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PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS. PREMIAR LO QUE AUN NOS SALVA

¿Cuándo llegará el tiempo de vendimiar los sueños?”, se pregunta Serrat sobre el escenario del Teatro Campoamor. Y rompe a cantar Aquellas pequeñas cosas, “las que nos acechan tras la puerta, nos sonríen tristes y nos hacen llorar cuando nadie nos ve”.

Pequeñas, grandes cosas, como su voz, a punto de jubilarse, y el violín de Úrsula Amargós que, en la ceremonia de los Princesa de Asturias del año pasado nos hicieron llorar cuando todas las cámaras de la transmisión del acto nos veían. ¿Para qué ocultar esa tremenda emoción? Si tuviera que elegir un único momento de las cuarenta y cinco ediciones que los galardones cumplen este año sería este, Serrat, premio de las Artes 2024, dueño de un escenario en el que se han vendimiado muchos sueños.

Afortunadamente no hay por qué quedarse en un único momentazo del álbum de fotos histórico y emocional de estos Premios. En la primera edición, en 1981, el entonces Príncipe de Asturias, que tenía 13 años, dijo sus primeras palabras en público. También la Princesa Leonor pronunció en este escenario su primer discurso oficial, en octubre de 2019. En el Campoamor hemos visto a la selección de rugby de Nueva Zelanda, premio al Deporte 2017, bailar la danza tribal maorí, la Haka; hemos sido testigos de la emoción de la Reina Letizia cuando acudió, en 2004, recién casada con el Príncipe Felipe después de haber cubierto como periodista la ceremonia o el beso que le dio en 2014 cuando él que acababa de llegar al trono se equivocó al convocar los premios.

En este teatro Leonard Cohen desveló que fue un guitarrista español quien le enseñó los primeros seis acordes de guitarra, pauta de sonido de muchas canciones flamencas y también de su música y, Stephen Hawking recordó que “la Humanidad es tan insignificante si la comparamos con el universo, que el hecho de ser un minusválido no tiene mucha importancia cósmica”. En 2023 Meryl Streep nos miró directamente a los ojos para decirnos que “en este mundo cada vez más hostil y volátil, lo importante es escuchar”.

Y el año pasado la poeta rumana Ana Blandiana volvió a preguntarse si puede la poesía salvar al mundo. “Mi respuesta, dijo, viene avalada por hechos asombrosos. Por increíble que parezca, durante las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado, en las cárceles comunistas de Rumanía se produjo una auténtica resistencia a través de la poesía. A falta de lápiz y papel todo poema necesitaba para su existencia de tres personas: la que lo componía, la que lo memorizaba y la que lo transmitía a través del alfabeto morse, y a pesar de estas precarias circunstancias se compusieron miles de poemas que consiguieron pasar de celda en celda y de prisión en prisión”.

No se puede negar que la entrega de los premios ha logrado el objetivo que se propuso el periodista asturiano que los ideó, Graciano García: vincular la institución del Principado al título Príncipe de Asturias. Su símbolo serían los premios. El propio Graciano ha contado que el proyecto tomó forma una tarde en Oviedo, cuando el azar le reunió con el entonces secretario de la Casa del Rey, el general Sabino Fernández Campo, también asturiano. La Fundación se constituyó en Oviedo el 24 de septiembre de 1980. 45 años después el nombre de estos galardones ha colocado a Asturias en los titulares de todo el mundo. La Unesco los declaró de “excepcional aportación al Patrimonio Cultural de la Humanidad”. Incluso hay candidatos a los que se presenta porque se consideran una antesala de los Nobel.

¿Quiénes son los ocho elegidos entre las 354 candidaturas procedentes de 60 nacionalidades presentadas en esta edición?

Eduardo Mendoza. Letras. Escribir como si fueras feliz.

“He hecho lo que más me gustaba en el mundo: escribir y hacer el vago”, confesó el escritor cuando le comunicaron que había ganado el Princesa de Asturias, precisamente al cumplirse los 50 años de la publicación de su ópera prima, La verdad sobre el caso Savolta. Fue el libro del año, emblema de la Transición.

Le siguió El misterio de la cripta embrujada, escrita en tres semanas y protagonizada por un seudodetective que se ha escapado del manicomio y que ha resuelto casos en otras cinco novelas. Le ha dado a Barcelona su calificativo más hermoso, Ciudad de los prodigios y con su Sin noticias de Gurb, el libro favorito de los lectores, este maestro de la ironía ha enseñado a leer a varias generaciones. En el acta del Premio el jurado reconoce al escritor como “un proveedor de felicidad para los lectores.”

“El humor lo impregna todo y todo lo transforma”, dijo en su discurso cuando recibió el Premio Cervantes en 2017. Ese discurso fue su manifiesto literario y sus palabras en la ceremonia del 24 de octubre cuando le entreguen la escultura de Miró, símbolo del triunfo de los valores humanos, podrían ser las mismas: “la literatura puede rescatar vidas sombrías y redimir actos terribles; inversamente, actos terribles y vidas degradadas pueden rescatar a la literatura insuflándole una vida que, de no poseerla, la convertiría en letra muerta”.

Tiene 82 años y no se piensa jubilar.

Byung-Chul Han. Comunicación y Humanidades. Vivir lento a la velocidad del pensamiento.

A este filósofo, surcoreano de nacimiento, alemán de educación, doctor por la Universidad de Múnich con una tesis sobre Heidegger, lo que le hace feliz es “observar a la gente viendo sus pantallas”. A él no le gustan nada. El jurado lo ha distinguido por “su brillantez para interpretar los retos de la sociedad tecnológica”, pero Han ni siquiera tiene redes sociales. Asegura que “el móvil es un instrumento de dominación” y que debemos estar alerta porque “estamos perdiendo el mundo.”

Dio la campanada en 2010 con La sociedad del cansancio y se convirtió en una estrella del pensamiento. Dice que tan solo escribe tres o cuatro líneas al día porque es un holgazán y porque le gusta cultivar la lentitud al igual que las flores de su jardín o tocar a Bach, pero su pensamiento vuela y esas líneas se han convertido en 30 libros, la mayoría best sellers como La expulsión de lo distinto, La sociedad de la transparencia, El aroma del tiempo: un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse o La tonalidad del pensamiento.

Tiene imagen de estrella del rock. Se ha convertido al catolicismo. Lee diccionarios etimológicos y habla con Simone Weil, aunque lleve más de 80 años muerta. Cuando agradezca en el escenario el galardón nos dirá que no tengamos miedo, que los políticos lo utilizan como arma y que cultivemos la esperanza.

Graciela Iturbide. Artes. El instante perfecto.

Para conocer a esta mágica fotógrafa mexicana, con sangre española, he ido a ver la exposición sobre su obra organizada este verano en la Casa de México de España. Se titula Habla la luz y es que sus imágenes, en blanco y negro, son luz que habla. Sus instantes perfectos documentan rituales, paisajes y formas de vida. Son poesía visual cargada de símbolos. Entre las imágenes seleccionadas, las emblemáticas Nuestra señora de las iguanas y La mujer ángel. Esta última me corta el aliento. Se trata de una mujer que camina por un desierto con un magnetofón. Es su foto favorita. Cuenta ella que se la regaló Sonora. Le gusta porque “nunca se dio cuenta de que la hizo hasta que vio los contactos”. No recordaba haberla sacado. Dice que son situaciones que vive y fotografía. La imagen la descubre después.

Tiene 83 años y su deseo más grande es “fotografiar hasta el último día de su vida, porque es su forma de entender el mundo, sus instantes y su cultura”.

Douglas Massey. Ciencias Sociales. El retratista de la migración.

Durante más de cuatro décadas este sociólogo ha desentrañado los mecanismos que perpetúan la pobreza, la segregación racial y los flujos migratorios entre América Latina y Estados Unidos. Cofundó de Mexican Migration Project, una de las bases de datos más completas del mundo sobre esa migración. Combina encuestas, trabajo de campo y registros oficiales para seguir la pista a miles de familias migrantes a lo largo de varias generaciones. Sus estudios han demostrado que los flujos migratorios no responden únicamente a factores económicos, sino que se ven impulsados por redes sociales, políticas fallidas y dinámicas estructurales que son difíciles de revertir. Afirma que ”muchas de las políticas destinadas a detener la inmigración indocumentada no solo han fracasado, sino que han impedido que los migrantes regresen a sus países de origen”. Así el endurecimiento de la frontera estadounidense ha convertido una migración estacional en una inmigración permanente. Para él las deportaciones masivas de Trump son un suicido económico. Y, sin duda en el escenario ovetense no se morderá la lengua en su crítica.

Mary-Claire King. Investigación Científica y Técnica. La genética al servicio de la Humanidad.

Hace un par de años una amiga mía se sometió a una doble mastectomía preventiva. Le habían descubierto que tenía el gen del cáncer, una mutación en el gen BRCA1 (Breast Cancer 1). Esa operación le salvó la vida: su madre y su hermana habían fallecido por un cáncer de pecho. Detrás del hallazgo de esta mutación, que revolucionó el tratamiento del cáncer al demostrar que puede ser hereditario, está la estadounidense Mary-Claire King, matemática que se enamoró de la genética durante su doctorado sobre la evolución molecular humana y en el que descubrió que los seres humanos y los chimpancés somos genéticamente idénticos en un 99.

Además de su labor científica, King ha sido una incansable defensora de la justicia social. En 1984 puso sus conocimientos genéticos al servicio de los derechos humanos y ayudó a las Abuelas de la Plaza de Mayo, en Argentina, a identificar a sus nietos desaparecidos durante la dictadura 1976-1983:  logró establecer el parentesco en ausencia de la generación de los padres gracias al llamado índice de abuelidad que ha permitido localizar a más de cien. Así abrió camino en el uso de herramientas genómicas para investigar violaciones a los derechos humanos.

El laboratorio es su vida. En una ocasión le preguntaron qué haría si no fuera una científica. “Abriría una guardería para los hijos de mi equipo en la que los niños aprendieran a resolver problemas mientras sus padres realizan experimentos”, respondió.

Serena Williams. Deportes. Lucha e inspiración.

Su vida es de película, El método Williams, que cuenta el sueño cumplido de su padre por convertir a sus hijas en campeonas. Tenían todo en contra: ¿quién iba a apostar por ellas viviendo en Compton, hogar de pandilleros muy peligrosos? ¿En una casa humilde? ¿Con un deporte para blancos ricos? ”Vas a ser la mejor jugadora de la historia, le dice su padre en un momento de la película. ¿Sabes por qué lo sé? Porque está en mi plan”. 73 títulos; 4 medallas de oro; 16 dobles Slams; 23 Gran Slams después, se ha cumplido ese plan. “Ganar es una droga dura. Cada vez que gano quiero volver a hacerlo”, confiesa al inicio de su biopic In the Arena. “Soy diferente de aspecto. Juego diferente. Necesitaba ser diferente. Quería ser recordada como una luchadora y como una fuente de inspiración”. Fue el mensaje de su padre: ser número uno, genial; luchar por las futuras generaciones, mejor. “Os recordarán, le aseguró y dirán: si ellas pudieron, nosotros también”.

Hace tres años decidió retirarse. Jugó su último partido contra la australiana Tomljanovic. Ahora entrena, es empresaria, vive con su familia en una granja y comen de lo que cultivan y crían: pollos, abejas, tomates, cereales y frutos rojos.

Tiene 43 años y a veces echa de menos la competición. En el escenario del Campoamor podría repetir una de sus frases favoritas: si lo crees, ocurrirá. ¿Anunciará su regreso?

Museo Nacional de Antropología de México. Concordia. El Santuario mexicano.

Construido en el corazón del Bosque de Chapultepec, el mayor parque urbano de la Ciudad de México, cumple este año dos siglos. Premiado por ser “espacio de reflexión sobre la herencia indígena de la nación mexicana, uno de los museos más importantes de Latinoamérica y un referente en el estudio de la humanidad”, desmonta la creencia de que los pueblos indios eran ignorantes. Su concepto del cero y calendario solar muestran su genio. Sus 15.000 metros cuadrados de exposición son mucho más que una galería de artefactos antiguos: son un tesoro lleno de misterios, símbolos ocultos y datos sorprendentes que cautivan. Un lugar en el que se percibe el pasado riquísimo de México.

Mario Draghi. Cooperación Internacional. El hombre que salvó el euro.

“Haré todo lo que haga falta para salvar el euro”, dijo Mario Draghi en 2012 como presidente del Banco Central Europeo. Whatever it takes, afirmó exactamente. Fue su alea jacta est. El euro estaba en almoneda y muchos apostaban contra la supervivencia de la moneda única. Esas tres palabras, las más eficaces en la historia de los Bancos Centrales, la salvaron. El jurado ha premiado a este economista italiano por su firme compromiso con Europa. Cuando se supo que era candidato a la presidencia del BCE, el diario alemán Bild tituló. “Mamma mia!: para un italiano la inflación es algo tan normal como el tomate sobre los espaguetis”. Ahora se le conoce como “Súper Mario”. Serio, templado, intentó presidir un gobierno de unidad nacional en su país. Hizo malabarismos y no pudo poner de acuerdo al mosaico de partidos. Dimitió. Hace dos años Europa le pidió un informe que la volviese a salvar. Crecer juntos fue su receta. Al recibir el premio podría repetir sus palabras de hace unos días: “Europa se ha impuesto a sí misma los aranceles. Es necesario un cambio radical”.

Son ocho nombres que, desde sus distintos campos de trabajo (Arte, Ciencias, Cultura, Deporte…) han transformado el mundo. El escenario del Campoamor, parafraseando a Juan Mayorga cuando recogió su Premio a las Letras en 2022, es su espacio infinito: en él cabe el mundo. Y cabemos todos porque nos harán sentir que el Esfuerzo, el Conocimiento y la Inteligencia sí merecen la pena.