ACTUALIDAD

TERREMOTO RELIGIOSO

Actualidad en el mundo católico

¿Qué está pasando en las altas esferas del mundo cristiano? Utilizo este último término porque los acontecimientos que hemos vivido en las semanas finales de octubre y comienzos de noviembre (con antecedentes aún más antiguos), estimo que están conmoviendo áreas de dos de las más significativas confesiones del mundo cristiano que han tenido un enfrentamiento histórico más agudo: la católica y la anglicana. La relevancia y profundidad de estos hechos es tal que bien merece calificarlos con el término que designa a uno de los dos fenómenos más decisivos del mundo físico, el de terremoto. Algo de magnitud excepcional está sucediendo en las relaciones entre la Confesión anglicana y la Iglesia católica.

Anticatolicismo (papismo) y antianglicanismo

La génesis de la fobia antipapista en el mundo religioso inglés, que se prolonga hasta nuestros días y llegó a privar de derechos civiles a los católicos ingleses, tuvo fuerte repercusión en la España de los Austrias. Este sentimiento perdura hasta hoy, como puede observarse en los acerados comentarios aparecidos en internet ante el acto de oración ecuménica católico-anglicano celebrado en la Capilla Sixtina. Hay en el mismo un fuerte sentimiento de rechazo y desprecio hacia todo intento de acercamiento entre ambas confesiones, que, en realidad, tienen análogo fondo cristiano.

Una visita de alcance histórico

Pero, aparte de esta antipatía entre españoles e ingleses, los acontecimientos sucedidos en estas últimas semanas, nos llevan a traer a primer plano de atención la trascendental situación católico-anglicana, de alcance realmente intereclesial, ecuménico.

La serie de hechos más relevante, por su trascendencia histórica y religiosa, tuvo lugar el 23 del pasado mes de octubre en la romana Ciudad del Vaticano, como parte de la visita de Estado de los reyes ingleses Carlos III y Camila. No fue un acto de cortesía, aprovechando una hipotética visita oficial a Italia, sino un específico desplazamiento de los monarcas británicos a la Ciudad del Vaticano, cabeza de la Iglesia Católica, para encontrarse con su máxima autoridad, el Pontífice León XIV.

Tres fueron los actos desarrollados ese día: una entrevista en el despacho oficial del Papa, una visita a la Basílica papal de San Pablo Extramuros, con actos del mayor nivel eclesial; y, por la tarde, lo más sonado: un acto de oración ecuménica en la Capilla Sixtina de la Basílica de San Pedro. Comentemos cada uno de estos actos, singular cada cual por su relevancia en las relaciones intereclesiales católico-anglicanas.

1. Entrevista privada oficial Tuvo lugar en el despacho del Papa tras los actos protocolarios de la recepción y fotos. De qué se trató no se ha comunicado nada oficialmente, pero no cabe duda de que se abordaron cuestiones relacionadas con la situación de ambas iglesias. No olvidemos que el rey de Inglaterra, desde la ruptura por Enrique VIII, es el Jefe de la Comunión Anglicana.

La separación católico-anglicana se ha prolongado 500 años, hasta hoy, aunque movimientos ecuménicos derivados de la actitud católica posterior al Concilio Vaticano II, han conducido a un progresivo acercamiento entre ambas iglesias, si bien el anglicanismo sigue repudiando a la Iglesia Católica como la auténtica de Jesucristo y rechaza la autoridad del Papa romano como suprema referencia en la interpretación de la Sagrada Escritura, tal como sostiene el luteranismo desde su origen.

2. Acto en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma El rey Carlos III, cofrade real.

Muy significativo, por su trascendencia y antigua raíz histórica, supuso la visita real a la basílica papal de San Pablo Extramuros. El rey Carlos III del Reino Unido de Inglaterra accedió a esta basílica, él solo, además de la presencia, aparte, de su esposa Camila.

El rey Carlos III de Inglaterra fue designado cofrade real en dicha Basílica, de la que, hasta la ruptura de Inglaterra con Roma por Enrique VIII, la corona británica era protectora, y así en su escudo de armas figuran las insignias de la Orden de la Jarretera. Sentado en un trono central situado en el presbiterio, en cuyo respaldo se leía la frase Ut unum sint (Que sean uno), recibió el documento con el título, se rezó un Padrenuestro por la unión de las iglesias cristianas y se leyeron textos del gran converso católico inglés, cardenal San John Henry Newman, figura protagonista de los actos del día 1 de noviembre, de los que también nos ocupamos.

El monarca inglés fue recibido y acompañado por el presbítero del templo, cardenal James Harvey, y por el abad de la comunidad benedictina que mantiene el culto de la basílica, dom Donato Ogliari. Estuvo presente, además, el arzobispo anglicano de York, Stephen Cottell. La reina Camila se entrevistó, aparte, con diez monjes de la Comunidad de la basílica.

3. Acto ecuménico de oración en la Capilla Sixtina

Mas el acontecimiento estrella de la histórica jornada tuvo lugar en la tarde del mismo día 23. Se celebró un acto ecuménico de oración por la conservación de la naturaleza como obra de Dios y con la intención de estrechar lazos entre la Iglesia católica y la Confesión anglicana.

Tras la ubicación de los monarcas ingleses en sillones situados en el presbiterio, entró el papa León y ocupó el trono central del mismo espacio. La Capilla estaba totalmente ocupada por cardenales, monseñores e invitados de ambas iglesias.

Segunda serie de actos relevantes: honor máximo a san John Henry Newman, converso y cardenal

He calificado a la persona de Newman como desconocida, porque así lo estimo respecto a España. Ahora algo más se conocerá tras el relieve que el papa León XIV le ha dado. La mañana del pasado día 1 de noviembre fue testigo de un excepcional acontecimiento, por su enorme relevancia eclesial: la eminentísima figura del converso inglés San John Henry Newman fue objeto de muy singulares distinciones. El ilustre intelectual y cardenal ya estaba beatificado el 19 de septiembre de 2010 en la sede del Oratorio de San Felipe Neri, de Birminghan, fundado por el mismo converso, y lo fue durante la importante visita oficial del papa Benedicto XVI a Inglaterra, un paso destacado en las relaciones católico-anglicanas. Y su canonización fue hecha por el papa Francisco, en Roma, el 13 de octubre de 2019.

Mas en esta ocasión se dieron, por parte del papa actual, dos nombramientos de altura excepcional para el mismo Newman: fue designado Doctor de la Iglesia Católica y copatrono de las instituciones educativas de la misma junto a Santo Tomás de Aquino. El primer título se esperaba, pues había sido anunciado por el mismo Santo Padre; pero lo que resultó una auténtica sorpresa fue la segunda designación, que implica, junto al doctorado, elevar al santo cardenal inglés a la máxima altura de las figuras de la Santa Iglesia, al convertirlo en una clave del magisterio católico. Y es que Newman constituye una referencia decisiva en este tiempo de confusión y negación de las verdades fundamentales de la fe, además de reconocérsele el papel preeminente de su privilegiada inteligencia en el panorama intelectual del mundo occidental. Su obra escrita, de ingente cantidad, es fruto de su capacidad para cuestionarse los temas de mayor relevancia, no sólo religiosos, sino humanísticos en general. En especial, su más personal escrito, la Apología, pro vita súa, es un repaso a las cuestiones religiosos fundamentales de la fe.

Es emocionante la confesión de Newman de cómo accedió a la fe católica, con qué serenidad la lectura de los Santos Padres antiguos, con San Agustín a la cabeza, lo llevaron desde Londres a Roma. En este detalle recuerda la confesión de otro ilustre converso, el judío Israel Zolli, Gran Rabino de Roma durante la segunda Guerra Mundial, quien tomó en su bautismo, en febrero de 1945, el nombre de Eugenio en honor del papa Pío XII. Zolli confiesa en su libro, de título español Mi encuentro con Cristo (1ª, Rialp, Madrid, 1052) que la serena lectura y meditación del Nuevo Testamento le condujo suavemente a la convicción de que en la Iglesia católica estaba la verdad y la auténtica religión querida por Jesucristo. Similar talante expresa Newman en sus páginas autobiográficas.

Sintesis biográfica

Para su mejor conocimiento y por su densa trayectoria vital y espiritual, aportamos una esquemática síntesis biográfica de esta insigne personalidad, que abarca casi todo el siglo XIX.

San John Henry Newman nació en Londres en 1801. A los quince años sufrió una crisis espiritual que le llevó a dedicarse más al mundo del espíritu. Su vida universitaria y docente es del mayor relieve: estudió en el Trinity College de Oxford, con beca, y donde se graduó en 1822. A partir de este año se intensifica su talante espiritual y decidió optar por el ministerio clerical, de modo que se ordenó sacerdote anglicano en 1824 y adquirió creciente fama como predicador y escritor.

Su intensa búsqueda de la verdad y su atención al dictado de su conciencia le indujeron a profundizar en la fe, pero con una búsqueda de la autenticidad religiosa. En unión de otros intelectuales anglicanos, fundó el Movimiento de Oxford, con la intención de buscar la renovación de la Iglesia anglicana inspirándose en su antigua vinculación al catolicismo, actividad que supuso un gran impacto en la Inglaterra victoriana. Con este grupo se retiró a una pequeña finca, Littlemore, en régimen de reflexión casi monacal.

Su conversión al catolicismo y pasos siguientes

Insatisfecho Newman con las incongruencias que advertía en el anglicanismo, que estimó más como una iglesia nacional que como una auténtica confesión cristiana, se dedicó a estudiar a fondo a los Santos Padres de la antigüedad, actitud que le convenció de que la verdadera Iglesia fundada por Cristo estaba en el catolicismo romano. Así, en 1845, abrazó la fe católica, lo que supuso un gran esfuerzo personal, pues todo el mundo anglicano al que pertenecía se le puso enfrente y lo llegaron a calificar de traidor.

Última época. Nombrado cardenal, canonizado y designado Doctor de la Iglesia Católica

Newman, visitó Roma y fue ordenado sacerdote católico en 1847. En este viaje conoció los oratorios de San Felipe Neri, y, a su regreso a Inglaterra, fundó dos, en Birminghan y Londres. Fruto también de su actividad apostólica fue la fundación, en 1854, de la Universidad Católica de Dublín, en Irlanda, de la que fue el primer rector hasta 1858. El resto de su vida lo pasó en el Oratorio de Birminghan, con especial dedicación a los pobres e inmigrantes. En esta época escribió su obra más personal, la Apología Pro Vita Sua, en defensa de sus ideas y su conversión. Por su incansable entrega y prestigio, el papa León XIII lo nombró cardenal en 1879. Falleció en su residencia del Oratorio de Birminghan el 11 de agosto de 1890, dejando una ingente obra escrita y huella de gran resonancia en el mundo católico e intelectual internacional.

Conjeturas finales

Estos gozosos acontecimientos, de un nivel absolutamente supremo, nos hacen intuir que la posibilidad de un regreso del mundo cristiano inglés a la romana Casa del Padre es cada vez más posible. La enorme crisis que atraviesa la Iglesia de Inglaterra, agravada por el nombramiento de una mujer como arzobispa de Canterbury, la máxima autoridad del clero anglicano (a cuyo nombramiento se ha opuesto un elevado porcentaje de sus fieles), junto a los constantes regresos al catolicismo de personas e incluso comunidades de fieles, permiten esperar que la tan deseada unidad con la Iglesia católica por parte de iglesias nacidas de las reformas luterana y anglicana, pueda darse en un tiempo, si no inmediato, si razonablemente próximo.

¿Qué se está fraguando? ¿Cuál es la intención del rey Carlos III como máxima figura de la Comunión Anglicana? Enigmas indescifrables. Pero nuestra ferviente oración al Redentor, a su Madre Inmaculada y, ahora, al santo cardenal Newman, sea constante para lograr algo de tan capital reunificación.