MÚSICA

MEMPHIS. LA CIUDAD QUE VIO NACER LA LEYENDA DE ELVIS PRESLEY

Memphis, en el estado de Tennessee, ha sido una ciudad clave en la historia de los Estados Unidos. Su estratégica localización a orillas del río Mississippi la convirtió, en el siglo XIX, en un importante centro comercial de materias primas, especialmente de algodón, que llegaba al puerto desde las plantaciones circundantes para ser transportadas en barcos de vapor hacia las ciudades del norte. La intensa actividad portuaria impulsó el comercio de esclavos, con consecuencias que marcaron profundamente a la ciudad, pues aunque la esclavitud fue abolida, las tensiones raciales permanecieron siempre muy latentes entre sus habitantes.

Incidentes como la masacre de 1866, perpetrada contra la comunidad negra y que derivó en la aprobación de la Decimocuarta Enmienda, o el asesinato de Martin Luther King Jr., un siglo más tarde, que precipitó la aprobación de la nueva Ley de los Derechos Civiles, son solo algunos de los acontecimientos que cambiaron el rumbo de la historia.

La segregación y la violencia racial influyeron notablemente en la población afroamericana, que canalizó su frustración a través de la música. El blues y el gospel surgieron no solo como una catarsis frente al sufrimiento, sino también como un signo de identidad y orgullo comunitario.

Hablar de Memphis es hablar de música. Considerada la cuna del blues y el rock and roll, visitar la ciudad es recorrer los escenarios donde se gestó la revolución musical más importante del siglo XX, con figuras de la talla de B.B. King, Johnny Cash o la mítica Aretha Franklin, artistas que no solo influyeron en la cultura estadounidense, sino que también redefinieron la música a nivel mundial. Pero, por encima de todo, hablar de Memphis, es adentrarse en los escenarios que moldearon al Rey del Rock. Aunque nacido en Tupelo, fue en las calles de Memphis, donde el joven Elvis encontró la inspiración para crear un estilo único, alimentado por las raíces afroamericanas del gospel de las iglesias, el country sureño y el blues de sus clubes, al que sumó su desbordante energía y una voz capaz de traspasar fronteras.

Cada rincón respira su legado, desde su primer concierto remunerado en el Overton Park Shell hasta la grabación de su primer sencillo en 1954, That’s All Right en el Sun Studio, bajo la producción de Sam Phillips. El lanzamiento del disco está considerado el inicio de la carrera discográfica de Elvis Presley y uno de los momentos clave en el nacimiento del rock and roll.

En la actualidad, el estudio de grabación puede visitarse a través de una visita guiada en la que se relatan anécdotas sobre las grabaciones de Elvis, B.B. King, Johnny Cash y otros artistas. También es posible ver la cabina de control, los micrófonos y los equipos utilizados en los años 50, así como instrumentos, imágenes, fotografías y documentos de todos los artistas que trabajaron allí.

Pero, sin lugar a dudas, en Beale Street, el epicentro cultural de la comunidad afroamericana desde el siglo XIX, fue donde Elvis Presley encontró una fuente inagotable de inspiración. Figuras de la talla de W. C. Handy, conocido como el Padre del Blues, B.B.King, Muddy Waters y Louis Armstrong tocaron en sus clubes durante la década de 1930 a 1940. Aunque Elvis no llegó a actuar allí, su presencia en la ciudad y su conexión con la música local fueron determinantes para su evolución artística.

Hoy en día, Beale Street sigue siendo un lugar referente para los amantes de la música. De día, sus murales y tiendas cuentan la historia del blues; de noche, sus clubes y bares laten con música en vivo.

Otro de los lugares emblemáticos en la carrera de Elvis Presley es el histórico Hotel Peabody, donde, en un ala del segundo piso, se exhiben numerosos objetos vinculados al artista. Destaca el contrato original que su padre firmó con la RCA por 35.000 dólares.

Elvis tenía 20 años cuando la compañía compró los derechos del músico a Sun Recordsy la carta mecanografiada de una gratificación adicional con el membrete del hotel en la que aparece la firma de su agente: el Coronel Tom Parker. En el lobby  del hotel también se encuentra Lansky Brothers, la sastrería fundada en 1946 por los hermanos Lansky, célebre en el mundo entero por ser el lugar donde Elvis empezó a definir su inconfundible estilo. Bernard Lansky, conocido como Clothier to the King, vistió a Elvis hasta el final de sus días. La sastrería, ubicada originariamente en Beale Street, fue trasladada al hotel en 1981 y, tras el fallecimiento de Bernard en 2012, continúa en manos de su familia.

Memphis no solo fue la ciudad donde Elvis lanzó su carrera, sino también el lugar donde construyó su hogar eterno. Graceland, la icónica mansión que el artista convirtió en su refugio personal es hoy un museo abierto al público, donde millones de admiradores pueden recorrer las habitaciones tal como él las dejó, contemplar sus trajes y automóviles, y rendir homenaje en el jardín donde descansa junto a su familia. Después de la Casa Blanca, es el segundo lugar más visitado de los Estados Unidos, sin duda, una parada obligada para todo amante de la música.

Además de los múltiples escenarios vinculados al artista, la ciudad ofrece otros lugares imprescindibles cómo el Memphis Rock’n’ Soul Museum, que narra como la ciudad se convirtió en el epicentro cultural, o el Stax Museum of American Soul Music, el sello discográfico que marcó la historia del soul, lanzando a la fama a músicos como Otis Redding, Isaac Hayes y Booker T. & the MG’s.

Visitar Memphis es mucho más que hacer turismo: es sumergirse en el corazón de una cultura que cambió el mundo. Para Elvis, esta ciudad no solo fue el punto de partida de su camino hacia la fama, sino también el lugar que alimentó sus sueños y lo transformó en un icono cultural que marcó para siempre la historia de la música.