EXPOSICIONES

UN UNIVERSO DE IMÁGENES, SKYLITZES MATRITENSIS

Un cómic del siglo XI

Es muy posible que la mayoría de los lectores ignoren la historia del Bizancio de los siglos IX al XI y hasta puede que no les interese conocerla. No opinarán lo mismo si tienen o han tenido ocasión de visitar en la Biblioteca Nacional la exposición titulada: Un universo de imágenes. Skylitzes Matritensis en donde se exponen veinticuatro páginas dobles (bifolios) hasta septiembre y otras tantas hasta octubre.

El Skylitzes Matritensis es una copia de la obra Synopsis Historion escrita en 1071 por el jurista John Skylitzes en el que, como el título anuncia, hace una sinopsis de historias, una recopilación de obras históricas existentes en su momento, sin ninguna reelaboración. En el prólogo de su Synopsis, John Skylitzes critica a los historiadores que presentan solo los episodios recientes de su país que, en esos momentos no eran reflejo de la gloriosa historia de Bizancio, pues recientemente había sido derrotada en Asia Menor y, con la toma de Bari, los normandos habían dado fin al dominio bizantino en el sur de Italia.

La importancia de la Sypnosis se refleja en las copias que se hicieron de ella. La que se conserva en la Biblioteca Nacional proviene de Palermo (Sicilia) donde es posible que, por las relaciones diplomáticas entre esa ciudad y Bizancio, llegara un ejemplar que, en opinión de los investigadores, fue copiado por un escriba y siete miniaturistas de distinta formación: dos bizantinos y cinco sicilianos. Algunos cuadernillos son de menor calidad quizás debido a la necesidad de tener que devolver el original sin el tiempo suficiente para copiarlo con detenimiento.

La historia del códice y su llegada a España va unida a Juan Francisco Pacheco Téllez Girón, duque de Uceda que, además de virrey de Sicilia, era un gran coleccionista de libros; durante los nueve años que pasó en Sicilia, acrecentó notablemente su biblioteca que acomodó, a su salida de Palermo en 1692, en su palacio de la calle Mayor de Madrid.

Por avatares políticos, se le incautó la biblioteca, cuidadosamente encuadernada en pergamino verde, que pasó a formar parte, primero de la Biblioteca Real y posteriormente de la Biblioteca Nacional. Con esa encuadernación se conservó el Skylitzes Matritensis que ahora se expone. El Skylitzes Matritensis, el manuscrito más antiguo y extenso de la historia bizantina ilustrado con 574 miniaturas, es uno de los códices más preciosos de la Biblioteca Nacional de España.

La exposición está Comisariada por Manuel Antonio Cas-tiñeiras, Inmaculada Pérez Martín y Stefanos Kroustallis que han inaugurado la exposición con una serie de conferencias eruditas sobre los secretos e interrogantes que todavía quedan por descubrir y contestar sobre el códice. 

El arte de la guerra

Para el visitante de la exposición, quizás estos datos eruditos le sobren ante lo que se le ofrece: un conjunto de miniaturas con tintas doradas, azules, rojas, verdes… que narran episodios de la historia de Bizancio. Así, se pueden admirar escenas de guerra con sus campamentos compuestos de tiendas, sus armas clásicas como, las lanzas y las más avanzadas, como las catapultas; los soldados montados en sus caballerías, con sus uniformes distintos, los de los vencedores y los de los vencidos; sus lanchas de guerra lanzando el famoso fuego griego, gran invento bélico que lanzaba llamas que no se apagaban en contacto con el agua. Un verdadero archivo para los estrategas y para los historiadores de las técnicas de guerra. 

Otra guerra: la iconoclastia

Pero no todo eran guerras de conquista o de defensa en el antiguo Bizancio; también la religión sufría, atizada por musulmanes, controversias tan importantes como las causadas por los iconos: ¿a favor o en contra de las imágenes religiosas? El Skylizes nos narra un curioso episodio de esta guerra que podría, salvadas las distancias, ser argumento de un reality show televisivo.

Primer episodio: la emperatriz Teodora, iconódula (amante de los iconos), recibe impresionada a los santos Teodoro y Teófanes con las caras cruelmente tatuadas por los iconoclastas.

Segundo episodio: Teodora con su abuela Teoctista y sus hijas Tecla, Anastasia, Ana, Pulquería y María adoran a un icono que conservan en contra del dictado del emperador.

Tercer episodio: El eunuco Dénderis sorprende a Teodora con el icono y, aunque ella dice que está jugando con su muñeca, él revela este comportamiento al emperador Teófilo I (813-842) que, al contrario que su esposa, era iconoclasta.

Cuarto episodio: Teófilo y Teodora discuten sobre el culto a los iconos que acabó imponiéndose.

Las mujeres bizantinas

Por este episodio y por otros que nos narra e ilustra el códice, se puede apreciar el papel de las mujeres en esos años, aunque las que aparecen generalmente se mueven en un ambiente palaciego. Así, conocemos de Danielis, una viuda rica y empresaria de Patrás, en el Peloponeso, que periódicamente viaja a Bizancio acompañada de ocho jóvenes para ver al emperador Basilio al que lleva muchos regalos; en la última visita, ya anciana, el códice nos la representa sobre una litera llevada a hombros por esclavos.

También en el Bizancio de 1034 ocurrían sucesos dramáticos, ilustrados en el códice. Uno de ellos, que hoy ocuparía grandes titulares en los periódicos por su dramatismo y rápida solución, nos narra la historia de una joven resolutiva: un vikingo perteneciente a la guardia real intenta forzarla, pero ella se defiende y lo mata. Al enterarse los compañeros del vikingo asesinado, compensan a la víctima con las posesiones del agresor. Juicio rápido al violador y reparación económica e inmediata a la víctima.

Episodios curiosos

El códice es rico en noticias guerreras y palaciegas que nos permiten conocer la riqueza de los salones e iglesias donde se desarrollaban los episodios que el miniaturista supo pintar con gran precisión; cortejos y desfiles reales con ropajes muy vistosos, justas con un amplio número de seguidores, personas no bizantinas como musulmanes o búlgaros, ceremonias religiosas, como la procesión con reliquias de santos ante una sequía prolongada, una escuela al aire libre con los estudiantes y sus libros examinándose ante sus profesores…

La historia también se hace con episodios curiosos e incluso banales. Digno de lo que actualmente podría ser una serie de Netflix contra el problema de la discriminación: es el curioso caso de los hermanos siameses que, unidos por la espalda, llegaron a una ciudad donde no los reciben bien, pensando que no les traerían buenos augurios. Al ver que solo se dedicaban a distraer a los ciudadanos y no para hacer daño, fueron aceptados.

El problema surge cuando uno de los siameses falleció. Los galenos del momento intentaron separar el cadáver del siamés que vivía y así, nos lo presenta el códice; desgraciadamente, también murió.   

Diez siglos después

El Skylizes Matritensis es un códice único como únicos son el estandarte de Ur (siglo XXVI a.C.) o la columna de Trajano de Roma (siglo II d.C.); las dos piezas nos cuentan episodios guerreros con el deseo de enaltecer al vencedor y denigrar al perdedor. Y, de paso, nos presentan costumbres de sus respectivos momentos históricos.

Más cerca de Skylitzes, por su semejanza al narrar la vida cotidiana, están las hermosas pinturas de las tumbas egipcias que tenían que garantizar la vida del difunto reproduciendo su entorno lo más realmente posible: naturaleza, caza, fiestas, música, juegos, campesinos, músicos, bailarinas, etc. También los frescos de Pompeya y Herculano (79 d.C.) desaparecidas abruptamente tras la erupción del volcán, nos han legado escenas muy reales y a veces crudas de la vida de sus habitantes.

Todas estas escenas las vemos a gran escala, esculpidas o pintadas en grandes superficies de madera, piedra o muros; no son miniaturas llenas de detalles como las figuras e historias del Skylitzes; carecen del encanto de lo pequeño.

Lo que se mantiene en las reproducciones que nos han legado nuestras generaciones anteriores es algo que, en cierta manera, nos asombra: somos muy semejantes. A pesar de los siglos de civilización, la guerra sigue siendo una noticia y sus imágenes crueles de sangre y dolor se repiten diariamente en las pantallas de los televisores.

Todavía seguimos peleándonos por las creencias religiosas y no es raro enterarnos de secuestros por ese motivo en África y ejecuciones en Asia por ayatolas extremistas.

No hablemos de la situación de los menos favorecidos como los discapacitados y las mujeres que han sido y siguen siendo motivo de burla y abuso. Quizás por esto, el Skylitzes nos resulte tan familiar y no solo nos admire por ser único dentro de su estilo artístico, sino también, porque nos vemos retratados en el detalle de sus historias y miniaturas como si se tratara de un manga o anime actual.