Alicia (Alicia como identidad, p.131) en catálogo de la exposición: Los mundos de Alicia, Fundación La Caixa-V&A).